Pasen, señores, pasen, que ya comienza la diversión….
Vean la gran revista llena de magia, luz y color…
Todos los días la misma sintonía. Todos los días el mismo maquillaje. Todos los días el mismo show. Angelina, a pesar de la monotonía que significaba trabajar en un espectáculo diario se sentía feliz, porque, en definitiva, era lo que ella había elegido.
En algunos momentos llegué a verla un poco agobiada, a pesar, de haber conseguido meterse al publico al bolsillo y de tener muchos amigos en “La Cueva”.
Creo que el verdadero problema de Angelina era la ambición por llegar más alto en todo momento y a pesar de haber llegado a ese nivel en tan poco tiempo, “La Cueva” ya le parecía poco.
Respecto a mí, los cambios a mejor se fueron sucediendo, siempre en el más positivo de los aspectos.
El día que Marvin Salas dejó La Cueva para irse al Barcelona De Noche, su vacante como director artístico y creador del vestuario supuso el mayor de los problemas tanto para la plantilla, como para los dueños del local, acostumbrados a seguir las ordenes de un gran maestro como Marvin.
Los propietarios de La Cueva propusieron a Marvin continuar con la dirección artística de los espectáculos sin necesidad de formar parte del elenco de artistas. Esta propuesta convenció al muchacho, que, de este modo, tendría un sueldo extra aparte de la nómina del Barcelona de Noche.
Quedaba pendiente de solucionar el tema de la creación y diseño del vestuario de los nuevos espectáculos y, sin duda alguna, ese fue mi momento de suerte.
Sabía que tarde o temprano llegaría el día en que podría ocuparme, no sólo de confeccionar el vestuario personal de los artistas, sino también el vestuario de la casa, que estaba compuesto por la presentación, los números de conjunto y el apoteosis final.
Esa fue mi primera ocasión para demostrar mi talento en una producción de cierta envergadura.
Hasta el momento, se me conocía como "el que hace los modelitos de Angelina", a pesar de confeccionar, además, para algunos de sus compañeros de La Cueva y para algunos artistas noveles que, por no demasiado dinero, quedaban encantados.
A partir de ese momento tuve que plantearme el trabajo de otro modo a consecuencia del aumento de los pedidos y la necesidad de tenerlo todo listo para una fecha concreta que, sin duda, era el día del estreno del nuevo espectáculo.
Empecé haciendo los diseños y bocetos para la nueva producción y, una vez asignados los modelos para cada artista, empecé la labor de conseguir muestras de tejidos, lentejuelas y adornos necesarios.
Recuerdo que fue una época de verdadero estrés, ya que aparte de mi trabajo como camarero en un hotel de Barcelona, tenia que ocuparme del vestuario de un gran show, adaptar mi casa para el nuevo enfoque laboral y sacar algo de tiempo para poder dormir, pero, a pesar de todo, me sentía muy orgulloso de haber conseguido mi propósito y mi sueño.
Angelina estaba muy contenta al saber que también formaba parte del equipo y, de hecho, lo que más le gustaba era presumir de ser la primera en lucir mis modelitos. El hecho de trabajar con ella, me facilitaba mucho las cosas, ya que, desde siempre, además de mi gran amiga, fue mi confidente, poniéndome al corriente de todos los pormenores que acontecían tras las bambalinas del teatro.
Así transcurrieron más de tres años conociendo mucha gente del mundo de teatro que se pasaba por allí tanto como público, como trabajando en La Cueva como artistas invitados.
Tambien los homenajes continuaron celebrándose en el localy lo más importante, la experiencia que, poco a poco, fuimos adquiriendo nos hacía más expertos y más profesionales.
Todavía recuerdo el día que José Manuel Parada (muy joven por aquel entonces) hizo la primera entrevista a Angelina que demostrando su maestría, dió todo tipo de detalles en referencia al nuevo espectáculo y, cómo no, recalcando que yo había confeccionado su vestuario (lo cual agradecí enormemente).
Con respecto a sus compañeros de camerino, las asperezas se fueron limando poco a poco hasta el punto de considerarse todo el grupo como una gran familia. No obstante, tengo que anticiparos que los días en La Cueva estaban contados, tanto para Angelina, como para mi, ya que en poco tiempo ambos, daríamos “el gran salto”…pero de ello, hablaremos en otra ocasión.
martes, 11 de agosto de 2009
PROPOSITO CONSEGUIDO (Angelina 6ª parte)
a las 0:52 0 comentarios
Etiquetas: Angelina
jueves, 11 de junio de 2009
Y SUS PIES... TOCARON EL SUELO (Angelina 5ª parte)
Angelina hizo su debut en la sala de fiesta "La Cueva"Por primera vez, una imagen suya lucia cada noche en la entrada de una sala de fiestas. Era una sensación extraña para ella. Interiormente, se cuestionaba si realmente iba a estar a la altura de las circunstancias.
Hasta el momento, todo había sido un juego que, sin ninguna duda, le parecía el más divertido, pero por primera vez tuvo que empezar a contar letras y comprobó que la palabra responsabilidad tiene más letras que la palabra jugar.
En “La Cueva”, cambiaron todos los hábitos de trabajo. Existían normas y disciplina. Algo que, aboralmente hablando, Angelina, desconocía por completo.
Su situación económica empezó a cambiar desde el primer día. En aquella época ganar más de cien mil pesetas al mes (más de 600 euros) era muchísimo dinero.
La consecuencia de tal cambio: necesitaba un buen repertorio, un buen maquillaje y, por supuesto, un magnifico vestuario.
Angelina contaba conmigo en todo momento.
