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viernes, 5 de marzo de 2010

REGRESO A LOS AÑOS 20

Estoy haciendo memoria y, no se porque, me ha venido a la mente uno de los espectáculos mas fantásticos de los que he participado.
Se llevo acabo en abril del 2008 y el lugar elegido fue el famoso Casino de Sant Pere de Ribes, cerca de Barcelona.
Dicen que la magia del espectáculo puede confundir al público, transportarlo a lugares insospechados e incluso, detener el tiempo, aunque en aquella ocasión, fue mucho más que eso, ya que durante dos días nos vimos transportados a los auténticos años 20 y ubicados en el famoso Cotton Club en el Harlem de Nueva York.
El despliegue técnico fue enorme. Decoración, iluminación, sonido, maquillaje, coreografía, bailarines… un sinfín de personal técnico, además del equipo de restaurante y catering.
El casino, se convirtió en un palacio modernista donde ningún detalle se dejaba escapar, como los coches antiguos aparcados en la puerta.

Mi misión en el espectáculo fue ocuparme del vestuario, diseños y confección de los mismos. Por supuesto, contando con mí equipo con Paquita a la cabeza del mismo.
Primeramente, los bocetos, con ideas todas ellas inspiradas en películas de los años 20, buscando el acorde mas indicado para cada numero.
Posteriormente, una selección de fantásticos tejidos con unos adornos y fornituras similares a las de la época.
Los trajes quedaron maravillosos.
Primer día, ensayo con vestuario. Fue muy divertido y no hubieron demasiados problemas, aparte de algunos retoques básicos y ajustes de ultima hora.
Contamos con dos días para tenerlo todo a punto para el gran estreno.
El día del debut fue de mucho ajetreo. Todos los trajes preparados, con sus nombres para cada uno, cremalleras bajadas para los cambios rápidos y un pequeño bolsito colgado en nuestra cintura con agujas, hilo, imperdibles, y todo lo necesario por si surge algún problema.
La sala estaba increíble. El escenario con unas fabulosas cortinas plateadas presidían el enorme salón con infinidad de mesas, con manteles impecables y una vajilla de lujo. Todo ello observado desde arriba por una enorme lampara de cristal que ofrecía el más majestoso aspecto al gran salón central.

El equipo de maquillaje empezó su labor desde primera hora de la mañana, y sorprendieron a todos con los magníficos maquillajes. La labor del equipo de maquillaje y peluquería fue increíble, ya que el toque final fueron las fantásticas pelucas traídas para la ocasión de Nueva York.


Todo iba tomando forma y poco a poco, y tanto los bailarines, los cantantes, los músicos y los showman iban adquiriendo una apariencia verdaderamente irreconocible. Nos dábamos cuenta que la magia de la época del charlestón se apoderaba de todos nosotros.

Los invitados empezaban a llegar. Parecía increíble como el equipo de animación se mezclaba entre los asistentes y con sus interpretaciones conseguían envolver como en una película a los recién llegados. Un grupo de jugadores de póquer en una mesa, unas chicas un tanto alegres animando a los señores, unas tabaqueras vendiendo sus productos y unos gansters un tanto sospechosos hablando de negocios.

Por supuesto, no podía faltar el pianista con esa melodía típica convirtió la cena en una magnifica velada.
El espectáculo estaba a punto de empezar.
Un rápido repaso de vestuario por nuestra parte y ejercicios de estiramientos de los bailarines que parecía que se iban a romper en cualquier momento.
La música de presentación empezó a sonar, aplausos del público y presentación…
El cuerpo de baile desaparece por las escaleras que conducen al escenario y a todos a cruzar los dedos.

Ojala todo salga tal como esta planeado.
El espectáculo transcurre y todo va saliendo de maravilla.
La cantante sorprende al público con su gran voz y un dueto de claque deja maravillados a todos. Nosotros podemos ver lo que esta ocurriendo en el escenario por unas pantallas ubicadas en ambos lados tras el escenario y de este modo, los actores y bailarines saben en todo momento cuando han se salir a escena. Hay momentos de verdaderos nervios por los cambios tan rápidos y en algunos momentos creemos que no nos da tiempo de subir tantas cremalleras, pero todo esta calculado y por supuesto, se llega siempre.
Todo va saliendo sin contratiempos.

Ya falta poco para llegar al final del espectáculo. El publico esta emocionado y entre todos han conseguido transportarlos a ese fantástico lugar de los sueños, donde solo la magia del espectáculo puede lograrlo.
El final sorprende a todos, cuando un vehículo de los años 20 aparece de debajo del escenario. Un apoteosis final y por una rampa central, el vehiculo se va deslizando hasta llegar al centro del enorme salón rodeado de todos los actores y cuerpo de baile al ritmo de una melodía del jazz.

Los aplausos no cesan y el público enfervorecido ver desaparecer al coche por la parte trasera del salón con todos los componentes del espectáculo.
Fue un momento mágico.
Por suerte, al siguiente día volvimos a repetir el mismo espectáculo y vivimos de nuevo la magia de los inolvidables años 20.

Simplemente…FANTASTICO!!!


3 comentarios:

antonio dijo...

Hola Ricard!
Seguro que fue un gran espectáculo, espero que la ley seca no se llegó a aplicar durante la actuación.
Saludos!

Graciela dijo...

Ricard lo describes con tanta pasión que uno se queda...con ganas de vivirlo.

Besos y un fin de semana bello!

Mariola dijo...

Jooo, es impresionante!!
Vaya vestuario, he estado fijándome en todo a conciencia, en cada detalle y en las formas de todo, vaya tela, qué preciosidad.

Por cierto, no te lo había dicho, mi padre se llama como tú.

Besito

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