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martes, 15 de septiembre de 2009

EL BUS DE LISBOA

En uno de nuestros viajes, concretamente a Lisboa, ocurrió algo muy curioso y que todavía cuesta de creer.
Es muy frecuente encontrarse por las calles de la capital portuguesa infinidad de mendigos, pordioseros y pedigüeños que, incesantemente, piden caridad a todos los transeúntes.
En aquella ocasión, tomamos un autobús que nos desplazaría desde el aeropuerto de hasta el centro de la ciudad. Durante el trayecto compartimos el vehiculo con otros turistas que también habían viajado en el mismo avión que nosotros desde Barcelona y que, durante el trayecto, se irían apeando según estuvieran ubicados sus respectivos hoteles.
En una de las paradas, un hombre, con aspecto de mendigo, intento subirse al autobús sin dinero suficiente para su billete, por lo que el conductor le hecho a la calle.
Todos los que estaban cerca de la parte delantera del bus observaron la situación sin que nadie hiciera nada al respecto.
Mientras continuaban subiendo pasajeros por la parte delantera y descendiendo otros por la parte trasera, el hombre aprovechó el “sube y baja” de gente para colarse por la parte trasera escondiéndose en el último asiento del vehículo.
Una parada más adelante dos mujeres subieron al bus y se dirigieron al fondo para buscar asientos libres. Al mirar al asiento trasero una de ellas vio al mendigo acuclillado y sorprendida le dijo a la otra mujer:
- “Hay un vagabundo escondido en el autobús”.
La segunda mujer para asegurarse, pregunto
- ¿Qué hay escondido qué?
- Un vagabundo – respondió
Algunos de los pasajeros que estaban cerca de ellas oyeron el comentario que pasando por el resto de viajeros, de uno en uno, hasta llegar al conductor que entendió “hay una bomba en el autobús”.
El conductor frenó de inmediato, abrió las puertas y gritó a los pasajeros que saliéramos corriendo del vehiculo antes de que explotara el artefacto.
Cuando se aclaró todo el lío, por supuesto, el mendigo se había esfumado.
¿No creéis que hubiera sido mejor dejar subir al pordiosero en lugar de echarlo a la calle?
Entre tantos viajeros que íbamos ninguno tuvimos el detalle de prestarle el dinero que le faltaba.
Dios castiga sin palos….

2 comentarios:

los pensamientos de lucy dijo...

Todos nos tenemos por buenos, pero demasiadas veces tendemos a no ver lo que tenemos ante los ojos , porque es más cómodo para nosotros.
Un gran paso es el que tu das , hacernos meditar sobre estas situaciones que siempre intentamos no ver.
Besos

sentimientos dijo...

Ricard el ser humano tiende a lo fácil a no mirar lo que le hace daño eso es lo que pasa casi siempre, al decir la palabra bomba seguro que muchos de ellos prestaron atención a lo que antes no hicieron caso, si la verdad no suponia tanto dejar subir al mendigo en el atubús pero era más fácil lo otro, es el egoismo lo que siempre está presente en este mundo

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