Poneos en situación e imaginaros que vais conduciendo vuestro vehículo una noche con una tormenta terrible. En un pequeño banco de una parada de autobús hay tres personas sentadas y amparadas por la lluvia. Tan sólo por un pequeño tejadillo y lógicamente muertas de frío. Por cuestión de humanidad nos detenemos para ver si podemos llevar en nuestro vehículo a una de las tres personas que esperan ya que tan sólo disponemos de una plaza libre. Una de las tres personas que aguardan el autobús es una pobre anciana muy enferma que necesita que la lleven a un hospital lo antes posible. Otra de las tres personas es un viejo amigo que, en una ocasión, nos salvo la vida y estamos en deuda con él. La tercera persona es la persona de nuestros sueños, quien siempre hemos deseado para compartir nuestra vida. ¿A quien llevarías en tu coche teniendo en cuenta que tan sólo tienes espacio para un pasajero? ¿Que Responderías…? Llevarías a la anciana, porque va a morir y, por lo tanto, deberías salvarla primero; o podrías llevar al amigo, ya que te salvó la vida una vez y, por lo tanto, estas en deuda con él. Sin embargo, tal vez, nunca vuelvas a encontrar al amante perfecto de tus sueños. Me gustaría que cada uno que leyera este blogg me dijese que haría en este caso. En la próxima entrada de mi blogg, os diré lo que haría yo a no ser que me hagáis cambiar de opinión.
Esta es una respuesta al anterior Blogg titulado: ¿QUÉ RESPONDERIAS?
(En caso de no haber leído la entrada de blogg anterior, seria interesante, que antes de seguir leyendo esta entrada conocierais el dilema que expongo y de este modo aun estáis a tiempo de pensar en la solución más adecuada según vuestro criterio.)
Éste fue un dilema ético-moral que una vez se utilizó en una entrevista de trabajo. El aspirante fue contratado entre 200 aspirantes y no dudó al dar su respuesta. El hombre dijo como respuesta: “Le daría las llaves del coche a mi amigo y le pediría que llevara a la anciana al hospital mientras yo me quedaría esperando el autobús con la persona de mis sueños”.
(Zoe, has acertado lo que eticamente pedian al empleado ideal. Quedas contratada. Un abrazo)
MORALEJA: Debemos superar las aparentes limitaciones que nos plantean los problemas y aprender a pensar creativamente…
Después de varios días recorriendo las calles de Roma y empaparnos de belleza y antigüedad, quedaba pendiente algo que no podíamos pasar por alto: estar bajo el Panteón justo en el momento exacto cuando el rayo de sol penetra verticalmente por la obertura de la cúpula. Es algo fascinante que nos dejó atónitos y sin palabras. Ya habíamos visitado en varias ocasiones el increíble templo, pero nunca coincidimos con el momento exacto hasta ese día. En la edad media, El Panteón, templo romano de todos los dioses, se convirtió en iglesia y, posteriormente, pasó a ser un símbolo de la propia Roma. Este magnifico edificio con su impresionante cúpula hemisférica, cuya belleza y proporciones sólo pueden apreciarse desde el interior. El orificio superior llamado oculus, proporciona la única iluminación. Los rayos del sol, penetran por el orificio superior transversalmente según el punto que se encuentre el sol, menos en el momento que se encuentra justo encima del templo, que durante unos escasos minutos el rayo esta totalmente vertical. Salimos del templo completamente maravillados y nos fuimos alejando deteniéndonos cada instante echando la vista atrás para volver a contemplar la belleza exterior desde todos los puntos posibles. Concentrados en el monumento, llegamos a una calle que estaba acordonada y no se podía acceder ya que un equipo de posproducción hacia una sesión fotográfica a una cotizada modelo italiana. Mi interés cambio totalmente de rumbo al encontrarme ante el nuevo acontecimiento y, evidentemente, mi cámara de fotos volvió a tomar protagonismo para inmortalizar el momento. Hacia bastante calor ese mes de julio y el equipo de maquillaje retocaba constantemente a la chica para evitar los brillos producidos por el calor. La modelo posaba con