Mi experiencia en Belle Epoque sirvió de mucho a la hora de darle consejos. También pude asesorarla en cuestión de maquillaje y estética. Y, como no, tuve que confeccionarle un buen vestuario, acorde a las exigencias tanto del escenario, como de los números del nuevo espectáculo.
A mí me interesaba tanto el trabajo de “La Cueva” como a ella, ya que significaba confeccionar el nuevo vestuario de Angelina y la posibilidad de confeccionar el vestuario de sus compañeros y, con un poco de suerte, tal vez, el de los próximos espectáculos.
Ella me comentaba que todos sus compañeros eran encantadores con ella. Yo tenía un presentimiento: todo no era tan fantástico como parecía.
En realidad, la rivalidad entre los artistas era muy fuerte y, en especial, con Manoli la Torbellino.(imagen superior)
Por otro lado, no era lo mismo trabajar un fin de semana y con distintos compañeros, que todos los días con la misma plantilla.
Manoli la Torbellino era la más antigua de la casa y marcaba su territorio con todos los compañeros.
A pesar de que Paco dijera que la vedette era la caja, ella no permitía que nadie destacara más que ella y daba por sentado que, sin ninguna duda, era la primera figura del espectáculo.
Con Pedro Montes, la relación era más fácil. Ya habían trabajado anteriormente en “El Horóscopo” y en varios bolos, con lo cual había una amistad un tanto especial entre ellos.
Con Desiree, las diferencias tenían otra causa: el vestuario.
Era evidente que no le gustaba que el vestuario de Angelina fuera más variado y mejor que el suyo.
Desiree proponía constantemente hacer dúos en lugar de números solistas, con el fin de sacar las dos chicas vestidos iguales. De este modo, Angelina sacaba un modelito menos al cambiar su número particular por un dúo con Desiree (aunque cueste creerlo, el mundo del espectáculo es así de complicado)
Con Marvin Salas, no solía haber problemas ya que, desde el primer momento, había muy buena química. Teníamos por costumbre salir a cenar algo los tres, al terminar el espectáculo, al famoso "Café Arnau" (hay tanto que contar del Café Arnau…nadie se imagina lo que había cada noche detrás de sus puertas bajo el cartel de "cerrado").
Angelina en “La Cueva” maduró por completo.
En ocasiones, la miraba desde el otro lado del escenario y me costaba reconocerla. Estaba dejando de ser esa niña con la ilusión de ser artista. Se estaba convirtiendo, a pasos en una verdadera profesional de los escenarios.
Sus números cada vez lucían más. Cantaba mejor y, por supuesto, aprendía las coreografías rápidamente.
Mi situación también empezó a cambiar. En “La Cueva” acudían muchos artistas conocidos. Recuerdo que una asidua a la sala, era Carmen Flores (la hermana de la desaparecida Lola Flores). También asistían, con frecuencia, los artistas del “Barcelona de noche”, donde, en aquella época, triunfaba como primera vedette Ana Lupez.
También los artistas de “El Molino” y el “Arnau” visitaban frecuentemente el local.
Empecé a conocer mucha gente del mundo de la noche y, Angelina me hacía la mejor de las publicidades, con lo cual me empezaron a llegar los primero encargos de todo tipo de vestuario a medida.
Así, tuve que adaptar mi casa a las circunstancias. Lo que antes era un gran comedor se convirtió en un taller de costura que alternaba con mi trabajo fijo en un hotel.
Ambos nos acomodamos a ese tipo y ritmo de vida.
Marvin Salas seguía con el mando del espectáculo. Montaba nuevos números de conjunto y se ocupaba del vestuario de la casa.
El vestuario (de la casa) constaba de la presentación, la apoteosis final y los números de conjunto. El resto de vestuario lo tenía que poner cada artista.
Una de tantas noches llegó al camerino Marvin Salas y nos dió una noticia:
- Chicos -nos dijo-, he hablado con Paco. Me voy de “La Cueva”.
- ¿Cómo es eso? -preguntaron todos-.
- Me han ofrecido un contrato en “Barcelona de Noche”. Esta es la última semana que trabajo aquí.
Era una noticia inesperada.
Eso suponía que se quedaban sin director artístico.
A partir de ese momento empezaron un montón de cambios en “La Cueva”… y por supuesto, un cambio inesperado para mi. Pero eso os lo contaré en otra ocasión…
a las 20:44 1 comentarios
Etiquetas: Angelina
lunes, 25 de mayo de 2009
PRIMER CONTRATO (Angelina 4ª parte)
Una noche, Angelina y yo, quedamos para salir a divertirnos.
No sabíamos donde ir, y estuvimos un buen rato decidiendo. Se me ocurrió de repente, que podíamos ir a La Cueva (una sala de fiestas de la calle València, donde ella, había actuado en un par de ocasiones colaborando en homenajes de algunos amigos).
Sabíamos que había espectáculo todos los días, el precio era bastante económico y seguro que encontraríamos algún amigo del mundo del espectáculo para poder charlar un rato.
Le llamaban La Cueva por la forma de local: se descendía por unas escaleritas a una planta inferior donde había un gran salón. Paredes y mobiliario estaban pintados de negro y los camareros servían copas en una gran barra a la izquierda del mismo. En este salón, se podía charlar tranquilamente sin que la música molestara a los clientes. Desde esa zona se divisaba el escenario perfectamente, aunque a una distancia considerable. Al fondo, comunicaba con una gran sala, con un discreto escenario donde se representaban los espectáculos. De lunes a sábado, se representaba una función y los domingos dos, una de tarde y otra de noche.
El espectáculo se repetía diariamente, aunque cada artista podía cambiar sus números solistas según el público asistente.
