Tres grandes palacios ubicados en los recintos feriales de Barcelona, con infinidad de stands se disponían para ofrecer la más amplia variedad de ofertas de todos los países concertados.
Todo estaba organizado por países y ciudades, y siguiendo un plano gratuito, los asistentes podían elegir un recorrido según las sugerencias y necesidades.
En las ciudades españolas llamó poderosamente la atención el stand de Zaragoza, que en todo momento se organizaban largas colas para degustar un rico jamón cortado artesanalmente.
Desfiles, pasacalles, tamboriladas, gigantes y cabezudos daban una gran animación al evento y un fantástico grupo ataviado con trajes medievales consiguieron terminar con la batería de mi cámara de fotos. (Por supuesto tenia otra).
El palacio donde se concentraban los países exóticos ofrecía actuaciones musicales típicas de cada lugar y ofrecían una gran información ataviados con los trajes típicos de su país.
Una de las áreas que mas llamaban la atención fue la “Puerta del desierto”, donde se recreaba un autentico paraje típico del desierto representando sus costumbres, sus habitantes y su historia.
Os cuento un secreto…
En vista de la gran cantidad de publicidad con información que nos ofrecieron el año pasado, y que nos sirvieron de gran ayuda para los viajes que realizamos durante el año, decidimos llevarnos el carrito de la compra para ir llenándolo de catálogos, folletos y fotografías.
La gente nos miraba, pero imagino sus palabras al pasar de largo: “Ojala hubiéramos traído el carrito como ellos, y no iríamos tan cargados”.