gran profesionalidad y con movimientos delicados cambiaba de postura constantemente. Supongo que por motivos de plagio o de falsificación de los diseños que lucia, algunas personas del equipo impedían que nadie pudiera sacar fotografías de la modelo y yo tengo que reconocer que me moría de ganas de sacar al menos una instantánea de la sesión fotográfica. En ese preciso momento, apareció un grupito de chicas que por su acento adiviné que eran de Andalucía. De repente, una de ellas sacó su cámara y empezó a hacer fotografías a la modelo. Parte del equipo de producción, se dio cuenta y apresuradamente fueron hacia la chica para indicarle que no podía sacar imágenes de la modelo. La chica, se ofendió alegando que estaba en plena calle y nadie tenia derecho a prohibirle hacer fotografías con su cámara. El resto del equipo también fue hacia la chica que no entraba en razón, con lo cual se formó una gran discusión por ambas partes que cada vez se subía más de tono. Mientras tanto, un fotógrafo continuaba haciendo fotos a la modelo completamente ajena al follón montado a escasos metros. En este momento decidí hacer lo que os podéis imaginar, accedí al interior del recinto y me coloqué justo detrás del fotógrafo y empecé a disparar una serie de geniales fotografías conjuntamente con el fotógrafo. La modelo parecía que posaba para mí y disfrutando del momento saqué tantas fotografías como quise. Antes de que terminara el conflicto con la chica y los de producción salí del recinto tranquilamente con mi cámara cargadita y mi deseo cumplido. Siempre se ha dicho que a río revuelto…ganancia de pescadores.
Angelina hizo su actuación como todas las noches. Realmente esa era una noche más como tantas otras, y yo, fui a buscarla a la puerta del teatro para ir a tomar algo al Café Arnau como de costumbre.
En el interior de la cafetería clandestina, las mismas caras de siempre, los bailarines cenando con restos de maquillaje, algún mago conversando con su partenaire o alguna primera figura charlando con algún empresario de temas de contratación.
Teníamos la costumbre de tomar asiento en la misma mesa, o en la siguiente en caso de estar ocupada, y en esta ocasión ocupamos la siguiente ya que en la “nuestra” estaba una ocupada por chica recien contratada en el famoso Molino que ojeaba algún guión o alguna letra de alguna nueva canción.
Angelina y yo nos mirábamos en silencio y no sabíamos realmente de que hablar. Tal vez era el cansancio de las altas horas de la madrugada que al sentarnos después de un largo día, nos sentíamos relajados.
Oímos como el timbre sonaba para indicar que un nuevo cliente se disponía a entrar en el local, y el lotero, como de costumbre, se apresuró a abrir la pequeña puerta nocturna y dar las buenas noches al nuevo cliente.
Por la pequeña puerta nocturna apareció un muchacho, joven, con buena planta, un tanto desaliñado y desconocido para los allí presentes.
Antes de acceder al gran salon de detuvo para hechar una ojeada alrededor de la sala como buscando a alguien.
Los clientes del Café Arnau, al ser asiduos al mismo, suelen ser muy curiosos, y nunca, se pierden detalle de quien entra y sale, por lo que el muchacho no paso desapercibido en ningun momento.
Observamos que el chico, alzando la mirada, se fijó en la chica que estaba sentada en la mesa de al lado, o sea, “nuestra mesa” y se aproximó lentamente.
Una vez junto a la mesa como apoyó las dos manos en la mesa dijo a la chica en voz baja:
- Hola, ¿te puedo invitar a una copa?
Ella, alzo la vista, y sin extrañarse lo más mínimo contesto:
- No gracias, en todo caso, prefiero que me des el dinero…
Angelina y yo nos miramos sorprendidos de la contestación de la chica.
No obstante el muchacho se sentó justo frente a ella.
- ¿Te molesta que fume? - dijo el (en aquella época se permitía fumar en todos los lugares públicos)
- Ni siquiera me molestarías si estuvieras ardiendo - respondió ella
Nosotros permanecíamos atentos y sorprendidos a la conversación y teníamos el convencimiento de que se conocían de antes.