El show estaba compuesto por una folclórica-cómica llamada Manoli la Torbellino, primera figura del espectáculo, Pedro Montes (cómico que acompaño a Angelina en su primer bolo) que hacía poco tiempo que lo habían contratado. Desiree, una showoman-vedette, que asombraba su parecido a Concha Velasco y, por último, Marvin Salas, un gran bailarín del Barcelona de Noche. Además de los artistas fijos, normalmente, se contrataba a un artista invitado. En aquella época solía estar Maribel, una cantante que cantaba temas de Paloma San Basilio o José Hita, imitador de Freddy Mecury.
Ilusionados llegamos al local dispuestos a pasarlo en grande.
Nos entretuvimos en la entrada del mismo, observando las fotos de los artistas que actuaban.
Nos llamó la atención, un gran marco con una fotografía de una famosa folclórica llamada MACARENA DEL RIO (muy conocida, sobretodo en Andalucía). El motivo de la gran foto, se debía porque se le dió el titulo de “Madrina de La Cueva”. (en la fotografia, a mi lado, Macarena del Rio).
Descendimos por la escalera y llegamos al salón donde nos encontramos con Manoli la Torbellino, que estaba sentada tomando una copa en la barra.
La conocíamos de los homenajes anteriores y, al vernos, nos saludo con su simpatía característica.
- Como va todo, nos dijo,
Le respondimos que muy bien y que veníamos a ver el espectáculo.
- Ah, pues ya que estáis aquí, voy a cambiar mi número, así veis mi bata de cola nueva y me decís que os parece.
Nos pareció un detalle por su parte el cambiar su número solista por nosotros.
Al momento llegó Pedro Montes y, dándonos un abrazo, se unió a nosotros, agradeciéndonos la visita.
- No sabíamos que trabajabas aquí, le dijo Angelina.
- Hace poco que me han contratado, aunque trabaje aquí en otras temporadas.
- Ya nos diréis que os parece el espectáculo.
En ese momento Pedro pidió una copa a Paco, uno de los dueños del local, que estaba tras la barra sirviendo.
Pedro, en ese momento le dijo a Paco,
- ¿Conoces a Angelina?
- La ví. en los homenajes pero no tuve el gusto de conocerla – le respondió
- Trabajaba en el Horóscopo hasta que lo cerraron y ahora hacemos algunos bolos de vez en cuando.
- Y el es Ricardo. Ha confeccionado todo su vestuario.
- Hola Ricardo – me dijo -, me gusta mucho el vestuario que lleva Angelina.
- ¿Te dedicas a coser? - me preguntó.
- La verdad es que no. Mi trabajo es otro, pero coso por hobbie y por amistad con Angelina – le respondí
- Pues cuando tengas tiempo quiero que me hagas uno para mí – interrumpió Manoli, La Torbellino
Manoli, me pareció un poco impetuosa, pero como iba vestida y maquillada para actuar, creí que formaba parte de su papel.
Le prometí que le haría un vestido y se lo regalaría.
Se quedó encantada con mi ofrecimiento y le dijo a Paco, con cierto rin tintín,
- Seguro que son mucho mejores los vestidos que hace Ricardo que la mierda que nos compras.
- No te quejes - le respondió Paco - almenos te compro ropa, que tu no te gastas ni un duro para tus números.
La conversación se ponía tensa y decidimos dejarlos con su inesperada discusión e irnos con Pedro Montes a otra zona de la sala.
Pedro, nos comento que estaba contento de trabajar en La Cueva, porque almenos trabajaba todos los días y a final de mes le compensaba más que estar de un lado para otro aunque cobrara más en cada bolo.
Angelina estaba muy atenta a la conversación, y yo, podía adivinar perfectamente lo que se le pasaba por la cabeza.
De repente le dijo a Pedro:
- Oye, si te enteras que necesitan a alguien me lo dices.
- Pues no te preocupes que ahora mismo se lo pregunto a Paco, porque dentro de poco empezaremos los ensayos del nuevo espectáculo.
Pedro se acercó a Paco, que seguía discutiendo con Manoli, pero más calmadamente. Las discusiones entre ellos eran frecuentes.
- Paco, ¿necesitas alguien para el nuevo espectáculo? - dijo Pedro señalado a Angelina.
Manoli, interrumpió de nuevo,
- ¡Claro que necesitas!, recuerda que antes éramos cinco y ahora sólo cuatro. Dijiste que buscarías a alguien y te has hecho el loco.
Asombraba la confianza que tenia Manoli con su jefe.
- Además, si Ricardo cose, también podrían hacernos los modelitos a nosotros.
Paco se calló unos minutos tapándose el gran bigote con la mano, y seguidamente dijo, - - Me parece bien, que venga a trabajar con nosotros. Dile que venga.
Pedro, se acercó nuevamente a nosotros, que estábamos impacientes por saber que dijo Paco.
- Chicos, me ha dicho que no, que Angelina es demasiado vulgar.
- ¿Qué? - exclamo Angelina - ¿Vulgar yo? - dijo atónita.
Yo también me quede sin palabras, no daba crédito.
De pronto, Pedro, estalló con un gran carcajada… y dijo a continuación:
- Como vas a ser vulgar al lado de “la que te dije” - señalando a Manoli la Torbellino -Seguíamos alucinados y confusos, sin saber si callarnos o seguir la broma.
- Que me ha dicho que sí - dijo Pedro - Que vayáis a hablar con él.
Paco, ya había salido de la barra y se dirigía hacia nosotros. Pedro seguía riéndose de nosotros mientras se alejaba para que hablásemos con Paco.
- Venid chicos – dijo Paco.
Nos acompañó a una especie de reservado que había a un lado de la sala, frente a la barra. Había unos bancos de madera alrededor del habitáculo también pintados de negro y nos invito a tomar asiento.
