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domingo, 13 de septiembre de 2009

TODOS FUIMOS NIÑOS


Era una mañana como cualquier otra.
Tú, como siempre, estabas de mal humor…
Regañaste a tu hijo porque tardaba mucho en desayunar.
Le gritaste porque no paraba de jugar con los cubiertos.
Le reprendiste porque masticaba con la boca abierta.
El pequeño refunfuñó y derramó la leche sobre su ropa.
Furioso, lo levantaste por los cabellos y lo empujaste, violentamente, para que fuera a cambiarse.
Te despediste de él y le advertiste que no se portara mal.
De camino a la escuela no habló y, sentado en el asiento del bus, llevaba la mirada perdida.
Por la tarde, cuando regresaste a casa, después de un día de mucho trabajo, lo encontraste jugando en el jardín con un amiguito.
Llevaba puestos unos pantalones nuevos y estaba sucio y mojado.
Delante de su amiguito le dijiste que debía cuidar su ropa y zapatos y, que parecía no interesarle mucho el sacrificio de sus padres para vestirle.
Le hiciste entrar en casa para que se cambiara de ropa y, mientras marchaba delante de ti, le indicaste que caminara erguido.
Más tarde continuó haciendo ruido y corriendo por toda la casa.
A la hora de cenar arrojaste la servilleta sobre la mesa y te pusiste furioso porque no paraba de jugar.
Con un golpe sobre la mesa gritaste que no soportabas más ese escándalo y fuiste a tu cuarto.
Al poco rato tu ira comenzó a apagarse. Te diste cuenta que habías exagerado y tuviste el deseo de salir para darle una caricia pero no pudiste.
Luego escuchaste unos golpecitos en la puerta.
“Adelante” dijiste adivinando que era él.
El pequeño abrió la puerta muy despacio y te quedaste indeciso sin saber que decirle.
Le miraste con seriedad y le preguntaste ¿Te vas a dormir? ¿Vienes a despedirte?
No te contesto…Sólo camino hacia tí con sus pequeños pasos y sin que te lo esperaras abrió sus brazos y se abrazó a tí cariñosamente.
Le abrazaste y con un nudo en tu garganta percibiste la ligereza de su delgado cuerpecito. Sus manitas rodearon fuertemente tu cuello y te dió un beso suavemente en tu mejilla. Sentiste que tu alma se quebrantaba.
“Hasta mañana papi” te dijo.
¿Porqué te desesperas tan fácilmente? …
Te has acostumbrado a tratarle como una persona adulta y a exigirle como si él fuera como tú y no te das cuenta que no lo es.
El tiene unas cualidades que tú no tienes: Es puro, legítimo, bueno y sabe demostrar amor.
¿Por qué te cuesta tanto trabajo?
¿Por qué estas siempre de mal humor?
¿Tal vez te estas aburriendo?...
TU TAMBIEN FUISTE NIÑO.
…Después de un rato entraste en su habitación y encendiste una lamparita con cuidado.
Dormía profundamente. Su hermoso rostro estaba ruborizado, su boca entreabierta, su frente húmeda, su aspecto, indefenso.
Te inclinaste para rozar tus labios a su mejilla y respiraste su aroma limpio y dulce.
No pudiste contener un sollozo y cerraste los ojos. Una de tus lágrimas cayó sobre su piel. No te inmutaste. Te pusiste de rodillas y pediste perdón en silencio.
Lo cubriste cuidadosamente con la mantita y saliste de su habitación.
Algún día, cuando crezca, él sabrá que los padres no son perfectos, pero que sobretodo, ojalá se dé cuenta de que LE AMAN MÁS QUE A SU VIDA….

jueves, 10 de septiembre de 2009

LO PRINCIPAL


Fue en el mes de julio durante las fiestas de la ciudad de Gante cuando después de recorrer las engalanadas calles decidimos hacer un alto en el camino para tomar un tentempié en una de las cafeterías del lugar.
Las terrazas estaban repletas de gentes por lo que decidimos pasar al interior del establecimiento donde una existía una completa calma comparado con el bullicio del exterior.
Tan solo observamos un único cliente en uno de los extremos del local que con un aspecto descuidado, tomaba relajadamente una copa de coñac. Al poco rato de haber tomado asiento el hombre nos hizo un saludo alzando su copa e hizo una mueca en señal de amistad. Nosotros respondimos al saludo con una señal de cortesía.
Al poco rato se acerco a nosotros y nos dijo en tono suave
- Si me invitáis a una copa os cuento una historia
Nos quedamos un tanto sorprendidos y desconcertados, pero con la curiosidad de saber cual seria la historia que contaría a cambio de una copa de coñac.
Al momento apareció una camarera que se dirigió al hombre
- Deje de molestar a los chicos y siéntese en su mesa
- No nos molesta - le respondí a la chica - Sírvale una copa al señor que le invitamos nosotros
Con su copa de coñac entre las manos empezó un sorprendente relato…

"Había una mujer muy pobre que vagabundeaba por las calles de nuestra ciudad con un fardo de tela cruzando su cuerpo donde acurrucaba un precioso bebe.
La mujer vivía a las afueras, en un barrio de chavolas y, todos los días, andaba varios kilómetros con su bebe para llegar a la ciudad donde pedía limosna a los transeúntes.
Una tarde de camino a su casa escuchó una misteriosa voz que salía de un agujero que quedaba al descubierto a consecuencia de unas obras.
La mujer se acercó y observó que algo brillaba dentro de la pequeña cueva.
La voz se oyó de nuevo de su interior: “Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal… Cuando salgas, la entrada se cerrará para siempre. Por lo tanto aprovecha la oportunidad, pero recuerda, no te olvides de lo principal”
La mujer entró en el agujero y encontró muchas riquezas. Fascinada con el oro y las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía dentro del fardo de tela que cruzaba su cuerpo.
La voz misteriosa habló nuevamente: “Tienes sólo ocho minutos”
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia la salida de la cueva. La entrada de la gruta se cerró justo en el momento que salió por ella.
Recordó en ese momento que su bebe se había quedado dentro de la cueva y la entrada habia desaparecido.
La riqueza duro poco, pero la desesperación siempre.
Lo mismo ocurre a veces con nosotros mismos. Tenemos toda la vida para vivir en este mundo, y una voz siempre advierte: “No te olvides de lo principal”.
Lo principal son los valores de la vida, la familia, los amigos, la vida misma…
…Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado.
Que jamás olvidemos que la vida en este mundo pasa rápido y que la muerte llega de inesperado.
…Y que cuando las puertas de esta vida se cierran para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones.
Vivimos en un mundo lleno de problemas, angustias, corrupción, vandalismo, injusticias y donde cada día mueren niños inocentes…
Pero a pesar de todo, ojala que nunca olvidemos “lo principal”".

martes, 8 de septiembre de 2009

QUERIA SER INVISIBLE

Que vulnerables y frágiles son los niños. Están dispuestos a creer todo lo que ven y lo que se les dice. Por ello, es importante prestarles mucha atención y hacer que se sientan queridos y comprendidos.
Voy a contar una historia que me ocurrió cuando era pequeño y, a pesar de los años, me acuerdo perfectamente.
Era a finales de los 70 cuando por televisión emitían un programa infantil llamado “Los chipiritiflaúticos”. Una tarde, viendo el programa, aparecía uno de los personajes cuyo nombre era “Poquito”. Era un divertido payaso que junto con sus otros compañeros, (Valentina, Tío Aquiles, Barullo, Capitán Tan…y otros que ya no recuerdo) provocaban las risas de los más pequeños cuando contemplaban sus aventuras.
Una de ellas fue más allá cuando dijo a todos los telespectadores que tenía el don de hacerse invisible. Con los trucos de la televisión, aparecía y desaparecía por arte de magia, asegurando que gracias a ello gozaba de un montón de ventajas, como por ejemplo, entrar gratis al cine siempre que le apetecía.
Mi mente infantil no daba crédito a tan fascinante don. Daba por seguro que si mi amigo Poquito podía ser invisible, también lo podría ser yo.
A partir de ese momento le dije a mi mama que quería ser invisible como Poquito. Ella estaba acostumbrada a mis juegos y a mis travesuras, pero mi capricho de ser invisible empezó a tomar un camino distinto al de un simple capricho.
Recuerdo que me emperré en ser invisible y el capricho se convirtió en rabieta.
Ese día mi mamá y yo fuimos a casa de mi abuela y, ya harta le dijo,
- Tú te crees, me tiene desesperada con que quiere ser invisible, este niño se ha vuelto loco. Haber si tú lo convences.
- Tú, ¿porqué quieres ser invisible? - me preguntó mi abuela
- Quiero ser invisible como Poquito, el entra gratis en el cine y muchos más sitios sin que lo vean - respondí
- Pero, no ves que en la televisión todo es mentira - me dijo
- No, abuela, yo he visto como aparece y desaparece. Tiene que ser muy divertido - insistí
El caso es que ni mi mamá ni mi abuela, consiguieron quitarme de la cabeza el capricho de querer ser invisible.
Volvimos a casa y, como cada noche, antes de acostarme fuí a darle las buenas noches a Trini y Julián, los vecinos viejecitos del piso de arriba que me cuidaban mientras mis papas trabajaban.
Yo les expliqué una vez más mi empeño en querer ser invisible y les dije que estaba muy enfadado porque mi mamá no me dejaba serlo.
Entonces fue cuando Julián me dijo,
- ¿Sabes que Trini cuando era pequeña también quiso ser invisible?
- ¿Ah, si?... - dije yo asombrado.
- Y ¿consiguió serlo? - pregunté
- Claro que sí - me insistió
- ¿Ves la mano de Trini? - A Trini, le faltaban tres dedos de una mano porque cuando era joven se los pilló con una maquina cuando trabajaba - Cuando Trini quiso ser invisible lo primero que le empezó a desaparecer fue su mano, menos mal que antes que le desapareciera el brazo dijo basta.
Desde ese día no volvió a encontrar sus dedos que siguen invisibles. ¿Tú quieres que te ocurra lo mismo? - me dijo Julián.
- Noooo – dije – Pero… Trini me dijo que se los pillo con una máquina - dije en voz baja, para que Trini no lo escuchara.
- Eso es lo que les decimos a los niños cuando son pequeños, pero tú ya eres un niño un poco más grande y ya puedes saber la verdad. Pero recuerda, no se lo digas a nadie, es nuestro secreto – sentenció Julián
- ¡Nooo! ¡¡A nadie!! - dije en voz baja
Y con un beso a Trini y otro a Julián me fui a casa, para dormir y soñar que ya nunca más querría ser invisible.