- Perdona, es que soy fotógrafo y estoy buscando una cara como la tuya - le dijo a la chica
Ella lo miró con cara de sorprendida, sin dejar de hacerse la interesante.
El insistió…
- Creo que tú y yo ya tuvimos una cita, es más, diría que dos…- le dijo mirándola fijamente.
- En todo caso, solo sería una, majo, nunca repito errores – le contestó ella
El permaneció impasible e insistente y le preguntó:
- ¿Cómo es que eres tan guapa?
- Es que….me dieron a mí la parte que te correspondía a ti - dijo ella sin mirarle a la cara y ojeando los papeles que estaban encima de la mesa.
- Sabes una cosa, creo que te podría hacer muy feliz – afirmó el muchacho
- ¿Cómo?… ¿ya te vas? - dijo ella repentinamente.
- Pues yo te pediría que te casaras conmigo… no te arrepentirías - insinuó él
- Perdona, pero no puedo hablar y reírme a la vez - dijo ella, en tono despectivo
- Si quieres, te llevo a ver una buena peli… - le ofreció nuevamente
- Me temo que tus pelis… ya las he visto
- ¿Dónde has estado toda mi vida? – preguntó él muy tiernamente acercándose más a la chica
- Intentando esconderme de ti - dijo ella muy rotunda
El muchacho estaba sentado justo enfrente de ella, mirándola fijamente a los ojos, y entre ambos, una silla les separaba, a lo que el preguntó…
- ¿Ésta silla está libre?
- Si claro, y la mía también lo estará si te sientas ahí – contestó ella
- Es increíble, pero tu cuerpo es como un templo - afirmó el chico
- Pues, hoy no hay misa, majo, asi que ya sabes…
- Si te pudiera ver desnuda, seguro que me moriría de felicidad….
- Pues si te pudiera ver desnudo, seguro que me moriría de risa….
Y cogiendo su bolso, se fue apresuradamente hacia la pequeña puerta y dando un portazo desapareció tras ella.
El muchacho, se quedó pensativo y triste.
- Perdonar, ¿conocíais a la chica que acaba de marcharse? – preguntó el muchacho
- La hemos visto alguna vez, pero no la conocemos
No quisimos decir que era una artista del Molino por si la poníamos en un compromiso.
- ¿Venís a menudo por aquí?
- Frecuentemente
- ¿Os importa que os de una tarjeta y en caso de ver a la chica otro día se la dais de mi parte?
No teniamos ningun problema en hacer ese pequeño favor y sacando una tarjeta de su cartera, escribió algo por la parte de atrás.
Dándonos las gracias se fue hacia la pequeña puerta, y tal como llegó, se fue de nuevo.
Nuestra curiosidad ante aquel desconocido no permitió que guardáramos la tarjeta sin leerla antes:
"¿Hubieras salido conmigo si el día que te conocí te hubiera dicho que quería ser ministro en lugar de actor?
Por ti soy capaz de dejar mis estudios de actor en el Institut del Teatre.
Si te arrepientes llámame.
Santi".