Paco se dirigió a Angelina y le dijo,
- Así que ¿quieres trabajar con nosotros?.
Angelina le respondió afirmativamente. Añadiendo,
- Creo que puedo encajar con el tipo de espectaculo que ofrecéis.
- Los números que hiciste me gustaron y también tu vestuario - dijo Paco.
- Pues tengo muchos más y de distintos estilos - añadió Angelina.
- Bueno, pues haber que le parece al público - respondió.
- ..Y ¿cuánto pagas? - dijo Angelina.
- De lunes a jueves 3.000 pesetas. Sin intermedio. Los sábados y domingos 4.000 pesetas por día. Con intermedio y los domingos tarde 3.000 pesetas. Sin intermedio.
El pago se efectuara cada noche al terminar la función –respondió Paco de forma totalmente profesional.
- Me parece perfecto. Supongo que empezaría en el nuevo espectáculo - dijo Angelina.
- Pues no. Me gustaría que empezaras mañana - dijo Paco.
- ¿Mañana? - exclamó Angelina.
- Si, quieres, puedes empezar mañana. Hasta el próximo espectáculo serás artista invitada y, a partir del estreno, serás figura.
- Pedro te presentará tus compañeros (de hecho, ya los conocíamos a todos) y quedáis de acuerdo para ensayar el nuevo espectáculo cuando os parezca.
- Marvin Salas es el director artístico y corógrafo y tiene las llaves para ensayar por las tardes, pero eso, es cosa vuestra y no me voy a meter en ese tema.
- Hay algo importante que debes saber. En esta casa no hay ninguna vedette. Todos sois iguales. La única vedette de La Cueva es LA CAJA...
Y con esta conversación añadió,
- “BIENVENIDOS A LA CUEVA”
a las 0:46 2 comentarios
Etiquetas: Angelina
miércoles, 20 de mayo de 2009
ADIOS AL HORÓSCOPO (Angelina 3ª parte)
Las luces de las candilejas se fueron fundiendo poco a poco y nadie las iba reponiendo.
Esa fue la primera señal de la inevitable decadencia de El Horóscopo.
Hacia ya dos años que Angelina trabajaba en la sala de fiestas.
Fueron dos años muy felices. En realidad fueron como un sueño.
Para mí fue muy importante poder confeccionar esos maravillosos vestidos que lució Angelina. Gracias a ella, me empezaban a conocer los amigos de ese mundillo y, alguna que otra vez, me encargaban algún modelito. No podía cobrarles mucho, porque mi experiencia con la costura aún era un poco escasa, pero como decían ellos, ``las luces se lo comen todo´´.
Angelina cobraba por aquel entonces 1.500 pesetas por noche y trabajaba los viernes y sábados. A pesar del declive, el local seguía llenando gracias al público asiduo.
Era el año 1986. Nos encontrábamos en una época de grandes cambios. Los nuevos locales empezaban a ganar terreno a los más decadentes y, el público tenía todo su derecho de elegir dónde pasar las noches de los fines de semana.
Según parece, una gran cadena de productos de limpieza, hizo una oferta tentadora al dueño del local y, lamentablemente, el Horóscopo tenía los días contados.
Aún recuerdo cuando Angelina me dió la noticia. Lloraba como una niña. Creía que el mundo se acababa ahí. No se imaginaba que precisamente el mundo, levantaba su gran telón.
Al poco tiempo del cierre del local, Angelina recibió una llamada de Pedro Montes (un humorista sin igual) uno de los antiguos compañeros de el Horóscopo.
- Hola Angi, (como le solían llamar), me han llamado de una pequeña sala de fiestas en Barcelona que se llama La Rosa. Tenemos que hacer una actuación y he pensado en tí. ¿Te interesaría venir para hacer unos numeritos conmigo? Pagan 3.000 pesetas.
Sin dudarlo, Angelina le contestó afirmativamente.
Pedro Montes, le explicó,
- He pensado en hacer un número de conjunto, los dos juntos, para amenizar un poco más el espectáculo. Tengo algunos temas preparados para estas ocasiones. Deberíamos vernos para ver cual elegimos y ensayarlos un poco.
Angelina estaba encantada. Estaba a punto de realizar su primer bolo.
Esa noche no durmió pensando que números haría y que modelito se pondría.
Recuerdo que me llamo por teléfono y me contó con todo lujo de detalles los pormenores del espectáculo que tenían que preparar para la gala, y me dijo seguidamente:
- Tienes que hacerme un modelito espectacular para estrenarlo ese día.
Yo le conteste,
- Ten en cuenta que donde iréis, no te conoce nadie y lleves el modelito que lleves, va a ser nuevo para el público asistente.
- No importa Ricardo, quiero llevar algo fantástico – me contestó.
Con lo ilusionada que estaba, cualquiera le decía que no. De todas formas, tengo que reconocer que yo también tenía mucha ilusión por ver a Angelina en una gala, y por supuesto con el más maravilloso de mis modelos.
No podía defraudarla, ya que tenía puesta en mi toda su confianza.
Recuerdo que le confeccioné un traje de tres piezas. De color blanco con bordados en lentejuelas plateadas. Le hice un mini-vestido muy sexi y ajustado. Una falda larga con un gran corte en la pierna se colocaba sobre el mini vestido, dando la sensación de ser un vestido completo súper elegante. Para ser más espectacular, le confeccioné un blusón muy ancho con grandes hombreras también de color blanco. Muy importante era ponerle algo de brillo y decidí bordarle unas lentejuelas plateadas por el escote del vestido y por las hombreras de blusón. Como no tenía demasiado tiempo las fui bordando alternativamente, para que en caso de no terminarlo, no quedara antiestético.