No hay nada más bello que la inocencia de un niño. Educarlos es darles mucho menos de lo ellos nos piden.



domingo, 6 de septiembre de 2009

UNA HISTORIA DE AMOR

Hace mucho tiempo había una pareja muy feliz.
Ella era una preciosa princesa de largos cabellos. Su piel era fina y rosada y sus ojos encandilaban por su dulzura.
Era feliz y se sentía muy amada por su atento prometido.
Una mañana, la princesa observó una pequeña manchita en su rostro y creyó oportuno llamar al doctor pedir unos consejos para solucionar su problema.
El doctor al observar la manchita, le diagnostico una extraña dolencia por la cual su rostro se le iría desfigurando poco a poco hasta tener un rostro monstruoso.
La princesa no podía creer lo que le comunicó su doctor y entre la angustia y la desesperación empezó a evitar a su prometido hasta el punto de esconderse continuamente para que no pudiera encontrarla.
El muchacho después de mucho buscar consiguió encontrarla y le dijo que tenía que decirle algo muy importante.
El chico también había ido al doctor y este le había dicho que estaba perdiendo la visión muy rápidamente hasta el punto de quedarse ciego en poco tiempo.
Le pidió a la princesa que por favor no le dejase porque la necesitaba.
Ella acepto porque sabia que no podría ver como se desfiguraba poco a poco.
Paso el tiempo y pasaron los años siendo ambos tan felices como al principio hasta que ambos envejecieron.
La princesa murió y en el velatorio todos se compadecían del desconsolado hombre.
“Pobre esposo, esta ciego y la necesitaba”, decía uno de los amigos.
El hombre se levantó y dió la mano a todos los que estaban reunidos agradeciendo la asistencia.
¿Pero no estabas ciego?, preguntó uno de los allí presentes.
Nunca estuve ciego, respondió el apenado hombre.
Fue la única forma de que ella me aceptase por esposo.
Ella nunca me hubiera aceptado si hubiera sabido que no estaba ciego…
…Y YO LA AMO.

“Te amo no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo”

jueves, 3 de septiembre de 2009

EL PEAJE DEL PLACER

El cansancio, consecuencia de toda la semana recorriendo el país, es inevitable y apareció cuando nos dirigimos a la última de las ciudades de nuestro recorrido.
Son las 9 de la mañana. Hoy nos decidimos a visitar Brujas, una de las más bellas ciudades de Bélgica.
Hay que apresurarse a tomar el primer tren que nos lleve a Brujas para poder aprovechar al máximo todo el día que tenemos por delante.
Nos encontramos en el andén de la vía 4 de la estación de ferrocarril de Bruselas y, a lo lejos, divisamos que nuestro tren se va aproximando.
Nuestra prioridad en estos momentos es poder encontrar unos asientos libres para poder pegar una cabezadita durante el trayecto y recuperar fuerzas para el largo día que nos espera. Los asientos son de grupos de cuatro y por suerte encontramos dos de ellos desocupados.
A nuestro lado se hallaban dos señores de edad avanzada, serios, callados, relajados…
Al otro lado del pasillo, justo enfrente de nosotros se ubicaban tres señoras de entre 55 - 60 años.
¡¡¡Dios mío!!!. Que viajecito nos dieron.
Parecían tres cotorras amaestradas. No dejaron de hablar ni un solo instante durante todo el trayecto. No puedo decir que su tono de voz fuera excesivamente alto pero se convirtió en un continuo martilleo, tanto para nuestros tímpanos, como para los del resto de los viajeros del vagón. Sólo se escuchaban ellas.
Al poco tiempo descubrimos que los dos hombres de nuestro lado eran los maridos de dos de ellas. Desde ese momento les compadecimos y comprendimos el motivo de porque habían tomado asiento al lado opuesto.
Por suerte, la visita a Brujas mereció la pena y, por supuesto, desde que descendimos del tren nos olvidamos por completo de esas tormentosas mujeres.
Después de recorrer la ciudad, navegar en una barca por los canales y disfrutar de los magníficos paisajes, a las 7 de la tarde decidimos regresar de nuevo a la estación para tomar de nuevo un tren que nos llevara a Bruselas donde teníamos nuestro alojamiento.
Un repaso al tablero de salidas: vía 8.
A los cinco minutos de espera en andén no podíamos dar crédito a nuestros ojos. ¡Las tres mujeres del dichoso viaje!
¡NO por favor!
Se acercaban hacia nosotros y se ponían a nuestro lado.
No lo podíamos creer.
Empezamos a correr hacia el otro extremo del andén ante el asombro de los demás pasajeros que allí aguardaban la llegada del tren.
El tren llegó y subimos en él. Iba abarrotado de gente aunque afortunadamente encontramos dos asientos junto a una de las puertas. Muchos de los pasajeros no lograron encontrar asiento y andaban de un lado para otro buscando algún hueco libre.
El tren arrancó y en un momento determinado pasaron por delante nuestro las tres mujeres buscando asientos y hablando continuamente entre ellas.
Nunca se cansan…pensé yo.
Por fin las perdimos de vista y respiramos compadeciéndonos de los que les tocase viajar junto a ellas.
Lo más increíble de todo es que en los asientos del otro lado del pasillo, opuestos a donde estábamos ubicados, se sentaron unos borrachos que animadísimos, empezaron a hablar y cantar en voz alta molestando a todos los ocupantes del vagón.
Además, justo delante nuestro estaba sentado un matrimonio joven que les reían las gracias y les animaban a cantar una típica (y ridícula) canción en alemán.
Fue en ese momento cuando nos acordamos de las tres mujeres que hablaban sin parar y que hubiéramos preferido compartir asiento con ellas antes que con los embriagados caballeros.
Por suerte, se bajaron en la primera estación para alivio de todos los pasajeros y, así, pudimos pegar una cabezadita antes de llegar a nuestro destino.
Estas anécdotas son las que permiten recordar momentos de la vida y momentos del pasado ya que, al fin y al cabo, lo que nos queda de la vida son los recuerdos y, por supuesto, las bellas vivencias.

“El hombre ha de valer tanto, que todas las circunstancias han de serle indiferentes”
(Ralph Waldo Emerson )

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LA PARTE MAS IMPORTANTE

Cuando era niño recuerdo que siempre hacía preguntas a mis padres, algunas absurdas, otras lógicas de un niño de mi edad.
En una ocasión me preguntaron en la escuela cuál era la parte más importante del cuerpo. Teniamos tiempo de pensar la respuesta hasta el dia siguiente y yo, lógicamente, le pregunté a mis papas.
Ellos me devolvieron la pregunta con la misma pregunta: ...y
- Tú ¿cuál crees que es la parte más importante del cuerpo?
Me quedé pensando qué podia ser lo más importante para mí y, entonces, dije con toda mi ingenuidad:
- ¡Las orejas!. Que con ellas puedo escucharlo todo.
- No - me dijeron ellos - Muchas personas son sordas...
Y me quedé pensando de nuevo.
Se me ocurrió preguntarselo a mi abuela a la cual también acribillava a preguntas continuamente.
- Abuela, ¿cuál es la parte mas importante del cuerpo?
- ¿Tú, cuál crees que es? - dijo devolviendome la pregunta.
Me quede pensando de nuevo y le dije:
- ¡Los ojos!
- Cómo va a ser la parte más importante del cuerpo los ojos, si hay personas que son ciegas y viven igual que tú - me respondió
No obtenia respuesta y cada vez tenia más dudas al respecto.
Querian que por mi mismo supiera cual era la parte más importante del cuerpo.
Trini y Julian eran dos viejecitos que vivian en el piso de encima de mi casa y pasaba muchas horas con ellos porque eran muy cariñosos conmigo y me querian mucho.
Siempre que mis padres estaban trabajando me quedaba con ellos.
Desde muy pequeñito tenía la costumbre, antes de irme a dormir, de darle las buenas noches a Trini y Julian. Esa noche decidí que tenía que preguntarles a ellos cuál era la parte más importante del cuerpo porque todavía no había obtenido respuesta de ningún adulto.
Les expuse mi pregunta
- ¿Sabeis cuál es la parte más importante del cuerpo?
Ellos me miraron un poco extrañados, se lo tomaron como un juego.
- Esta pregunta es muy importante - me dijo Trini muy seria, como si fuera una profesora de escuela.
- Sí, sí, muy importante - asintió Julian seguidamente.
- ¿Pero vosotros sabeis cuál es esa parte del cuerpo? - insistí
- Claro que lo sabemos - dijo trini.
- Mira, la parte más importante del cuerpo es “el hombro” - afirmó con rotundidad
Me quedé muy sorprendido.
- ¿Porqué es lo que sustenta la cabeza? - les pregunté
- No - respondió ella
- Es porque en un hombro se puede apoyar la cabeza de un amigo o de alguien amado cuando está llorando.
La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan…
Ahora ya soy adulto y nunca olvido aquelllas entrañables palabras de Trini y Julian.

Si necesitan un hombro para llorar, aquí estoy yo.

lunes, 31 de agosto de 2009

LA FIESTA DE CARNAVAL

Ya falta menos para carnaval y no creo que tarden mucho en llamarme unos grandes amigos a los que cada año, sin falta, no sólo les preparo los mejores disfraces de carnaval, sino que, además, les hago unos maquillajes espectaculares.
Con varios meses de antelación ya quieren saber cúal será su disfraz y, por supuesto, con la garantía de ser los que queden ganadores del concurso. Cada año, yo mismo me pongo el listón más alto y cada vez lo tengo más difícil para elegir el disfraz.
A pesar de todo, el primer premio siempre se lo han llevado ellos desde el primer año que me ocupe de su estilismo. La única condición es que no pueden llevar máscaras y razones tienen para ello.