Fue una tarde del mes de febrero del pasado año cuando la vi. Ese día el comercio estaba abarrotadísimo de gente porque era la víspera de carnaval y, como siempre, solemos dejarlo todo para lo último, las prisas y nervios eran visibles en todos los clientes. Como de costumbre, la música sonaba a todo volumen, como me gusta ponerla cuando hay animación y, me resulta curioso ver como todos, van marcando el ritmo de alguna manera, bien sea con el pie, la cabeza o alguna extremidad. Estaba esperando a que de uno de los probadores apareciera una clienta con un traje de danza del vientre que yo jamás hubiera elegido para ella y ensayaba mentalmente mis palabras entre la duda decirle “parece una mora de verdad” o “mejor que elija otro modelo porque este no le pega”. Entre mis pensamientos y decisiones escuché que alguien detrás de mí que alguien decía, - Pero si soy yo… Allí se escucha de todo, pero la frase…”pero si soy yo!...” no es una frase que se suela escuchar frecuentemente. Me giré para ver quién hacía tal afirmación sin saber realmente a que ser refería y la reconocí inmediatamente… inconfundible, con su larga melena rubia, como siempre impecable y, una entallada chaqueta de color gris merengo que acentuaba todavía más su delgadez. Estaba escuchando atentamente la canción “duro de pelar”, por supuesto cantada por ella y, un tanto sorprendida de que su música sonara en un establecimiento así. Hay temporadas que escuchas más un tipo de música que otra, pero precisamente esa temporada la escuchaba frecuentemente porque el ritmo de algunas de sus canciones son ideales para los ejercicios diarios del gimnasio. - Hola Rebeca - le dije Me miro un tanto sorprendida ya que ella, por supuesto, no me conocía. - ¿Te gusta lo que esta sonando? - le pregunté - Claro que me gusta, como que soy yo - Trabajo aquí - le dije (pensé que al se el único que no lleva uniforme me pudiera confundir con un cliente). - Además de ser un gran fan tuyo, pongo muy a menudo tu música en la tienda, me gusta mucho - Muchas gracias, me hace mucha ilusión conocer personalmente a quien le gusta mi música - dijo ella - ¿Has puesto mi canción al verme por aquí? – preguntó ella - No, que va…te acabo de ver. Tu música la tengo puesta muy a menudo – le respondí - Pues yo pensé que alguien me había reconocido y decidió pinchar mi disco - dijo - Pues no, es casualidad - contesté Pregunte si podía ayudarla en algo ya que estaba libre hasta que saliera del probador la clienta con su inadecuado traje de danza del vientre. Rebeca estaba allí buscando unas máscaras y después de mostrarle las que podía ofrecerle, le pedí si le importaría hacerse una foto conmigo y, con toda amabilidad, ella accedió encantada. Como había mucho follón le dije si prefería que nos la hicieran en nuestro taller, donde no había publico y así de paso, mis chicas se pondrían muy contentas de conocerla. No tuvimos demasiado tiempo para hablar por la afluencia de público, pero lo justo para comentar sobre su último disco, algunos de sus temas, y su paso por “operación eurovisión” Nos hicimos algunas fotos y me indicó que podíamos seguir en contacto por medio de su pagina web, lo cual me alegró mucho. Fue un honor para mí conocer en persona a una de mis cantantes favoritas y presumir de su amistad. Si queréis conocerla, podéis visitar su pagina web y si escucháis su música seguro que os gustara tanto como a mi. http://www.rebecamusic.com/ …Por cierto mi profesionalidad impidió decirle a la clienta vestida de mora que le quedaba fantástico su traje y le recomendé otro de reina medieval que le favorecía mucho más.
“No abandones jamás las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario” (Walt Whitman)
-La fortaleza de un hombre no esta en el ancho de sus hombros, sino en el largo de sus brazos cuando te abrazan. -La fortaleza de un hombre no esta en lo profundo del tono de su voz, sino en la gentileza de las palabras que salen de sus labios. -La fortaleza de un hombre no esta en su cabello o en su pecho, sino en su corazón. -La fortaleza de un hombre no esta en lo duro que puede golpear, sino en lo cuidadoso de sus caricias. -La fortaleza de un hombre no esta en el peso que puede levantar, sino en la carga que puede llevar a cuestas. -La fortaleza de un hombre no esta en las personas que ha amado, sino en la única persona que ama. -La fortaleza de un hombre no esta en la inteligencia que tiene, sino en la forma que destina su saber. -La fortaleza de un hombre esta... EN SU MIRADA CUANDO AMA DE VERDAD.