El espectáculo fue estupendo. Pedro Montes deleitó al publico con sus fantásticos chistes y, Angelina hizo tres de sus bonitos números del último repertorio.
Estuvo a la altura de una autentica profesional.
La dueña del local garantizó volver a llamarles en próximas ocasiones.
La gala estuvo precedida de otras tres en distintos lugares.
Estuve presente en todas ellas, y se podía decir que en cierto modo, me sentía el manager de Angelina, ya que ella no daba un paso sin contar conmigo en todo momento.
Ella no se imaginaba que algo muy importante estaba a punto de sucederle… pero eso, es otra história.
a las 1:10 2 comentarios
Etiquetas: Angelina
domingo, 10 de mayo de 2009
SIGO OLIENDO A NENUCO (Angelina 2ª parte)
Voy a contaros algo que tuvo que ver indirectamente con ella.
Hay un refrán muy autentico que dice” Más vale caer en gracia, que ser gracioso”, pues eso mismo es lo que le ocurrió a Angelina. Cayó en gracia no solo al público de “El Horóscopo”, sino también a los empleados y compañeros.
En aquella época era muy común hacer los típicos homenajes. A los dueños de locales y salas de fiesta les interesaba organizar estos eventos pues hacían una gran recaudación. Se trataba de rendir homenaje a algún artista o personaje conocido de la noche y todos los amigos de la profesión acudían para actuar y hacer el mejor de sus números en su honor. No podía faltar nadie, pues el que faltaba se arriesgaba a que el día que le tocara su homenaje tampoco acudiera el homenajeado.
Normalmente se organizaban entre semana, ya que el fin de semana la mayoría tenían galas y bolos.
Pues como no íbamos a ser menos, Angelina y yo, empezamos a acudir a todos los homenajes que se celebraban en Barcelona.
Al poco más de un año de trabajar en “El Horóscopo”, acudimos a un homenaje en una sala de fiestas llamada “La Cueva”. El homenaje se rindió a Dália Flores, una cantante estupenda con un magnífico vestuario. Se parecía mucho a Rocío Jurado (desgraciadamente falleció al poco tiempo). Allí estaban todos los artistas del “El Molino”, “Barcelona de noche” y “El Arnau”, entre otros. Para nosotros todo era nuevo. Estábamos encandilados y disfrutábamos de lo lindo en aquel ambiente tan farandulero.
Muchos de los allí presentes son ahora personajes conocidos como Loles León, Regina Do Santos, Bibiana Fernández, Amparo Moreno y un largo etc.
Angelina ya cantaba en directo y, se comentaba de ella, a pesar que no la conocían demasiado, a excepción de sus compañeros de EL Horóscopo.
Yo pasaba bastante tiempo solo, me tuve que acostumbrar a ello, pues Angelina tenía que estar en los camerinos durante el tiempo que duraba el espectáculo.
Recuerdo que esa noche apenas me moví de la barra. Aunque un poco retirado, pero se divisaba el escenario perfectamente. Estaba cansado porque trabajé hasta tarde. Cerca de mí, había un muchacho, de unos 20 años, un poco más alto que yo, muy bien vestido. Parecía muy interesado con el seguimiento del espectáculo. La actuación de Angelina hacía poco que había terminado y yo, aun estaba emocionado de verla.
De pronto el muchacho me dijo,
- ¿La conoces?
- Si, claro, le dije yo. Es mi amiga.
- Ya me lo pareció, por el entusiasmo que ponías mientras actuaba y los aplausos que le diste.
- ¿Te gusta el vestuario que lleva? - le pregunté
- Si, mucho - me dijo. Es fantástico.
- Se lo confecciono yo -le contesté
- ¿Dónde actúa normalmente? - me preguntó
- En El Horóscopo - le dije, ¿Lo conoces?
- He oído hablar de él, pero no he estado nunca.
- Mi nombre es Toni - me dijo.
- Yo me llamo Ricardo, encantado.
- ¿Con quién vienes? - le dije
- He venido con unos amigos de Belle Epoque – me contestó
La Belle Epoque era un autentico music-hall de Barcelona, ubicado en la calle Muntaner (actualmente es una sala de conciertos llamada Luz de Gas). En su época tenía uno de los mejores espectáculos a nivel europeo.
- Me han dicho que es fantástico, algún día me gustaría ver el espectáculo – respondí
- Yo lo veo casi todas las noches - me dijo Toni -. Dolly Van Doll es una de mis mejores amigas y ella es la dueña del teatro y la figura principal del espectáculo. Es una persona encantadora.
- Si quieres, algún día puedes venir conmigo, te la presento, y vemos el espectáculo.
- Me encantaría - le dije emocionado.
Seguimos hablando durante el resto de la noche y, ahí, empezó una bonita amistad.
Toni, era un muchacho de familia adinerada relacionada con del mundo de la joyería.
Actualmente tiene una joyería de prestigio donde en alguna ocasión he comprado algún que otro artículo. Nuestra amistad sigue a día de hoy y tengo un buen recuerdo de él. Tengo que anticiparos, que a Toni, lo conocéis todos los que estáis leyendo estas letras.
Quedamos para vernos al siguiente fin de semana con la intención de presentarme a Dolly-Van Doll y conocer el espectáculo. Por aquellas fechas, estaban con los preparativos de una nueva producción. Me dijo que el espectáculo actual le quedaba poco tiempo de representarse y por suerte aun podía verlo.
Accedimos por la entrada principal y me quede fascinado. Que maravilla de decoración, era todo precioso. De estilo clásico, inspirado en el siglo XVIII. Todo lacado en tonos beige y dorados. Muy rococó.