Me contaron que en una ocasión...
...Un matrimonio amigos de ellos, que también acudían a las mismas fiestas, les ocurrió algo muy curioso. Siempre se ocupaba la esposa de alquilar los disfraces y comprar las máscaras de ambos ya que el marido siempre estaba muy ocupado con el trabajo. Al hombre le parecía bien cualquier disfraz que eligiera su mujer. Llegó el día de la fiesta y, casualmente, ella se encontraba indispuesta y sin ánimo de diversión, con lo cual, le propuso al marido que fuera el sólo a la fiesta ya que era una pena perder la invitación y los disfraces ya alquilados.
Al marido no le apetecía en absoluto acudir a la fiesta sin su mujer, pero al final ella logró convencerle.
Al rato de marcharse el, la mujer empezó a encontrarse algo mejor y sintiendose mal por haber dejado ir sólo a su marido a la fiesta, decidió disfrazarse y acudir al evento.
Al llegar empezó a buscar a su marido , ya que el hombre desconocía cual era el disfraz de su mujer.
De pronto divisó a su marido y se llevó la mayor de las sorpresas: estaba tonteando con varias chicas muy animadamente. Su mujer al verlo, se le ocurrió una idea para ponerle a prueba y acercándose empezó a ligotear con el, ya que no podía reconocerla por el disfraz y la máscara. Él al verla no tardó mucho en ser seducido por su propia mujer que muy facilona, permitió que después de un buen rato tonteando, se le fuera la mano en unos reservados de la sala de fiestas. Fue entonces cuando el hombre propuso a la mujer ir a un lugar más tranquilo y más íntimo. Ella aceptó la propuesta pero antes decidio ir al aseo a retocarse. En ese momento, mientras el hombre la esperaba se fue de la fiesta y una vez en su casa se metió de nuevo en la cama sin dejar de pensar lo desvergonzado que era su marido cuando le dejaba solo.
Al cabo de unas horas de acostarse, escuchó cómo su marido llegaba intentando no hacer ruido para no despertarla. Ella, que estaba despierta, le preguntó que cómo le había ido en la fiesta y el le respondió que al final no asistió. Por supuesto ella sabía perfectamente que había asistido, pero aun así, le preguntó ¿entonces dónde has estado todo este tiempo?. Pues resulta que al salir del portal de casa me encontré al vecino del primero y le dije que iba a una fiesta de disfraces pero que no me apetecía en absoluto porque no iba contigo y me propuso unirme a jugar al mus con sus amigos en su casa . Le presté el disfraz a su cuñado que también estaba allí y no sabía jugar al mus y acepto asistir a la fiesta en mi lugar.
A partir de ese año prohibieron las máscaras en las fiestas de carnaval ya que casualmente los amigos que les ocurrió tan curiosa anegdota tambien eran miembros de la asociación de la fiestas.
" Aveces, ser estrategicamente ventajoso da un paso atras o perder una o dos partidas para poder recuperar el dominio algo mas tarde"

viernes, 28 de agosto de 2009

ZURIÑE

Zuriñe era una chica preciosa de ojos azules y melena rubia, lo que se suele decir una autentica muñeca. No hacia demasiado tiempo que habia llegado a Barcelona desde el pais vasco, donde después de un duro casting fue seleccionada para formar parte del elenco de artistas para el nuevo espectáculo de La Maña en el desaparecido Teatro Arnau.
Su precioso cuerpo y su simpatia hicieron que en poco tiempo destacara del resto de compañeros llegando incluso a tener alguna pequeña aparicion en alguno de los sketchs de la revista junto a las figuras principales.
En aquella epoca se emitia por televisión un programa semanal llamado “Ven al Paralelo”cuya protagonista era Sara Montiel . Cada semana entrevistaba algunos famosos, cantaba alguna de sus canciones con sus invitados y hacia alguna parodia con el comico Joan Gimeno. La gravacion del programa se efectuava en el teatro Arnau donde actuava Zuriñe todas las noches. A Sara le gustava sentarse en un palco del teatro después del rodaje de su programa y observar el espectáculo sin quitar ojo de esa preciosa niña que sin duda alguna tenia grandes dotes de artista.
Una tarde , tras previa cita, llego Zuriñe a mi taller de confeccion por recomendación de alguno de mis clientes para que le realizase un traje para un nuevo numero musical.
Por aquel entonces Zuriñe ya habia terminado su contrato en el Arnau junto a La Maña, y trabajaba en otro gran teatro de Barcelona ya como figura.
Estava muy ilusionada porque Sara montiel le habia ofrecido hacer una actuación en su programa y como no, tenia que sorprender no solo al publico, sino tambien a la propia Sara.
Ella no tenia muy claro el numero que realizaria y por ello necesitava asesoramiento al respecto. Sobretodo queria un numero muy sexi y atrevido, con lo que le ofreci la idea de hacer un estriptease con truco. La idea fue la siguiente: ella salia bailando con un sugerente vestido azul muy escotado y con un gran corte.en la falda . A mitad de cancion se quitaba el vestido quedandose en sujetador, braguitas, ligueros y medias. Su actuacion pasaba a ser mas sugerente mientras un chico le ponia una gran capa azul cerrada completamente con unas aberturas para sacar las manos. Mientras bailaba con dulces movimientos se quitava el sujetador, las medias, los ligueros y por ultimo las braguitas. El publico se emocionava al obsevar que tambien se quitava la capa para mostrar su desnudo cuerpo, pero la sorpresa final era que continuava con la lenceria puesta como antes de hacer el estriptease. La capa tenia unos bolsillos en su interior donde escondia una copia exacta del sujetador, braguitas medias y liguero. El numero fue un éxito, pero donde mas impresiono fue ante la pantalla del televisor donde miles de personas pudieron contemplar tan original actuacion.
Zuriñe me presento a sus nuevos compañeros del espectáculo a los cuales tambien les confeccione sus vestuarios ampliando mi cartera de clientes y por supuesto de amigos.
A partir de aquel entonces una nueva etapa profesional estaba a punto de empezar con grandes cambios y progresos profesionales. Durante las gravaciones del Programa “Ven al Paralelo” tuve el placer de conocer personalmente a Sara Montiel.

miércoles, 26 de agosto de 2009

DE PAR EN PAR

Dicen que el destino está escrito...

Que todos los acontecimientos que ocurren a lo largo de nuestra vida, están ordenadamente organizados para que se vayan sucediendo como si de una película se tratara.
¿No habéis tenido nunca la sensación que estáis haciendo algo que ya lo habíais hecho en otro momento de vuestra vida? A tal sensación se le conoce con el nombre de tener un “déjà vie”.
O, ¿no os ha ocurrido que en un último momento habéis cambiado un número por otro y, casualmente, ese es el acertado?
Tal vez no tenga nada que ver con lo que voy a contar, pero hace poco, me he dado cuenta de algo muy curioso. Algo a lo que nunca le dí importancia antes.
Hace un tiempo compartí mi trabajo con una nueva compañera.
Su carácter abierto, su positividad y su energía, hacía posible que, tanto mis compañeros, como yo, nos sintiéramos cómodos conversando con ella incluso de temas personales.
En una ocasión, me dijo algo que me llamó mucho la atención.
Hablando de cosas intrascendentes, comentó que un amigo de ella (que forma parte de su pandilla y grupo de amigos), tiene una costumbre muy curiosa: todo lo que rodea su vida es número par.
- ¿Qué quiere decir eso? - le pregunté.
- Que siempre elige y decide que todo que sea par.
Por ejemplo: Lo compra todo a pares (nunca impares).
Cuando tiene que elegir un número: siempre es par.
Si pone gasolina: elige el surtidor con número par. Sino, se espera.
Todas sus contraseñas y claves, son número par.
Nunca deja un libro a medio leer en hoja que no sea par…
Nació en día par, mes par, año par….
Vive en número par, piso par…
Y así, con todas las cosas.
- ¿No te parece curioso? -me dijo.
- Y le dije, pues no… Te digo que no, porque a mi me ocurre lo mismo desde siempre, pero nunca le he dado importancia.
Hoy me he dado cuenta que no soy el único.
Tengo que reconocer que siempre he preferido números pares para todas las cifras que he tenido que elegir.
Posiblemente sea inconsciente, pero que le voy a hacer, los números impares sencillamente no me gustan.
Siempre que puedo, elijo mis números, aunque creo que todos estos no los he elegido yo. En todo caso… mi destino:
Nací en día 2
Mes 2
Año 1966
Mi residencia tiene numero par.
La calle se llama 6
...y así con un sinfín de números que me rodean.
Así que, desde que se que no soy el único, me siento mejor, porque al menos se que de momento… ya somos 2.

domingo, 23 de agosto de 2009

LA COLA DEL LOBO

De piedra se quedaron mis simpáticos clientes después de una sucesión de confusiones.
Fue una mañana del mes Diciembre del pasado año cuando llegaron al establecimiento donde trabajo (alquiler y venta de disfraces) tres jóvenes con la intención de alquilar unos disfraces de la película Mamma Mia.
Les acompañé donde tenía expuestos un gran surtido de modelos y eligieron tres de ellos. Posteriormente se dirigieron a los probadores para ver que tal les sentaban tan divertidos disfraces.
Los tres muchachos estaban estupendos con sus trajes y llevados por la fantasía se animaron a dar unos divertidos pasitos de baile al estilo de los años 70.
Aprovechando la confianza y simpatía que mostraban me atreví a pedirles hacerles unas fotos a los modelitos ya que eran nuevos, recién confeccionados, y necesitaba catalogarlos.
Los chicos aceptaron encantados a prestarse para hacer de modelos. Una de las chicas ya se había quitado el traje y decidió volvérselo a poner para que pudiera hacer las fotos de los tres juntos. Mientras la chica se ponía el traje de nuevo, otro cliente se dirigió a mí para hacerme una consulta.
El señor necesitaba una cola de lobo para hacer unas fotografías en su estudio y me preguntó si tenía alguna para venderle. Lamentablemente no pude ayudarle ya que no disponía de ninguna, pero le ofrecí la idea de comprar un gorro de Daniel Boom, que es el típico de piel con una cola de zorro colgando por detrás. Al hombre no le pareció mala la idea y me pidió que le dejase hacer una fotografía del gorro para ver el efecto que produciría en fotografía en lugar de la de un lobo. En ese momento sonó el teléfono y tuve que atender la llamada. El hombre abrió un maletín y saco una cámara fotográfica profesional y buscando un lugar adecuado para hacer la fotografía se dirigió donde estaban los tres muchachos disfrazados de Mamma Mia que me estaban esperando para que les hiciera las fotos.
El hombre, pidió a uno de los muchachos si podía sujetarle la cola de zorro para poder fotografiarla mejor y el muchacho aceptó con cara de sorpresa, ya que los tres chicos creyeron que yo había llamado a un fotógrafo para hacerles las fotos. Los tres muchachos empezaron a hacer todo tipo de poses de lo más divertidas para que les fotografiasen siempre con la cola de zorro en la mano y el hombre no salía de su asombro ante tales demostraciones como modelos de pasarela.
En ese momento llegué yo con mi cámara de fotos y me encontré con la divertida situación: el señor intentado fotografiar su cola de zorro y ellos intentando juntarse al máximo para salir en las fotografías.
Ellos, al verme con la cámara en la mano y con cara de sorpresa comprendieron que se trataba de una divertida confusión. Cuando le explicamos al hombre lo que estaba ocurriendo comprendió que no se trataba de un objetivo indiscreto, que es lo que pensó en todo momento. Solucionado el gran lió les hice las fotografías oportunas a los chicos con un gran trabajo, ya que todos los allí presentes estuvimos riendo toda la mañana por tan singular acontecimiento.
Gracias a los simpáticos muchachos por su gentileza y al buen hombre por su buen humor.