Había una vez en algún lugar lejano, remoto, perdido en el tiempo y en el espacio, dos diamantes gemelos, idénticos, que viajaban en una bolsa de un señor, que con especial cuidado, los transportaba por un camino. Sucedió que, sin esperarlo, este buen señor fue atacado por una banda de ladrones que persiguieron el carruaje intentando quedarse con sus pertenencias. El señor, sabiendo que no podía escapar y sabiendo que sus dos diamantes perfectos eran todo su tesoro, en un recodo del camino, mientras huía a toda carrera, los sacó de su bolsa y dándoles un beso de despedida los arrojó a un costado del camino cerca de un árbol que utilizaría como referencia para poder volver a buscarlos. El tema es que los dos diamantes cayeron al suelo a escasa distancia de un metro el uno del otro, y allí quedaron a la espera de ser descubiertos por alguien o recuperados por el señor, ya que ambas habían nacido para ser las piedras de alguna corona real. El tiempo pasó, pasaron las horas, los días, las semanas y por ultimo los meses y el señor jamás volvió a por ellos. Los diamantes que ya estaban preocupados, empezaron a hablar entre ellos... - No nos quiso - dijo uno de ellos - no nos quiso porque no somos diamantes, yo siempre lo supe, somos rocas sin valor y por eso nos arrojó del carruaje... - ¿Quién querría piedras como nosotros?... El otro diamante que lo escuchaba, a su vez le respondía... - No, sabes que no es así, nos arrojó para protegernos porque éramos su tesoro más preciado y si no volvió es porque algo le ha pasado, porque jamás nos hubiera abandonado. El tiempo se consumió en charlas similares... y siguió pasando, y los dos diamantes siempre mantenían la misma postura, uno de ellos veía el vaso medio vacío mientras el otro lo veía medio lleno. Cuando los meses se convirtieron en años, el diamante positivo, por llamarlo así, el que sabía su valor propuso... - Hagamos algo... brillemos con más fuerza que nunca, brillemos hasta encandilar con nuestro brillo, así, quien pase por el camino, nos encontrará y así podremos convertirnos en lo que soñamos, en piedras preciosas de una corona real. - No - dijo el otro - tu no entiendes. Somos rocas, piedras, convéncete, “piedras”. ¿Entiendes?, y por más que lo intentáramos jamás podríamos brillar, nadie nos querría, nadie nos valoraría, no vale la pena hacer nada porque formamos parte de este paisaje agreste y aquí debemos quedar. Frente a este desacuerdo de voluntades, el diamante positivo sin dejarse contagiar por lo que escuchaba, comenzó a brillar, al principio tímidamente, pero al final con un brillo tan poderoso que competía con la luna, ya que atesoraba los rayos del sol durante el día despidiéndolos durante la noche, asumiendo así su condición y reconociendo con orgullo lo que sabia que en realidad era, valorándose esto, por supuesto, contra su entorno y la situación que al ser tan desfavorables, podrían confundirlo y hacerle ver lo contrario. Así, el tiempo fue pasando y siguiendo su curso y el diamante negativo se llenó de barro por las tormentas, y quieto y sin brillo desapareció en la tierra, enterrado por los vientos, convirtiéndose en lo que creía ser, una roca más, una piedra sin valor a la que nadie iba a descubrir. Mientras tanto, el diamante positivo seguía brillando, aprovechando las lluvias para sacarse de encima el lodo, y los vientos para secarse y pulirse aun más. Y así, un día, como todo llega, un par de ojos que pasaban por el lugar, vieron un extraño pero perfecto brillo desde lejos y al dirigirse hacia donde provenía, esos ojos pudieron comprobar que se trataba de un hermoso y perfecto diamante. - ¡Oigan! – grito - He encontrado la más perfecta joya. ¡Este ha sido un regalo de los Dioses! Lo llevaremos para que lo instalen en mi corona Efectivamente esos ojos que descubrieron el diamante eran los del Rey del lugar, un señor que por fin le daría a la joya el lugar que se merecía, cumpliendo su sueño de convertirse en hermosa piedra preciosa de corona real. …y así terminó la historia. Supongo que queréis saber que pasó con el otro diamante, ¿no?... Cuando sintió que su hermano gemelo fue rescatado, quiso brillar también, pero, con tanto tiempo convencido de no ser un