El patio de butacas estaba lleno de mesitas redondas con un precioso mantel rosa y con una lámpara dorada.
Había un primer piso con palcos en ambos lados y una enorme lámpara de cristal, rodeada de varias más pequeñas.
El teatro contaba con tres escenarios, algo no muy normal en nuestro país. El del centro de grandes dimensiones y uno en cada lado mas pequeños. En el de la derecha estaba la orquesta y en el de la izquierda se realizaban las presentaciones y números solistas mientras cambiaban los decorados del escenario central.
Accedimos a la parte privada del teatro por una puerta ubicada a mano derecha de la sala y subiendo dos escalones llegamos a un largo pasillo donde se apreciaba un cierto movimiento de gente hablando y haciendo los estiramientos para calentarse antes de la actuación.
No tenía la menor duda de que Toni era como de la casa por los saludos de todo el equipo y se podía apreciar una confianza considerable.
Cientos de trajes colgaban ordenadamente de las paredes, y unos chicos vestidos de negro lo preparaban todo para tenerlo a punto para el espectáculo.
Una escalera de hierro con peldaños de madera accedían al piso superior. Subimos por ella y antes de llegar a la puerta, Toni dijo en voz alta:
- ¡¡¡Carla, vengo con un amigo!!!
¿Quién seria Carla?, pensé yo.
- Pasa, pasa - contesto una voz una voz agradable con un acento un tanto peculiar.
Toni pasó delante de mí y entramos a una habitación considerablemente grande.
Frente a un inmenso tocador de forma esquinera, con enormes espejos y mucha luz había una mujer sentada mirando hacia nosotros. Unos enormes ojos muy azules y claros llamó mucho mi atención. Llevaba una bata blanca de raso que parecía muy usada, unas medias de rejilla y unas zapatillas de color rosa. En la cabeza algo parecido a una media cubriéndole el pelo y, lo que mas me sorprendió, fue su maquillaje: era el más magnifico que jamás vieron mis ojos, los difuminados en colores rosados y negros acentuaban aun más sus preciosos ojos azules.
- Hola Toni, que bien acompañado vienes - le dijo en un acento claramente italiano.
- Mira Carla, este es Ricardo, el chico del que te hablé ayer.
Deduje que Carla era su nombre propio y Dolly Van Doll el nombre artístico.
Me acerqué a ella y le dí un beso con cierto reparo para no estropearle el maquillaje.
Me tome la libertad de llamarla Carla y le dije,
- Que ganas tenia de conocerte, Toni me ha hablado mucho de ti.
- Toni también me hablo de ti - me dijo Carla - dice que haces unos vestidos muy bonitos.
- Que más quisiera yo -le dije - comparado con todos estos - mientras señalaba una enorme barra llena de vestuario que se encontraba junto a la puerta de la entrada - lo mío es insignificante.
- Perdona el desorden - me dijo - estamos preparando el nuevo espectáculo y vamos un poco liados. Se nos hecha el tiempo encima y nos faltan muchas cosas por acabar.
Yo no ví desorden por ningún lado, es más, me sorprendió ver una fila de zapatos con tacones altísimos colocados en fila alineados.
En la parte superior del tocador, una estantería largísima estaba llena de cabezas de corcho con un montón de pelucas, de todos los colores.
Toni tenía razón, es una mujer fascinante.
Estuvimos un buen rato hablando hasta que Toni dijo,
- Carla, nos vamos al palco. Quiero que Ricardo vea el espectáculo. Te dejamos que termines de prepararte.
Creo que se noto demasiado la cara de alucinado que ponía en todo momento, porque incluso a Carla se le escapó una sonrisa cariñosa al ver que no dejaba escapar ningún detalle de lo que me rodeaba.
Ví el espectáculo más maravilloso que pude imaginar y, me gustaría hablar de ello exclusivamente en otra entrada de mi blogg.
Sólo puedo anticiparos que mi vida dió un cambio muy importante desde ese día.
Supongo que os gustaría saber ¿quién es Toni, no?. No os voy a dejar con esa duda.
Quién no ha tenido en sus manos un bote de colonia Nenuco? o ¿quién no ha visto en un supermercado en la sección de perfumería un bote de gel Nenuco?…
Pues el niño de la foto es TONI.

a las 22:15 2 comentarios
Etiquetas: Angelina
domingo, 3 de mayo de 2009
ANGELINA (primera parte)

A lo largo de la vida, son innunerables la cantidad de personas que llegamos a conocer. Unas pasan de largo y apenas dejan huella, otras, tal vez , las hemos tratado poco, pero su recuerdo nos queda impregnado completamente.
Su nombre era Angelina.
La conocí en el año 1984 y ambos teníamos 18 años. En esa época eramos muy ambiciosos. Ella quería ser artista a toda costa y, mi única ilusión, era convertirme en el creador de los más fantásticos vestidos de las estrellas.
En aquellos años, existía un antiguo local en el barrio de Gràcia: el Horóscopo.
Era un lugar de copas, con no demasiada luz y de grandes dimensiones. En la entrada, había una sala, no demasiado amplia, pero si profunda, con una barra a todo lo largo.
Al fondo, había una gran puerta que comunicaba con un inmenso salon cuya parte frontal presidía un maravilloso escenario de grandes dimensiones.
Rodeando el escenario se alzaban unos reservados a modo de palcos con unos sofas de terciopelo rojo formando ordenados semicírculos y con una pequeña mesita de madera en cada centro.
En tan pintoresco lugar, conocí a la protagonista de esta historia.
Cada fin de semana había actuaciones de artistas de poca monta que, por cuatro perras amenizaban las noches de los viernes y sábados.