“Goza la vida mientras vivas; disfruta cada día; aprovecha todo lo que tienes. Es mas tarde de lo que crees”
(Horacio)

viernes, 21 de agosto de 2009

S.O.S ¡¡ABUSO INFANTIL NO!!

Lamento mucho en esta ocasión no poder deleitar a nadie con mis historias, las aventuras de la divertida Angelina ni los recuerdos de mis viajes repitiendo hasta la saciedad la palabra maravilloso y magnifico.
Esto es mucho más serio y, por supuesto, mucho más real.
Muchos adultos que sufrieron abusos durante la infancia padecen, durante toda su vida, las secuelas de aquellas horribles situaciones. Lo hacen en silencio, escondidos, como si fueran los culpables y, con un gran vacío en su interior.
Nadie es verdaderamente consciente de las atrocidades que se cometen en el mundo hasta que no nos toca a nosotros. Siempre he tenido un absoluto desprecio a las personas que cometen estos actos con niños inocentes dejándolos marcados de por vida. Pero ahora más que nunca siento la necesidad de poner mi granito de arena para combatir este gran problema que hace pedazos la infancia de algunos de nuestros pequeños.
Es necesario que los adultos vigilemos constantemente sus conductas, estados de ánimo y todo lo que les rodea. El 60% de los casos de maltrato infantil no son denunciados, posiblemente porque las madres también son victimas de esos maltratos. El adulto está obligado a denunciar o puede ser acusado de un delito de negligencia.
He puesto a vuestra disposición una lista de direcciones donde podréis informaros de todo lo relacionado con la problemática y por supuesto donde podréis obtener ayuda en caso de maltrato. (Columna de la derecha)
Nuestra ayuda es fundamental.

martes, 18 de agosto de 2009

LOS JARDINES DEL BOBOLI

Seguro que en algún momento tendréis la oportunidad de visitar la increíble ciudad de Firenze.
Para cuando tengáis la ocasión de realizar tan estupendo viaje os voy a poner en antecedente de algo muy curioso que podréis observar cuando visitéis la ciudad. En concreto: los jardines del Boboli.
Los jardines del Boboli están justo detrás del inmenso Palazzo Pitti y se trazaron para los Médicis (residentes del palacio), un año después de que estos lo compraran en 1550. Son un magnifico ejemplo de jardinería renacentista y se abrieron al publico en 1766. Las zonas cercanas al palazzo son las más refinadas del jardín donde los setos aparecen recortados con formas geométricas. Numerosas estatuas, de diversos estilos y periodos, se encuentran distribuidas por el jardín.
Pues justamente a una de esas estatuas me voy a referir.
Existe, en el jardín, una inmensa avenida de cipreses (que se plantaron en 1612) que empieza en la parte alta hasta un gran estanque llamado fuente de Océano.
Cuando empieza la avenida, marchando en dirección del estanque podremos observar una estatua muy curiosa y que me llamó mucho la atención. Dirigiros hacia ella, observar su de perfil y os llamará la atención su prominente miembro. Me resultó muy curioso porque durante la estancia a la bella ciudad pude contemplar infinidad de monumentos, de todos los estilos, pero nunca nada tan obsceno, por ningún lugar de Italia...
Me remonté a la época que se construyó el jardín y todavía me resultaba más desacorde, puesto que, si bien era común observar desnudos masculinos, no lo era tanto es que fueran esculpidos durante la erección.
Poco a poco iba llegando a la altura donde se encontraba la gran estátua . Pasaba de observarla de perfil a contemplarla de frente.
Menuda plancha que me llevé en ese momento.
Lo que en primer lugar observaba como un miembro viril, una vez visto de frente no era más que una simple espada que empuñaba el buen hombre. …Y yo me pregunto, ¿Habrá observado más gente el confuso detalle o sólo me he percatado yo debido a mi imaginación desbordante?
Me consuela saber que desde el año 1612 alguien, aparte de mí, también habrá observado tan curioso detalle.
A quien seguro que se le pasó por alto fue a los dueños del palazzo, dado que con un simple chasquido de dedos, la multitud de operarios y personal de servicio y con tan solo con un pequeño giro a la estatua y confusión solucionada.
Como siempre, no me podía marchar del lugar sin llevarme un recuerdo de tan confusa situación inmortalizándolo con mi cámara.

“La vida no debe ser una novela que se nos impone, sino una novela que inventamos”
(Friederich Von Hardenberg)

domingo, 16 de agosto de 2009

LO ESPECIAL NO TIENE NOMBRE

Nos encontramos en Firenze y debemos apresurarnos a encontrar un lugar donde comer, ya que el día anterior, por poco, no conseguimos que nos sirvieran a pesar de ser las 14:30 horas.
- Bueno, de todos modos, aun tenemos tiempo de buscar algún lugar agradable porque son las 14:00 horas.
- Fíjate, en el patio interior del Palacio Giovanni, parece haber gente sentada en unas mesas y tal vez sirvan comidas.
- Lo mejor será aproximarse para observar.
- Es una cafetería-restaurante, pero me parece curioso que en la entrada no ponga ningún cartel ni rotulo informando…
- ¿Qué hacemos…probamos aquí?
El lugar tiene un gran encanto ya que esta ubicado en el patio interior del palacio.
En un extremo, un gran escenario con un curioso cerdito en el centro, a un lado, seis sofás de piel: tres blancos y tres naranjas rodeando unas mesas.
En el extremo opuesto varias mesas, todas distintas entre si, con un sinfín de sillas también distintas todas ellas.
Decidimos tomar asiento en la única mesa que estaba desocupada a pesar de estar llena de platos y restos de los anteriores comensales.
Durante la larga y excesiva espera, hicimos un indiscreto repaso tanto a los comensales de las otras mesas como a los camareros de tan pintoresco lugar, comentando lo curioso que resultaba ver casi tantos camareros como mesas moviéndose continuamente de un lado para otro, pero sin aprovechar ninguno de los viajes.
Observamos con asombro que iban totalmente descontrolados llevando los platos a las mesas equivocadas, preguntando lo que habían pedido para comer en repetidas ocasiones y devolviendo platos a la cocina que no había pedido nadie.
Por extraño que parecía todo, daba la sensación que los camareros se esforzaban por hacerlo lo mejor posible ya que la simpatía y el intento de ofrecer un buen trato quedaba patente.
No había la menor duda de que los chicos lo estaban pasando verdaderamente mal a juzgar por las inmensas manchas de sudor que se apreciaban en las camisas a consecuencia de los nervios.
Respecto a los clientes, también nos resultaron un tanto “especiales”. Podríamos decir que un tanto fashion y sofisticados que sentados por grupitos conversaban animadamente dando la sensación de que la problemática con el servicio quedaba totalmente inadvertida para ellos.
Por fin, una de las camareras se acercó a nuestra mesa para atendernos y nos dió la bienvenida con la amabilidad que caracterizaba a todo el personal y, retirando los platos y vasos de nuestra mesa, tuvo que hacer infinidad de viajes para recogerlo todo. Estaba claro que la muchacha carecía de la más mínima experiencia para realizar su trabajo.
Una vez repasada la carta, observamos que los precios no eran excesivamente caros y en uno de los constantes viajes de la camarera hicimos nuestro pedido.
La comida fue verdaderamente exquisita. Patatas horneadas con su piel a la salsa de romero, y unas ensaladas especiales que se comían con la vista.
Los problemas continuaron cuando al empezar a comer comprobamos que no teníamos los cubiertos ni las servilletas, con lo cual nos vimos obligados a pedirlos en dos ocasiones para evitar que se enfriara la carne. Para mas “inri”, las bebidas se calentaron rápidamente al utilizar unos vasos ardiendo recién sacados del lavavajillas. Por suerte unos cubitos de hielo solucionaron el problema. Los camareros nos pedían disculpas en repetidas ocasiones y el empeño constante en hacer bien su trabajo y la amabilidad a raudales hacia imposible recriminar el pésimo servicio.
Si la comida fue excelente, el postre fue lo máximo de las exquisiteces: Tarta casera con helado de vainilla y chocolate fundido, DELICIOSO!!! Aquella situación tan irreal tenía que inmortalizarla con mi cámara y empezando por el riquísimo postre fotografié todo lo que alcanzaba mi vista, cuando una de las camareras se sorprendió al verme hacer fotografías, hasta el punto de acercarse a preguntar si habíamos comido bien.
Nuestra respuesta fue rotunda al informar que la comida estaba excelente. La camarera, una vez mas pidió disculpas por el evidente desorden y nos develó el misterio de tan curiosa situación:
- Hoy es el primer día que hemos abierto el restaurante y todo nuestro empeño lo ponemos en serviles lo mejor posible a pesar de la desorganización típica de un primer día.
Les dimos la enhorabuena por la elección del lugar para ubicar su restaurante, por la decoración tan contemporánea y sobretodo por la riquísima comida que nos han servido. En cuanto al servicio preferimos no abrir boca y dejarlo en el aire con la esperanza que en poco tiempo la experiencia les convierta en unos auténticos camareros.
Deseo la mayor de las suertes y que la prosperidad acompañe el negocio.