diamante y tanto se había dejado llevar por la mala situación, que se olvidó de cómo hacerlo y allí se quedó. Inmerso en la cárcel del olvido, una cárcel que fabricó día tras día y en la que el mismo se encerró. …Y esta cárcel fue ni más ni menos el ignorar quien era realmente, no saber valorarse, porque un diamante no deja de ser un diamante porque alguien lo arroje, no deja de ser precioso, de tener valor, por estar perdido por el desierto o por estar solo. Un diamante siempre es un diamante. Por eso, esta historia es para tí, porque cuando ves que nadie parece valorarte, cuando nadie parece ver en tí lo eres, lo que puedes ser, lo que puedes dar… Nunca olvides tu condición natural. Eres un diamante, lo sabes y lo que importa es eso. No dejes jamás de brillar… Eres un diamante y no importa quién lo crea. Si te sirve, yo lo creo, aunque lo importante es que lo creas tú y lo asumas en tu interior. Eres un perfecto diamante, pero igual que todos, no te dejes convencer de lo contrario, por nadie ni por nada, pues has de seguir adelante, recordar quién eres y jamás dejar de brillar. Jamás te conviertas en piedra, brilla porque tarde o temprano pasará un rey o una reina, alguien entendido que quedará encandilado con tu brillo, te valorará y en definitiva sabrá apreciarte como el tesoro que realmente eres…
Aprovechando el reciente estreno del nuevo programa de Jesús Vázquez, “La familia contra todos”, voy a contar una divertida anécdota relacionada con el gran profesional televisivo. Recuerdo que unos días previos al carnaval, me notificaron la reserva de un vestuario para el programa “Allá tu”, el exitoso concurso donde se eliminaban y cambiaban una serie de cajas dejando la seleccionada para el final y que escondía el premio del concursante. El vestuario en cuestión estaba destinado para Jesús Vázquez y para la grabación previa para ser retransmitida el día de carnaval. Recuerdo que se eligió un traje de época de Luis XV de tejido brocado y de color gris plateado. El presentador nunca suele desplazarse para elegir su vestuario, ya que para ello tiene un asesor de imagen que se ocupa de proporcionarle el vestuario adecuado para cada programa. En aquella ocasión la selección y comprobación de talla la llevo a cabo Carlos, el cual me dio la sensación de ser una persona de su total confianza. Mi misión a partir de ese momento fue ocuparme de tener limpio y planchado el traje y listo para que lo vinieran a recoger el día de la grabación del programa. Tengo que reconocer que siempre he admirado a Jesús y lo he considerado uno de los mejores profesionales de nuestros tiempos y, por ello, decidí ponerle en un bolsillo del traje de época una tarjeta con mi felicitación por su trabajo y solicitándole un autógrafo. Yo supuse que tal vez no se diera cuenta que la tarjeta estaba en el bolsillo, o que el encargado de su vestuario la viera antes que él y la retirara sin decirle nada para no distraerle ni desconcentrarlo. El caso es que el estuve muy atento durante todo el día que correspondía la devolución para mirar en el bolsillo del traje. Por fin el traje llegó devuelto y a pesar de estar convencido de que la tarjeta no llegó a ser leída, la curiosidad me tuvo completamente pendiente. Pase el traje al interior del establecimiento y apresuradamente repase todos sus bolsillos, pero de la tarjeta ni rastro ni tampoco de ningún autógrafo ni dedicatoria. Pensé para mi...se ha intentado, tal vez tendré alguna ocasión de conocerle en persona. Pasaron algunas semanas cuando Carlos, el muchacho que se ocupa del vestuario del presentador vino a verme para alquiler un traje de “Teletubbie lila” para otra aparición televisiva del presentador. El chico, por cierto muy simpático y amable, me dijo a continuación: Tengo una cosa para ti de parte de Jesús Vázquez, y dándome un sobre del tamaño de una cuartilla me quedé un tanto desconcertado. Por supuesto que os imagináis lo que había dentro del sobre... Una fotografía dedicada de Jesús. Le dí de nuevo las gracias al muchacho y un fuerte abrazo para Jesús. Desde ese día no sólo tengo un inmejorable concepto de él como profesional sino que además he podido comprobar que es una gran persona con un gran corazón.