- Lo que daría yo por poder actuar en un escenario como este, me decía Angelina.
- Yo ya te veo, le decía, seguro que lo harías mejor que ninguno de ellos.
Semana a semana, no dejabamos de perdernos los espectáculos, que se iban alternando por grupos de artistas, o pequeñas compañías.
Al ser asíiduos del local, empezamos a conocer a algunos de los artistas, que durante los intermedios, alternaban con los clientes vestidos con sus trajes bordados con lentejuelas y con los magníficos maquillajes.
No tardamos en ganarnos la confianza de los artistas y, como no, en hacernos falsa publicidad, pues, en ese momento, ni ella era artista ni yo habia creado el más mínimo diseño. Eramos como esponjas, que absorbíamos toda la información tanto verbal como visual que podíamos.
- Un día, Angelina me dijo tenemos que demostrar lo que somos capaces de hacer, y hacerlo ya, no podemos perder ni un minuto.
- ¿Qué estas pensando?, le dije yo
- Pero si en tu vida te has puesto delante del público, ni has cantado, ni bailado y, lo peor de todo, no tenemos un un duro para comprar ni telas, ni lentejuelas - le contesté.
- Sé que no va a ser fácil, pero tenemos talento, juventud y, sobre todo, muchas ganas - sentenció ella.
Yo tenía tanta ilusión como ella, asi que, con nuestra recien estrenada mayoría de edad, nos lanzamos al mundo de la farandula.
- Lo primero que tenemos que hacer, es hablar con el dueño de la sala, que, como ya nos tiene vistos de cada semana, es posible que acepte tu propuesta de trabajo.
Durante la semana, Angelina y yo, no dejamos de vernos ni un sólo día. Nos planteabamos los números que podría ofrecer. Pensabamos el modo de conseguir algún vestuario para deslumbrar al público, a pesar que aun no teníamos la confirmación del dueño de la sala.
Por fín, hicímos la selección de los temas, que buscando entre los discos que teníamos en casa, decidimos que interpretaría unos play-backs de Rocio Durcal y Paloma San Basilo. La idea inicial era cantar con su voz, pero ni tan siquiera sabíiamos el modo de conseguir música para poder cantar en directo.
Respecto al vestuario, se nos ocurrió la más ingeniosa de las ideas: ir al los Encantes de la Plaza de Las Glorias.
Buscando entre los montones de ropa usada, decidímos customizar algunos vestidos. Aún recuerdo las noches enteras sin dormir cosiendo lentejuelas una a una y sin dedal, ya que, por la falta de práctica, se me caía continuamente.
Por fín llegó el fín de semana en el que Angelina debía hablar con el dueño del local. Ese día ibamos con lo mejor que teníamos. Recuerdo que ella iba con su cazadora con enormes hombreras, su falda corta y unos calentadores muy típicos en aquella época. Nada más entrar en el local fuímos hacía el fondo de la barra donde sabíamos que se encontraba, habitualmente, el jefe y, con un guiño, con los dedos cruzados y, una sonrisa irónica me dijo:
Estuvieron hablando un buen rato y, adivinaba por sus gestos, que le mostraba los números de sus actuaciones cogiendo un microfono imaginario con la mano.
Pude ver que la conversación iba llegando a su fín, pues se despedían con dos besos y asentia con la cabeza. Se intuía un trato cordial, pues ambos, no dejaban de reirse.
Se acercaba a mí y, su cara lo decía todo.
Esa noche, disfrutamos del espectáculo como nunca. Ya me imaginaba a mi fiel amiga cantando y bailando y luciendo las mejores galas diseñadas y confeccionadas por mí.
De pronto, Angelina con el semblante un tanto serio, me dijo:
- ¿Qué ocurre, hay algún problema?
- Eso no es un problema - le dije yo -. Tendremos paciencia. Ya veras que dentro de poco, cuando vea que el público te aplaudirá con gran fuerza y, reclamará tu presencia, entonces te pagará como a todos los demás.
Apartir de ese diía, empezó la cuenta atrás.
Recuerdo que en televisión emitieron un especial se Paloma San Basilo y lució un precioso vestido. Era como un corse muy escotado que llegaba hasta la cadera y estaba todo cubierto de hojas plateadas con un reborde de lentejuelas de color lila. Por debajo del corse salía una falda de pañuelos de gasa color violeta, que cada vez que se movía al bailar se veían las piernas entre los pañuelos.
Ese fué el primer modelo que le hice y, que con escasos recursos, conseguí confeccionarlo con telas de otros vestidos viejos y usados.
El segundo modelo era de color beig con unos adornos de lentejuelas alrededor del escote de color azul.
Básicamente era como blusa muy amplia con unas enormes hombreras y abrochada por la espalda a la altura de la cintura de modo que la espalda quedaba completamente desnuda. La falda, era un pañuelo con un agujero en el medio, que una vez puesto parecía una falda irregular con cuatro picos. Para rematar, un cinturón azul, le daba el toque de gracia.
Con este modelito cantaría una canción de la inimitable Rocio Durcal.
- Tenemos los vestidos para tus dos actuaciones, pero, necesitas un vestido impresionante para salir al final del espectaculo - le dije -. Es cuando más has de sorprender al público.
- ¿Sabes que es lo que vas a llevar al final del show? - dije yo. Un impresionante body muy provocativo, para lucir tus piernas.
Recuerdo que se lo confeccioné en terciopelo. El cuerpo negro muy ajustado y las mangas rojas con unos bordados en forma de llamas plateadas que salían de la entrepierna hasta la parte superior. Estará radiante, pensé.
