Es un edificio majestuoso, sobrio y de enormes dimensiones.
Antiguamente fue la sede de Banesto y en la actualidad se haya desabitado.
Siempre me ha llamado la atención incluso me he detenido frente a el pensando lo desaprovechado estando ubicado en la zona más céntrica y comercial de Barcelona: La Plaza Cataluña.
Cada día me he imaginado como seria su interior: sus techos con grandes cornisas, columnas doradas con grandes capiteles, paredes tapizadas con telas brocadas y suelos de mármol.
Siempre he pensado que tal vez seria ideal para convertirlo en un gran centro comercial.
Hace unos días pusieron un enorme cartel informando que el edificio se vendía.
Ya me imagine el majestuoso edificio convertido en la central de una gran firma comercial como Zara.
Mi sorpresa ha sido mayúscula al ver las noticias por televisión:
"Un centenar de activistas antisistema han 'okupado' la antigua sede de Banesto del número 10 de la plaza Cataluña, en el centro de Barcelona, y esperan continuar en el edificio hasta el 29 de septiembre, día de la huelga general…"
Me quede asombrado.
Han entrado en “mi edificio”.
Al mañana siguiente decidi ver in situ lo que estaba ocurriendo e incluso, pense que con un poco de suerte, tal vez consiga entrar y ver como es por dentro.
A la mañana siguiente salí antes de casa para dirigirme a la Plaza Cataluña y con un paso más ligero que de costumbre llegue al lugar en cuestión.
El edificio tenía un aspecto completamente distinto a los días anteriores.
Grandes pintadas, pancartas y banderas ondeaban por toda la fachada dando un aspecto muy inusual.
Las dos estatuas gigantes que presiden la puerta principal estaban vestidas con telas multicolores dando una sensación de lo más carnavalera.
La puerta estaba abierta y con cautela mire hacia el interior.
En el interior apreciaba unas segundas puertas doradas evidentemente envejecidas por los años creando un hall.
Accedí sigilosamente y pude apreciar que en el interior había gente y no tenían mal aspecto. Era gente joven y charlaban entre ellos.
Decidí a traspasar la gran puerta dorada y me halle en un gran salón donde debió ser la entrada del banco y la recepción.
Los techos eran muy altos y las paredes de mármol con una columna a cada lado con capiteles dorados.
Me tranquilizo comprobar que nadie me prestaba ninguna atención y mi presencia pasaba inadvertida.
A la derecha de la gran estancia se accedía a la inmensa sala central donde antaño se ubicaba el banco con los mostradores.
No había techos con grandes cornisas, ni columnas con capiteles dorados ni las paredes tapizadas con telas brocadas, ni los suelos de mármol.
Nada se parecía a lo que durante tantos años imaginaba cada vez que pasaba frente a la majestuosa fachada.
El estado era ruinoso y las paredes estaban de ladrillo picado.
Habían varias personas durmiendo con sacos de dormir, otras pintando pancartas y otras charlando en grupitos.
"Los sueños son sueños hasta que descubrimos una pequeña ranura que, con dificultad, accedemos a ellos, a pesar que no siempre nos encontramos lo que habíamos soñado".










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