“La experiencia es la suma de nuestros desengaños”

jueves, 13 de agosto de 2009

MUÑECAS ENSOÑADAS

Que alegría tuve la pasada semana cuando Mónica me llamó por teléfono para quedar y comer algo después de un largo tiempo sin saber de ella.
Mónica, es una antigua compañera de trabajo que, a pesar de haber estado en secciones distintas, congeniamos muy bien desde el primer día.
Sentí mucho cuando se marchó a trabajar a otro lugar, pero me reconfortó saber que, cambiar de trabajo, suponía una mejora laboral para ella.
Mónica siempre ha sido una chica muy especial: divertida, animosa, cariñosa. La característica que hace latente su personalidad, es el hecho de tener una niña dentro.
Su imaginación, como una autentica acuario que es, no tiene límite y, en su cabecita, habitan unos seres maravillosos que desean salir para dar felicidad a cuantos la rodean.
En una ocasión sintió deseos inexplicables de tomar entre sus manos un lapicero y una hoja blanca de papel y, dejándose llevar por su instinto infantil, empezó a dibujar una niña de larga melena y carita ensoñada. De repente, la muñequita dibujada empezó a mover sus enormes pestañas y poco a poco abrió sus ojitos para sorpresa de Mónica que no podía creer lo que estaba viendo.
La muñequita a continuación movió los labios para decir unas dulces palabras a su creadora que continuaba mirando atónita.
- Hola Mónica - exclamó la dulce niña.
- Tenia ganas de hablar contigo y contarte muchas cositas - le dijo en tono suave.
- ¿Tú quien eres? - preguntó Mónica.
- Soy la primera - dijo la niña.
- ¿La primera qué? – preguntó Mónica asombrada.
- La primera en salir de todas las muñecas ensoñadas que estamos dentro de ti - contestó.
- ¿Dentro de mí? - dijo Mónica sorprendida.
- No te puedes imaginar la cantidad de muñequitas que están esperando que les des vida para repartirlas por todos los lugares del mundo - respondió
Y como puedo dar vida a las muñequitas que tengo dentro? Pregunto Mónica.
Muy sencillo. Antes de dibujar una nueva muñequita tienes que cerrar los ojitos y pensar algo muy bonito que pueda hacer reír a un niño, y a continuación solo tienes que dejarte llevar por tu imaginación y dibujar lo que tu mente te indique.
Mónica estaba muy emocionada escuchando las dulces palabras de la niña.
De pronto, la niña puso su manita en sus labios y guiñando uno de sus ojitos de largas pestañas, lanzó un dulce beso a Mónica quedando de nuevo inmóvil en la blanca hoja de papel.
Desde aquel mágico día, Mónica empezó a hacer dibujitos de muñecas ensoñadas con la esperanza de que alguna de ellas volviera a dirigirle unas preciosas palabras como hizo “La Primera”.
Las muñequitas no hablaban, pero curiosamente, empezaron a ocurrir unas cosas muy extrañas. La pasión de Mónica por sus muñecas ensoñadas hicieron que su imaginación se desbordara creando multitud de diseños.
…Y todavía sigue cerrando sus ojitos y pensando en algo bonito que pueda hacer reír a un niño, antes de pintar su nueva muñequita ensoñada, que bien seguro, hará muy feliz a todos los que tengamos la suerte de tener una de ellas..
Mónica sigue siendo la misma chica especial, divertida y cariñosa de siempre y, por supuesto, aun tiene una niña dentro que siempre estará esperando que una nueva muñequita abra sus ojitos de largas pestañas y le diga en tono suave…gracias Mónica por hacer felices a las muñecas ensoñadas.
A día de hoy, Mónica es la creadora de maravillosos anillos, colgantes, espejitos, puntos de libro, postales…y un sinfín de artículos preciosos donde podrás lucir sus preciosas muñecas ensoñadas de largas pestañas y cuyos artículos llevan su prestigiosa firma: MON.NADAS.

Si te apetece ver su blog es este: http://blog.monicacustodio.com/

martes, 11 de agosto de 2009

PROPOSITO CONSEGUIDO (Angelina 6ª parte)

Pasen, señores, pasen, que ya comienza la diversión….
Vean la gran revista llena de magia, luz y color…

Todos los días la misma sintonía. Todos los días el mismo maquillaje. Todos los días el mismo show. Angelina, a pesar de la monotonía que significaba trabajar en un espectáculo diario se sentía feliz, porque, en definitiva, era lo que ella había elegido.
En algunos momentos llegué a verla un poco agobiada, a pesar, de haber conseguido meterse al publico al bolsillo y de tener muchos amigos en “La Cueva”.
Creo que el verdadero problema de Angelina era la ambición por llegar más alto en todo momento y a pesar de haber llegado a ese nivel en tan poco tiempo, “La Cueva” ya le parecía poco.
Respecto a mí, los cambios a mejor se fueron sucediendo, siempre en el más positivo de los aspectos.
El día que Marvin Salas dejó La Cueva para irse al Barcelona De Noche, su vacante como director artístico y creador del vestuario supuso el mayor de los problemas tanto para la plantilla, como para los dueños del local, acostumbrados a seguir las ordenes de un gran maestro como Marvin.
Los propietarios de La Cueva propusieron a Marvin continuar con la dirección artística de los espectáculos sin necesidad de formar parte del elenco de artistas. Esta propuesta convenció al muchacho, que, de este modo, tendría un sueldo extra aparte de la nómina del Barcelona de Noche.
Quedaba pendiente de solucionar el tema de la creación y diseño del vestuario de los nuevos espectáculos y, sin duda alguna, ese fue mi momento de suerte.
Sabía que tarde o temprano llegaría el día en que podría ocuparme, no sólo de confeccionar el vestuario personal de los artistas, sino también el vestuario de la casa, que estaba compuesto por la presentación, los números de conjunto y el apoteosis final.
Esa fue mi primera ocasión para demostrar mi talento en una producción de cierta envergadura.
Hasta el momento, se me conocía como "el que hace los modelitos de Angelina", a pesar de confeccionar, además, para algunos de sus compañeros de La Cueva y para algunos artistas noveles que, por no demasiado dinero, quedaban encantados.
A partir de ese momento tuve que plantearme el trabajo de otro modo a consecuencia del aumento de los pedidos y la necesidad de tenerlo todo listo para una fecha concreta que, sin duda, era el día del estreno del nuevo espectáculo.
Empecé haciendo los diseños y bocetos para la nueva producción y, una vez asignados los modelos para cada artista, empecé la labor de conseguir muestras de tejidos, lentejuelas y adornos necesarios.
Recuerdo que fue una época de verdadero estrés, ya que aparte de mi trabajo como camarero en un hotel de Barcelona, tenia que ocuparme del vestuario de un gran show, adaptar mi casa para el nuevo enfoque laboral y sacar algo de tiempo para poder dormir, pero, a pesar de todo, me sentía muy orgulloso de haber conseguido mi propósito y mi sueño.
Angelina estaba muy contenta al saber que también formaba parte del equipo y, de hecho, lo que más le gustaba era presumir de ser la primera en lucir mis modelitos. El hecho de trabajar con ella, me facilitaba mucho las cosas, ya que, desde siempre, además de mi gran amiga, fue mi confidente, poniéndome al corriente de todos los pormenores que acontecían tras las bambalinas del teatro.
Así transcurrieron más de tres años conociendo mucha gente del mundo de teatro que se pasaba por allí tanto como público, como trabajando en La Cueva como artistas invitados.
Tambien los homenajes continuaron celebrándose en el localy lo más importante, la experiencia que, poco a poco, fuimos adquiriendo nos hacía más expertos y más profesionales.
Todavía recuerdo el día que José Manuel Parada (muy joven por aquel entonces) hizo la primera entrevista a Angelina que demostrando su maestría, dió todo tipo de detalles en referencia al nuevo espectáculo y, cómo no, recalcando que yo había confeccionado su vestuario (lo cual agradecí enormemente).
Con respecto a sus compañeros de camerino, las asperezas se fueron limando poco a poco hasta el punto de considerarse todo el grupo como una gran familia. No obstante, tengo que anticiparos que los días en La Cueva estaban contados, tanto para Angelina, como para mi, ya que en poco tiempo ambos, daríamos “el gran salto”…pero de ello, hablaremos en otra ocasión.

lunes, 10 de agosto de 2009

LA LLOLL


Después de mis 43 años dedicados al mundo del espectáculo y acudiendo frecuentemente a representaciones teatrales, creía que ya nada podía sorprenderme. Pues os puedo asegurar que estaba completamente equivocado.
Aún, en estos momentos, mientras escribo estas líneas, sigo emocionado con el maravilloso espectáculo que he tenido el placer de contemplar ésta misma tarde.
No creáis que es un espectáculo con grandes pretensiones, ni tan siquiera se ha representado en uno de los grandes teatros de nuestra capital.
El espectáculo en cuestión ha estado representado por Lloll Bertrán, un magnifica show woman que ha sabido llevarse al publico al bolsillo con gran maestría.
El espectáculo tenía por título “La Lloll 25 anys”.
“La Lloll” ha llevado a cabo un recorrido por su carrera artística, recordando a los personajes que ha representado a lo largo de toda su trayectoria.
Únicamente ella, con la gran pianista-soprano Alicia Ferrer, “llenaron” el escenario con sus canciones, imitaciones, parodias, poemas y diálogos.
Con su destreza escénica ha conseguido en apenas dos horas emocionarme, sorprenderme, enternecerme y admirarla.
Conocí personalmente a Loll Beltrán hará aproximadamente unos 20 años durante la grabación de un programa de televisión llamado “El joc del segle” y realmente no aprecié sus auténticas virtudes escénicas, tal vez, por la limitación que presenta la televisión.
Nunca he sido fanático del teatro en catalán, pero en esta ocasión, os aseguro que “La Lloll” ha conseguido hacerme cambiar de opinión al respecto.
Un nuevo aplauso a su labor desde mi humilde blogg.