Por fín llegó el esperado día del debut. Ella estaba muy nerviosa y no quiso cenar nada.
Llegamos al local sobre las 22 horas y nada más traspasar la puerta, su actitud fué de una auténtica vedette. Andaba con paso seguro, cabeza alta y porte distinguido.
Atravesamos todo el local hasta llegar al fondo donde se encontraba el escenario y, justo detrás, a mano derecha, los camerinos.
Sinceramente, lo imaginaba más grande. Tenía forma de ele y había dos grandes espejos que, por turno, utilizanban para maquillarse los artistas contratados.
Esa noche actuaban una vedette de revista que hacía números de Célia Gámez, un transformista que imitaba a Sara Montiel, una cantante folkclorica y un showman.
Todos ellos agradables, pues nos conocían de hablar con ellos durante los descansos, pero se notaba un cierto aire de desconcierto.
Tuve que dejar sola a Angelina en el camerino, pues las reducidas dimensiones no permitían más gente de la necesaria. Le dí dos besos de ánimo y me fuí hacia la sala donde estaba llegando el público para ver la función.
Sé que Angelina me necesitaba en este momento. Me sentí muy sólo, incluso diría que me sentí mal, con un gran bajón.
No dejaba de pensar en Angelina. Ella allí, sola, con un grupo de gente cansada de recorrer escenarios y trapichear con todo tipo de gente.
Pero la realidad de la situación era muy distinta, pues se lo estaba pasando en grande riendo y disfrutando con lo que,cal fin y al cabo, era su sueño.
De pronto, una música invitaba a tomar asiento. La típica melodía de todas las semanas y, que daban pie al preáambulo del espectáculo.
Que nervios, por Dios!!! Mis primeros vestidos los va a ver el público y con la mejor de las modelos, pensaba.
Por fín , la cortina de terciopelo rojo se abrió para dar paso al espectáculo.
Joel, el showman, salió en primer lugar, cantado una canción de presentación y, dando las gracias por venir, a todos los presentes, como cada semana.
Seguidamente anunció:
Aún me duelen las palmas de las manos y aún me late el corazón escribiendo estas letras.
Allí estaba ella, con su vestido lleno de hojas plateadas y su falda de pañuelos de gasa de color violeta. Ni por lo más remoto hubiera pensado que el vestido brillaría tando con los focos del escenario.
Estaba bellísima, pues entre todos la maquillaron y peinaron como si de una muñeca nueva se tratara, y empezó a cantar su canción.
La sala estaba en silencio, pues la novedad les sorprendió, pero al llegar el primero de los estribillos , ya se desató el primer aplauso.
Nadie la conocía mejor que yo, podía comprobar lo felíz que se sentía. Bailaba al ritmo de la canción de Paloma San basilio con gran soltura y nada tenía que ver con lo que día tras día, habíamos ensayado en casa.
La canción terminó y realizó un saludo con gran maestríia y, el público respondió con un gran aplauso. Yo estaba emocionado, pero me faltaba alguien a mi lado con quien comentar lo magnífica que fué la actuación, claro está, ella no podía estar en dos lugares a la vez.
Paulatinamente fueron dando paso a las siguientes actuaciones hasta llegar de nuevo el turno a mi querida Angelina.
En esta ocasión, apareció subida sobre dos escalones y de espaldas. Esta claro que pretendía mostrar el modelo por la parte de detrás con su espalda descubierta.
Mientras sonaba el inicio del tema de Rocio Durcal, iba moviendo las caderas y con la mano derecha levantada sujetaba el microfono.
De pronto se giró para empezar a cantar y bajando los dos escalones lentamente se acercó hacia el público como dedicando la canción.
De nuevo unos aplausos espontaneos salieron del público y, con grácia y simpatía, siguió con el tema.
La actuación estuvo genial. Defendió su papel con maestría.
El espectáculo siguió su trayectória hasta llegar al apoteósico final donde cada uno de los artistas lucía el mejor de sus trajes.
De nuevo, el maestro de ceremonias, invitó a todos los artistas a salir al escenario para empezar con las presentaciones de despedida.
- Esta noche, nos ha acompañado una nueva figura del mundo del espectáculo. Tiene talento, simpatia y la juventud necesaria para aprender y poder llegar a lo más alto. Un gran aplauso para la formidable ¡¡¡ANGELINA!!!
El público se puso en pie con el más fuerte de los aplasos y, seguidamente continuó presentando al resto del elenco.
Por último, como excepción, el maestro de ceremonias pidio a Angelina que dijera unas palabras para el público por ser el día de su debut.
Ella estaba emocionada, feliz y guapísima con su body de terciopelo negro y rojo. Con gran serenidad dijo a su público:
- Ante todo muchas gracias por la sensacional acojida, ha sido una de las noches más felíces de mi vida. Sólo quiero decir algo que para mí es muy importante. Si estoy aquí, en este escenario, es gracias a mi gran amigo Ricardo. Él me ha animado a dar este paso y el, ha sido el creador de los modelos que he lucido. Estoy segura que en el futuro, él va a ser quien vista a nuestras más grandes figuras del mundo del espectáculo y al igual que yo, también ha dado el primer paso ésta noche con sus creaciones.
Los aplausos van dedicados a él…
Ahí empezó nuestra gran andadura, cada uno en su mundo y cada uno en su vida.
Angelina cambió su nombre posteriormente, cuando la contrataron en espectáculos de más categoría y, hoy es una famosa artista que, por discrección, no voy a revelar su nombre.
Seguí a su lado durante muchos años y, posiblemente cuente las aventuras que pasamos a partir esa famosa noche....
Un beso grande Angelina.
a las 20:08 3 comentarios
Etiquetas: Angelina