Los investigadores han detectado un elemento común entre la mayoría de nosotros que consiste en sentirnos diez años más jóvenes de lo que realmente somos. Como si el calendario corriera más deprisa que la realidad, o la mente fuera más perezosa para envejecer que el cuerpo. Seguimos siendo jóvenes, y algunos nos sentimos directamente pequeños, tal vez porque tendemos a recordar más las cosas ocurridas a largo plazo que lo que realmente ocurrió ayer. Eso es fantástico. Mientras una parte de nuestro cuerpo prosigue su marcha por el calendario, es como si otra se estabilizara, ya que la mente es igualmente inteligente año tras año y no se se desgasta como lo hace nuestra piel. Tal vez sea porque el pensamiento es inmaterial y no es más que un funcionamiento, un conjunto de habilidades, de actitudes, de recuerdos, una joya que es más bella cuanto más antigua sea. Después de los 25, todos tenemos la misma edad, decía Oscar Wilde, y analizándolo, es cierto, porque alcanzado este punto, los que tenemos salud psicológica, nos igualamos en una formidable juventud mental, en las que caben las risas, los proyectos, las lágrimas y todas las emociones. Ahí nos quedamos, quizás cansados por fuera, pero fragantes por dentro, como una camisa recién planchada.
"Nada nos hace envejecer con mayor rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos" (Georg Christoph Lichtenberg)
Tal vez porque la tienda estaba situada en una de las calles más comerciales de la ciudad, por tener los mejores trajecitos y vestiditos infantiles o por los ajustados precios, la tienda siempre estaba abarrotada de gente. Discutían dos mujeres por ser atendidas antes sin darse cuenta que otra se les estaba colando y Puri, la más nueva de las dependientas mostraba un precioso vestido de organza para vestir a una preciosa niña para una fiesta de cumpleaños. Susana, la veterana del comercio le comunicó a Puri que tenía una llamada telefónica. - Disculpe señora, pero tengo que atender el telefono, enseguida vuelvo Puri, con su curioso aspecto gótico, siempre con sus uñas pintadas de negro, su gargantilla de blonda y piedras azabaches acudió rápidamete al teléfono. - Digame... ¿quién es? - preguntó - Hola Puri, soy el Sr Modesto. Tengo una queja de usted - ¿Qué he hecho yo?- preguntó Puri - Me ha llegado una notificación del defensor del menor y estoy preocupado - …y ¿qué tiene que ver conmigo? - insistió ella - Estoy de acuerdo que hay trabajo y hay prisas… También estoy de acuerdo de que usted lleva poco tiempo en la empresa… También puedo pasar por alto que no sepa utilizar un ordenador. También podia haber utilizado un rotulador negro o azul en lugar de rojo… … Pero cuando le dijeron que pusiera en oferta los vestiditos infantiles de la temporada pasada, creo que podria haberlo hecho de otra manera….
Durante nuestra estancia en la ciudad de Nápoles, algo llamó poderosamente nuestra atención. Paseando por la Piazza San Gaetano, observamos un gran cartel anunciando “NAPOLI SOTTERRANEA, REGRESE A LOS ORIGENES”. Nuestra primera impresión fue que se trataba de la típica atracción de feria donde montados en un cochecito y guiados por unos rieles, nos veríamos transportados por un mundo irreal lleno de muñecos de cartón piedra y decorados llenos de polvo. Como nuestro cometido era divertirnos y disfrutar de la estancia decidimos adquirir los tickets y dejarnos llevar. Desde del primer momento nos sorprendió que para el recorrido nos asignaran un guía y que la duración de las visita seria aproximadamente de una hora y media. A los veinte minutos de espera nos juntamos un grupo de unas diez personas e iniciamos nuestro recorrido dirigiéndonos a una casa particular cercana al punto de encuentro. El guía llamó al timbre para avisar nuestra visita y, atravesando la vivienda amueblada un tanto anticuada, llegamos a un pequeño dormitorio. Nos informaron que durante unas obras de mejora del edificio encontraron unos restos arqueológicos e indagando sobre ellos, pudieron descubrir que lo estaba sepultado bajo los cimientos del edificio era lo que había sido un teatro romano de grandes dimensiones.. No con demasiado esfuerzo, nuestro guía, deslizó una cama hacia un extremo del dormitorio, dejando al descubierto una escotilla secreta,y la abrió