“La vida es trabajo y todo lo que hagas no es mas que experiencia”
Henry Ford

viernes, 7 de agosto de 2009

LA ESCALA DE MILAN

Me siento muy afortunado de ser uno de los tantos visitantes que han podido recorrer las calles de la bellísima ciudad de Milán.
Uno de los lugares más maravillosos del lugar es, según mi criterio, la majestuosa catedral del Duomo. Impresionante donde las haya.
Es la tercera catedral más grande de Europa, después de la de Roma y Sevilla.
En el caso de poder visitar la ciudad, considero indispensable una visita al templo y sobretodo, acceder a las azoteas donde podréis divisar unas magnificas vistas de la ciudad.
La arquitectura de la catedral de estilo gótico lombardo, y deja sin palabras al observar de cerca la multitud de torreones (llamados agujas) que componen la parte superior de la catedral y el entramado de arcos que dan forma a las galerías exteriores.
Su construcción duro nada menos que cuatro siglos.
No muy lejos de la maravillosa catedral, mi fascinación quedo atrapada entre las paredes del emblemático teatro “La Escala de Milán”.
Sinceramente, no todos podemos permitirnos el lujo de de asistir a una de las representaciones de sus operas, y no estoy hablando del tema económico, sino por lo complicado que resulta conseguir una butaca a no ser que sea con varios meses de antelación.
Una observación al respecto que resulta un tanto curiosa. Justo en la entrada del teatro es posible que encostréis algún revendedor de localidades a precios verdaderamente astronómicos.
La opción más asequible y posible de inmediato es visitar el teatro y su museo fuera de horas de representación. Elegimos esta opción y fue la mejor de las ideas.
Entre las normas a seguir durante la visita a las instalaciones prohibía, tajantemente, el uso de cámaras fotográficas dentro del recinto. Iniciamos la visita en el maravilloso vestíbulo de estilo renacentista donde los espejos dan una sensación de majestuosidad. En la gran sala rodeada de columnas que visitamos tras el vestíbulo, pudimos contemplar una gran muestra de imágenes de operas conocidas representadas por los más famosos cantantes del mundo.
A continuación pudimos acceder a los calidos palcos donde se divisaba el patio de butacas y el majestuoso escenario. El teatro esta construido en madera revestida de terciopelo rojo y decorado con estucos dorados. El auditorio tiene una magnifica acústica y una capacidad para más de 2.000 espectadores.
Los palcos son como saloncitos donde, en otros tiempos, se organizaban juegos y encuentros románticos. El escenario cuenta con 1.200 metros cuadrados y es uno de los más grandes de Europa.
Una vez visitada la parte escénica del teatro, nos dirigimos al museo, donde pudimos contemplar parte del vestuario utilizado en algunas de las óperas más famosas. Me llamó muchísimo la atención tanto el vestuario como la parte del atrezzo utilizado para la conocida opera Aída. Junto con el vestuario pudimos contemplar un magnifico carro egipcio tirado por un inmenso caballo. En otra de las salas se exponia el vestuario utilizado en la opera Carmen. Llamaba la atención el laborioso trabajo tanto en la confección como los adornos y bordados de los increíbles diseños.
Realmente fue un auténtico recreo para mis sentidos. El mayor de los problemas los tuve a la hora de fotografiar todo lo que me estaba fascinado, porque la vigilancia era total. Después de controlar los ángulos muertos de las cámaras de seguridad y despistar a los vigilantes de seguridad pude conseguir las magnificas fotografías que podéis observar.

“La mayoría de las personas sueñan lo que no hacen; solo unas pocas hacen lo que sueñan”
Antoni Bolinches

lunes, 3 de agosto de 2009

FIESTA NACIONAL

Casualmente y sin premeditación, elegimos el día 20 de julio para iniciar nuestro viaje a Bélgica con el propósito de recorrer las ciudades más importantes de país.
Nada nos hacía imaginar que el 21 de Julio (día posterior a nuestra llegada) era la fiesta nacional del país.
Nos extraño de gran manera al llegar al centro de la ciudad, donde estábamos alojados, la gran animación que se respiraba por todas partes.
El tiempo justo de dejar el equipaje en el hotel. Nos apresuramos a disfrutar del ambiente festivo, que en un primer momento creímos que era algo habitual del lugar (a pesar de ser un lunes)
La Gran Place, fue nuestra primera visita. No entendíamos como podía haber aquel movimiento de gente, tantas terrazas repletas de familias y tantos visitantes sentados en grupos por toda la plaza.
Todo el ambiente, hacia prever unas vacaciones muy animadas.
Al siguiente día, a primera hora de la mañana nos despertó el ruido constante de unos helicópteros. Una primera impresión fue que había ocurrido algo grave.
Después de desayunar y salir a la calle, comprobamos que los comercios estaban cerrados, lo cual nos extraño.
El incesante sonido de los helicópteros, nos tenia muy intrigados.
Una gran multitud de personas, se dirigían hacia la parte alta de la ciudad y decidimos seguir a la gente donde sea que fueran.
Por el trayecto observamos un gran número de militares haciendo demostraciones y exhibiciones de material de combate como tanques y aviones.
Entre música de marcha, unas exhibiciones de abanderados hacían acrobacias con los largos mástiles de las banderas de los países de Europa.
Descubrimos que el destino de la multitud era la catedral de Bruselas.
La zona estaba acordonada y un gran despliegue de personal de seguridad, un conjunto de caballería con uniforme, coches con los cristales tintados, periodistas y fotógrafos de prensa ocupaba la plaza de la fachada de la catedral.
Supusimos en ese momento que alguien importante estaría en el lugar y evidentemente, no estábamos equivocados.
El rey y la reina de Bélgica salían ese preciso momento del interior de la catedral.
Ese era el motivo de tanto helicóptero y de tanta fiesta. Era el día de la fiesta nacional y los ciudadanos querían celebrarlo por todo lo alto.
Nosotros delante de los Reyes de Bélgica y sin seguir el protocolo. Con camiseta, pantalón corto y sandalias. Quien lo iba a imaginar.
Una vez finalizado el evento en cuestión, la fiesta continuaba.
Todo el público se dirigió a una de las mayores avenidas de la ciudad y, nosotros, como corderitos, sin saber cual era el destino, les seguimos.
El punto de destino fue la Plaza Royale. Dicha plaza, encabezaba una inmensa avenida, la cual estaba llena de bares, zonas de juegos para niños, exhibiciones, firmas comerciales ofreciendo sus productos y haciendo regalos. Realmente la calle era toda una fiesta y permaneció todo el día hasta altas horas de la noche.
Por tratarse del día de la fiesta nacional, todos los museos de la ciudad se podían visitar por tan solo un euro, con lo cual aprovechamos para hacer todas las visitas culturales que teníamos organizadas para los siguientes días.
Fue una autentica fiesta que no olvidaremos fácilmente.
“Siempre la felicidad nos espera en algún sitio, pero a condición de que no vayamos a buscarla “
Francois Marie Arrovet

viernes, 31 de julio de 2009

QUE VIDA MAS PERRA...

- Hola Señora Engracia. ¿Cómo usted por aquí? ¿Cuánto tiempo hace que no la veía?
- Pues ya ve usted, Matilde, como siempre, nos vamos aguantando.
- La veo a usted muy bien.
- Pues ya ve, querida, no se crea que me cuido demasiado, porque con este niño no tengo tiempo para nada.
- A propósito, como ha crecido su niño, esta precioso.
- Pues si, ha crecido. Con lo que come, así esta el de crecidito. Me paso todo el santo día en la cocina, haciendo comiditas. Es que siempre tiene hambre.
- El mío esta en la edad del pavo, no hay quien lo aguante, tiene un carácter….
- Haber, manolito, dale un besito a la señora Matilde…Muaccc!!
- ¡Que mono!, y que obediente…
- Déjeme que le haga una foto con su niño en brazos, que esta muy gracioso con el trajecito que le ha puesto. Parece un hombrecito.
- Venga manolito, que te subo en brazos para que la señora Engracia nos haga unas fotos juntas.
- Ya esta mi niño quejándose, no puede ver que tengo ninguna atención con otro niño que no sea él. Luisito, no llores que luego te cojo yo en brazos y la señora Matilde también nos hará una foto a nosotros.
- Es tremendo, no esta quieto nunca.
- Quietecito… que saco la foto.
Flash!!
- Que guapo que ha quedado.
- Tenga la maquina y nos hace la foto ahora a nosotros.
- Luisito, sube en mis brazos que nos toca a nosotros.
- Ríe un poquito hombre… venga así…
Flash!!
- Que bien, que fotos mas bonitas que hemos hecho.
- Bueno cariño, dile adiós a Manolito que nos vamos que papi esta apunto de llegar.
- Adiós cielo, adiós. Un besico.
- Adiós Engracia.
- Adiós Matilde.
“El humorismo permite ver a quien lo tiene, cosas que los demás no perciben”
(Max Haushofer)

