Al salir del trabajo en la prematura oscuridad del invierno he observado algo distinto en las calles de mi ciudad.
Como en una mágica maratón, el pistoletazo de salida ha dado inicio a una de las fiestas más comerciales del año con el encendido de las decoraciones navideñas.
Miles de bombillas multicolores repartidas por las avenidas y calles de Barcelona han fascinado a los transeúntes y conductores dando al paisaje un aire de fiesta y simbolismo.
Contemplando la magia de las luces te paras a pensar lo rápido que pasa el tiempo y lo difícil que es a veces conseguir llevar el ritmo que nos marca.
Por mucho que te esfuerzas, te cuesta creer que hace casi medio año pasaron las vacaciones de verano y al observar a tu alrededor compruevas que de nuevo esta aquí la navidad.
Hoy las prisas han desaparecido…
No importaba llegar mas tarde a casa a pesar del cansancio laboral.
Hoy es un día especial y merece la pena recrearse.
Niños y adultos han disfrutado contemplando los engalanados escaparates y comercios, que como cada año decoran sus artículos de la forma mas golosa invitándonos a consumir.
Permitirme compartir con vosotros la magia de mi ciudad.




