lunes, 27 de julio de 2009

LUCIA


En algunas ocasiones actuamos de modo distinto al habitual, sin ningún motivo ni razón.
Tal vez, aunque no seamos conscientes de ello, nuestros pasos van hacia donde los dirige nuestro inconsciente.
Aquel día fue agotador. Mucho trabajo, muchas prisas y muchos nervios. Nunca me ha asustado el trabajo, de hecho, estoy acostumbrado a ese ritmo, pero lo que no se puede controlar es el agotamiento...
Mi mejor terapia, siempre, ha sido andar y pensar mientras ando.
Esta decisión de evadirme cambió mi rumbo y el de otras personas.
Suelo tomar siempre la misma ruta: de mi casa hasta el centro. Nunca me han gustado las periferias y, como norma, nunca tomo rumbo hacia esas zonas.
Ese día fue distinto, precisamente por ese motivo, tomé una dirección contraria a la de costumbre.
Después de andar mucho, me encontré en pequeño parque donde, en el centro, estaba ubicada una vieja casa abandonada. Pintadas de graffiti en la mayoría de paredes y, algunos jóvenes, con su monopatín haciendo acrobacias imposibles.
A pesar de la presencia de los muchachos, un gran silencio reinaba en toda la zona.
Divisé un columpio, en el lugar mas relajado de la zona y, sin pensarlo, me dirigí hacia él, para balancearme un rato.
Me sentía relajado sobre el columpio y, para ser sincero, no puedo recordar el tiempo que permanecí sobre él.
Pude divisar, mientras seguía balanceándome, que se aproximaba una niña con una melena de preciosos cabellos rubios. Al llegar junto a mí, se detuvo y se me quedó mirando, detenidamente, sin decir la más mínima palabra.
Deduje que la niña quería subirse al columpio.
¿Quieres subir? - le pregunté.
La niña permanecía mirándome, inmóvil, y en el más completo silencio.
Decidí bajarme para cederle el columpio.
Sin dudarlo, la niña se subió en él.
Junto al columpio había unos escalones y me senté en uno de ellos observando como se mecía la niña.
El columpio se balanceaba con gran fuerza y emitía unos sonidos chirriantes a consecuencia del roce de los metales que lo suspendían.
Dejé de observar la niña y, con mis manos en las sienes, me dedique a meditar y pensar en mis cosas mientras el columpio seguía emitiendo el sonido del balanceo.
De pronto, el sonido empezó a disminuir y la velocidad del balanceo fue cesando hasta detenerse por completo.
Giré la cabeza para observar de nuevo a la niña y comprobé que me estaba mirando fijamente.
De pronto me quedé muy sorprendido al observar que la niña estaba a llorando.
¿Qué te pasa? - le pregunté extrañado.
No conseguí que saliera palabra alguna de su boca.
¿Cómo te llamas? - insistí.
Lucia - me dijo.
Por primera vez escuché una palabra.
Que nombre mas bonito tienes - le dije cariñosamente.
Ella dejó por fin de llorar, aunque todavía se le escapaba algún suspiro de vez en cuando.
Mi mama esta malita - me dijo de repente
¿Qué le pasa a tú mama? - le pregunté extrañado
Le duele la barriguita – me respondió
¿Y, dónde está tú mama? - pregunté
En la pastelería.
¿La pastelería? – dije ¿Qué pastelería?
Detrás de ese edificio
Tienes que ir con ella - insistió la niña
¿Quieres que vayamos a verla? - pregunté
Yo no – dijo Tu solo - insistió señalándome la dirección con el dedo índice
Estaba confuso y extrañado.
Esta bien, iré a ver a tu mama, pero tú no te muevas de aquí - le dije.
Por primera vez , la niña sonrió al ver mi intención de ir al lugar que me había indicado.
Me apresuré, sin estar muy convencido si se trataba de un juego de niños…
Al girar la esquina del edificio pude ver claramente un toldo de color granate con unas letras blancas que se podía leer “pastelería”.
Bueno, al menos la niña no me ha engañado, pensé.
Según me acercaba, el corazón me latía con más fuerza.
Pude observar un escaparate de cristal con varias bandejas donde se exponían pastas y dulces.
Junto a la vitrina había una puerta, también de cristal, con un cartelito que indicaba que estaba abierto.
Entre en el interior y ojeé alrededor del local.
No ví a nadie.
¡Hola! - dije en voz alta.
Nadie contesto.
Decidí asomar la cabeza por una puerta que estaba a un lateral de la tienda y que tenía una cortina recogida hacia un lado.
¿Hay alguien? - insistí.
En ese momento, oí una voz muy floja que provenía de algún lugar cercano.
¿Pasa algo? - dije un tanto nervioso.
De nuevo un quejido. Provenía de detrás de una mesa de trabajo.
Al acercarme, pude observar una mujer que estaba tendida en el suelo sudando y con la cara muy pálida.
¡Dios mío!, ¿Señora, qué le pasa? - le pregunté asustado
Ella me miraba pero no podía ni hablar.
Voy a llamar una ambulancia ahora mismo, esta mujer esta fatal, pensé.
Rápidamente llame al 091 e informe de la situación, insistiendo que el asusto parecía grave.
Mientras llegaba la ambulancia me puse a su lado y le tomé la mano con fuerza para que se sintiera respaldada.
Al poco tiempo llegó una ambulancia con dos amables muchachos y la introdujeron en una camilla dentro de la ambulancia.
Pregunté dónde se la llevan, porque habría que avisar a alguien.
Me dijeron que a La Cruz Roja de Hospitalet, ya que era el más cercano.
En ese momento me acordé de la niña.
Les dije que iría a preguntarle a su hija dónde podía avisar a alguien de la familia para informar del grave asunto.
La ambulancia partió urgentemente hacia el hospital con la pobre mujer.
Antes de dirigirme hacia el parque en busca de la pequeña, una vecina salía del portal que había junto la pastelería. Me preguntó que había ocurrido y le informé.
En los balcones estaban asomadas varias personas que, atraídas por la sirena de la ambulancia, curioseaban desde arriba.
Decidí bajar la persiana metálica de la pastelería para que nadie se metiera en su interior.
Acto seguido decidí ir a buscar a la niña para decirle que me dijera donde podía avisar alguna persona de su entorno.
Regresé de nuevo al parque, pero de la niña no había ni rastro. Me pareció curioso que el columpio todavía se balanceaba con cierta intensidad, pero a pesar de buscar por todas partes no ví a la pequeña por ningún sitio.
Pensé que ya se había ido a su casa y había informado de la dolencia de su mama.
Volví de nuevo a la pastelería por si venia algún familiar e indicarle donde estaban atendiendo a la pobre mujer.
Al llegar, de nuevo estaba en la calle la vecina del portal de al lado y me dijo que se había puesto en contacto telefónicamente con un familiar cercano de la mujer y que en poco tiempo llegaría alguien para cerrar con llave el local.
Menos mal que la vecina conocía alguien, pensé.
La vecina me dijo que no me preocupase y que podía marcharme tranquilamente, y que ella estaría allí esperando que llegara el familiar para cerrar el local. Me aseguró que ella misma les indicaría en que hospital atendían a la mujer.
Decidí marcharme a mi casa después de tantos contratiempos.
En el trayecto, no dejaba de recordar lo sucedido y me alegré de haber encontrado a la niña y, por supuesto a su mama.
El siguiente día amaneció. Durante toda la mañana no dejé de darle vueltas a la cabeza sobre el estado de la señora.
¿Se habrá repuesto?, ¿Seguirá en estado grave?...estaba en un mar de dudas.
Fue entonces cuando decidí dirigirme de nuevo a la pastelería en cuanto terminara la jornada de trabajo. Estaba muy preocupado por el tema y necesitaba saber algo al respecto.
Tal vez la señora querría conocerme.
Al salir del trabajo, tomé el primer bus que me llevara a la pastelería. Estaba nervioso, impaciente e intrigado.
El bus paró a unas pocas calles del local y tuve que andar un poco. Al llegar, pude observar que la pastelería estaba con la puerta abierta y me apresuré a entrar.
Había una mujer un poco más mayor y más obesa. Estaba atendiendo a dos mujeres y les estaba explicando que su hermana estaba fuera de gravedad pero que seguía ingresada.
Me quedé perplejo cuando escuché lo que les dijo a continuación a las dos mujeres: “menos mal que un chico entró y aviso a una ambulancia, porque unos minutos mas tarde… Tenía un ataque de apéndice agudo con perforación”.
Me quede atónito.
Las señoras se fueron y la mujer dirigiéndose a mi, pregunto en que podía atenderme.
Le dije que sólo había venido a interesarme por la señora enferma, pero que ya había escuchado el diagnostico.
¿Eres amigo de mi hermana? - me preguntó
No exactamente - le dije - De hecho, no nos conocemos. Fui yo quien llamó a la ambulancia.
¡Dios santo! - exclamó la mujer
Y saliendo a toda prisa de detrás del mostrador se agarró a mi cuello y no dejaba de abrazarme. Repetía constantemente la palabra gracias.
Yo estaba atónito y sin saber que decir.
Si no llega a ser por tí, mi hermana no estaría con vida - me insistió.
Todo ha sido cuestión de casualidad - le dije - fue su hija quien me dijo que viniera a la pastelería.
Querrás decir su hijo - me corrigió la mujer
¿Su hermana no tiene una hija? - le pregunté
No, solo tiene un hijo - respondió
No entendía nada, ¿Quién era aquella niña entonces?
Pues creí que su hermana tenía una hija - le insistí a la mujer que seguía emocionada.
Bueno, tuvo una niña, pero desgraciadamente falleció con siete años.
Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo.
Disculpe que le pregunte, pero ¿cómo se llamaba la niña?
LUCIA - me dijo con cara de pena.
Y ¿cómo era?
Era preciosa. Rubia, con pelo largo, una muñeca
Perdone, pero ¿no tendrá usted una foto?
¿La conociste? - me preguntó al ver mi interés.
No, no la conocí, pero me haría ilusión ver una foto de la niña.
La mujer fue hacia la puerta que conducía al interior y al poco tiempo regresó con una pequeña foto en la mano.
Sabía que mi hermana tenía alguna foto por aquí.
Me mostró la imagen y fue en ese momento cuando me quedé completamente sin habla.
La imagen de la niña era la misma que ví en el parque el día anterior.
Además llevaba la misma ropa que en la fotografía: la misma faldita de cuadros y la mi misma blusita blanca.
La mujer observó mi asombro y se sintió intrigada.
¿Porqué tienes tanto interés en mi sobrina?
Perdone que le pregunte, tan solo era por curiosidad. No sabía que tenía una hija que falleciera tan pequeña. Es una pena, pobre mujer.
Le pedí un favor a la señora. Le di mi número de teléfono y le dije que cuando su hermana estuviera mejor y pudiera recibir visitas que me avisara. Era muy importante para mí poder hablar con su hermana.
Me despedí de la mujer y salí de la tienda dirección al parque.
Me dirigí al columpio. Necesitaba ver de nuevo ese vínculo entre este mundo y el otro.
Creí que las sorpresas se habían terminado, pero estaba equivocado.
Al acercarme al lugar donde debería estar suspendido el columpio, no conseguí verlo por ninguna parte.
No puede ser, juraría que estaba justo en este lugar.
Di una vuelta alrededor del parque por si lo hubieran cambiado de sitio. Pero fue en vano. El columpio había desaparecido.
Había unos muchachos estaban sentados en un banco cercano y me acerqué a ellos.
Perdonar chicos, pero ¿sabéis si han quitado el columpio que estaba ahí?
¿Qué columpio? - dijeron al unísono.
¿No había allí un columpio? - insistí.
Nosotros venimos cada día a jugar y nunca hemos visto un columpio
Muchas gracias y perdonar chicos.
No entendía nada. Solo sabía que, gracias a la niña, la mujer estaba con vida en estos momentos.
A los pocos días me llamó la misma mujer ya recuperada. Me alegré mucho de hablar con ella y sobretodo de conocerla.
Me invitó a merendar en su casa unas pastas riquísimas, recién hechas, con un buen chocolate.
Me pareció una mujer encantadora y su niño, de unos tres añitos, correteaba por toda la casa.
No se si hice bien o mal, pero no me atreví a contarle lo que realmente ocurrió.
Tal vez hubiera sido una emoción demasiado fuerte estando todavía convaleciente.
Todavía hoy, sigo preguntándome si debería decirle a la señora que realmente quien le salvó la vida fue su hija, que vino a este mundo para avisarme.
Tal vez no me creería después de tanto tiempo.

- ¿CEEIS QUE DEBERÍA DECIRSELO?
- ¿DEBERÍIA HABERSELO DICHO EN SU MOMENTO A PESAR DE ESTAR ELLA CONVALECIENTE?
- ¿CREEIS QUE HICE BIEN EN NO DECIRLE NADA Y DE ESTE MODO NO TENER QUE RECORDAR TAN TRISTE ACONTECIMIENTO?

Necesito consejo porfa…

sábado, 18 de julio de 2009

QUE FESTIN...

Recomiendo que para leer lo que a continuación voy a relatar, busquen el maravillo tema del musical “La bella y la Béstia” (cuyo título es “que festín…”.
Vayan escuchando, en un tono suave, como fondo de la lectura que a continuación expongo.
Durante nuestro estupendo viaje gastronómico a la bellísima ciudad de Florencia, aún habiendo disfrutado de la mejor cocina auténticamente italiana, lo mejor estuvo destinado para el último día.
Massimo y Stefano nos prepararon la más estupenda cena, digna de los auténticos reyes y príncipes de los palacios de Florencia.

Cena de Honor compuesta por el siguiente menú:
- Como aperitivo y, para dar comienzo, un autentico bitter italiano. (es más intenso y aromático que el conocido bitter KAS).
- La parte sólida del aperitivo fue un exquisito paté de higado de pato, acompañado, como no, de unos crostinis.
- Como primer plato, unos espaguetis de farro al pesto del 2008 (pesto casero en conserva que Máximo guardaba para una ocasión especial y que el mismo había elaborado).
- Acompañando el delicioso plato, una cerveza belga, de intenso sabor.
- Seguidamente, surtido de quesos y nueces. Todo ello acompañado de miel de pino y miel de tilo: simplemente exquisito
- La bebida para acompañar los quesos fue un Lambrusco tinto.
- Seguidamente se sirvió un autentico un puré de patatas, un tanto especial. Un sofrito de cebolla y tomate se le añadió a las patatas antes de hacerlas puré. Muy rico.
- Por último y, como colofón, unos pimientos bicolores con salsa agridulce. Un contraste muy especial.
- Como postre, una macedonia de frutas recién cortadas que ninguno de nosotros pudimos probar, porque, sencillamente, no nos cabía.
No hubo problema al respecto, porque la tomamos para desayunar al día siguiente.

¡¡¡Buen provecho!!!

“La experiencia no consiste en el número de cosas que hemos visto, sino en el número de cosas que hemos reflexionado”
(José María Pereda)

miércoles, 15 de julio de 2009

CHICAS INCONFUNDIBLES

Fue una tarde del mes de julio, paseando por las calles de una gran cuidad.
Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme de frente con quien menos hubiera pensado.
Son ellas, las dos inconfundibles chicas del Grupo Abba: Agnetha y Anni.
Que sorpresa, además, vienen hacia mi.
Pues la verdad, no se si apartarme yo para darles paso o serán ellas las que me cedan el paso a mi.
Como buen caballero, les cederé yo el paso, por supuesto; Además, digo yo, que se lo merecen, sobretodo por las magnificas canciones que nos han dejado.
Parece mentira como pasa el tiempo. Se nota que están más mayores. Aun así, os aseguro que se conservan muy bien.
Además de todo, no han perdido su estilo, pues ya las veis, conjuntadísimas. Agnetha de blanco y Anni de negro. Como si fueran a hacer una de sus actuaciones de antaño.
Imagino que viven en alguna de las mansiones de los alrededores de Bélgica. Alejados de la ciudad y hoy han quedado para hacer unas compras.
Tengo la cámara de fotos preparada, pero me da un poco de corte hacerles una fotografía así de frente… Creo que llamaré demasiado la atención y, tal vez, toda la gente de la plaza se acercará hacia ellas para pedirles autógrafos y hacerse unas fotos.
Lo mejor será hacerles unas fotografías de espaldas, una vez hayan pasado de largo y así pasará todo más desapercibido. Creo que eso será lo mejor.
Ya pasan por mi lado, que geniales son!!!
Agnetha me ha mirado, creo que se ha dado cuenta de que la he reconocido.
Es que no lo he podido disimular, me hace mucha ilusión verlas….
La verdad, de cerca, se parecen menos, pero estoy seguro que son ellas.
Ya han pasado de largo!.
Venga, a sacar mi cámara e inmortalizar tan estupendo momento.
Bienn!!!
Foto conseguida!!
Aunque ahora que pienso…no estoy del todo seguro que realmente sean ellas…
Al verlas de cerca, cerca, me ha venido un flash en mi cabeza.
Claro!, como no me he dado cuenta antes!...
No son las chicas de Abba…
Son las BACCARA!!
Claro, una de blanco y otra de negro, como siempre.
Seguro que han venido desde Luxemburgo, donde viven, para hacer unas compras a esta ciudad…
¿Cómo no me había dado cuenta antes?…con la ilusión que me ha hecho verlas después de tanto tiempo…

“Quien se acompaña con sus ilusiones, nunca jamás estará solo”
(Antonio Bolinches)

domingo, 12 de julio de 2009

FLORENCIA


Como siempre, Josep estuvo acertadísimo a la hora de elegir el lugar donde alojarnos.
Mejor imposible.
Una fantástica casa con una decoración inspirada en los antiguos palacetes del 1900.
Muebles de exquisita belleza, camas con grandes doseles de los cuales prendían estupendas tapicerías conjuntadas con cortinajes, butacas y sillones.
Pudimos admirar bellísimas antigüedades como tallas de madera, figuras de bronce, bustos de mármol y exclusivos cuadros.
Massimo y Stefano, los dueños de la casa, fueron muy gentiles con nosotros en todo momento, consiguiendo que nos sintiéramos como en nuestra propia casa.
Ambos son unos grandes artistas del mundo del espectáculo.
Mássimo, un gran cantante de ópera, ha recorrido medio mundo debido su profesión. Evidentemente, el Gran teatre Liceu, ha sido uno de los escenarios que ha pisado en varias ocasiones.
Stefano, su compañero, es director escénico. En constantes ocasiones se ocupa de dirigir los espectáculos en los que Mássimo participa como tenor.
Es evidente que, tanto la cultura, como el exquisito gusto estético, han sido adquiridos en sus constantes viajes trabajando por todo el mundo.
En el primer momento de recibirnos y darnos la bienvenida, nos acompañaron a la estupenda cocina, lugar de reuniones y charlas.
Una estupenda decoración acorde al resto de la casa, hizo agradable la estancia desde el primer momento.
Después de servirnos bebidas frescas para apaciguar el calor del viaje, nos informaron detalladamente de todo lo más recomendable para visitar en la magnifica ciudad de Firenze.
Nos facilitaron un despliegue de mapas, tarjetas e informaciones, que fueron de gran ayuda en los días sucesivos.
Respecto a los monumentos, museos y lugares de visita obligada, lo llevábamos organizado de antemano, pero los trucos para conseguir entradas sin hacer las interminables colas, nos permitió disponer de más tiempo libre para destinarlo a otros fines.
Nos hicieron una selección muy detallada de los lugares más recomendables donde degustar la auténtica comida italiana.
Sin ningún tipo de dudas, fue lo que más agradecimos en cuanto a la información ofrecida.
Los seguimos al pie de la letra y gracias a ello, tuvimos el gran placer de degustar la magnífica gastronomía de la cuidad.
Se puede decir, que nuestra visita a Firenze ha sido una auténtica visita gastronómica en todos los aspectos.
Descubrimos platos sorprendentes, con exquisitos sabores nuevos para nosotros, como la ensalada de farro (el farro es un cereal similar al trigo que se utiliza para ensaladas. También elaboran la harina de farro que se utiliza para la exquisita pasta italiana).
Uno de los platos más comunes en el lugar es la flor de calabaza: rebozada y frita. Su sabor: exquisito.
Un producto que es muy común en los platos italianos es la pera. La utilizan para acompañar a los quesos, para rellenar la pasta, para las salsas y, por supuesto, para los postres.
Tuvimos el placer de disfrutar de la compañía de ambos durante uno de los recorridos más maravillosos por Firenze: las colinas que rodean la ciudad.
Un maravilloso atardecer divisando la ciudad fue el preámbulo de la estupenda cena que estábamos a punto de degustar en uno de los restaurantes ubicados en las colinas: el “Lake Forest”.
La cena fue exquisita.
Os aseguro que la mayor sorpresa, gastronómicamente hablando, la teníamos preparada para el día siguiente.
Nos invitaron a cena. Una cena casera, con los mejores manjares irresistibles para cualquier paladar, evidentemente, cocinados por ellos mismos.
Sobre la cena del último día hablaré exclusivamente en una próxima entrada de blogg.
Me gustaría detallar el extenso menú del que tuvimos el placer de degustar y por supuesto de ser los invitados de honor en tan FANTASTICO FESTIN.

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