dejando al descubierto un gran pasadizo de piedra. Debajo de nuestros pies teníamos uno de los teatros romanos más importantes de la época y ese pasadizo no era más que un túnel de servicio que comunicaba con el teatro de Neapolis. Descendimos por el pasadizo y pudimos contemplar los enormes túneles de piedra que formaban los pasillos de acceso a las gradas del teatro donde nos aseguraron que en una ocasión Nerón cantó para el público asistente. A partir de ese momento nuestro recorrido fue de lo más interesante cuando a través de pasadizos y túneles descendimos hasta 40 metros de profundidad dirigiéndonos a una enorme galería donde antaño estuvieron inundadas y abastecían de agua potable a la ciudad. Posteriormente se construyó un gran acueducto para hacer llegar el agua y las galerías subterráneas dejaron de tener su cometido. Con el estallido de la segunda guerra mundial estos enormes habitáculos se utilizaron como refugios antiaéreos y pudimos observar bombas dibujadas por los niños en las paredes y una gran cantidad de juguetes que quedaron olvidados por los pequeños. En algunos momentos de nuestro recorrido atravesamos túneles de dimensiones muy reducidas e incluso teníamos que pasar de lado y con la única iluminación de unas velas. Llegado al punto más bajo del recorrido, después de un difícil acceso, llegamos a un inmenso lago subterráneo que nos dejó asombrados por completo. Otra parte del recorrido fue la zona donde estaba ubicada la ciudad y las viviendas de los habitantes. Parecía estar viviendo algo irreal y costaba de creer que debajo de la ciudad había otra autentica ciudad sepultada con sus casas, comercios, termas, teatros y todo lo que compone una urbe de grandes dimensiones. En algunos lugares del recorrido pudimos observar restos de huesos humanos que aparecían según realizaban las excavaciones. Me gustaría explicarlo todo con más detalle, pero para ello necesitaría las páginas de un libro. De todos modos si queréis información al respecto la encontrareis en: www.napolisotterranea.org Recomiendo su visita porque realmente merece la pena.
“La principal enfermedad del hombre es la curiosidad inquieta de lo que no puede conocer” (Blaise Pascal)
El magnifico puente de Rialto, se alza majestuoso sobre El gran Canal de la ciudad de Venecia. Infinidad de mercaderes montan diariamente sus puestecillos y tenderetes para vender recuerdos de la ciudad a los turistas y visitantes. Voy a contar una historia que hace referencia a tan impresionante obra de arquitectura y que es, por supuesto, un icono para la inigualable ciudad. Sebastiano Bartoloni, era un joven capataz que se ocupó de llevar a cabo la construcción de tan emblemático puente. Cada noche sucedía algo muy curioso que le tenía muy preocupado. Cada mañana al llegar al puente, aparecía una parte del mismo desmoronado y agrietado por todas partes, cayendo al fondo del Gran Canal. Sebastiano estaba desesperado. Una noche, decidió guardar vela junto al puente para comprobar cual era el motivo de tales desastres. A las pocas horas de haber oscurecido, escuchó un gran estruendo. Asustado, comprobó que parte del puente se precipitaba sobre las aguas el Gran Canal. El hombre escuchó unas grandes y tenebrosas carcajadas. Asustado, intentó divisar de dónde procedían las risas y divisó un ser enorme, vestido de negro y con una larga capa. - ¿Quién eres y qué quieres? - dijo el chico. - Te esfuerzas en vano - le contestó el misterioso ser - ningún hombre conseguirá construir este puente de piedra. El chico comprobó que se trataba del mismísimo diablo. - ¿Qué tengo que hacer para poder construir el puente? - le preguntó. - Si quieres construir el puente, la primera persona que lo cruce una vez este terminado tendrá que ser sacrificada – le respondió El muchacho no tenía más remedio que seguir adelante con el puente, ya que tenía una esposa en espera de su primer hijo y necesitaba el dinero para seguir adelante. Dicho esto el diablo desapareció y, con él, los problemas con la construcción del puente. Se acercaba el día de la inauguración del magnifico puente y Sebastiano tenía preparado un plan. Decidió coger un gallo para que, al soltarlo, cruzara de un lado al otro del puente y así sacrificar al animal antes que a nadie. Ordenó a uno de sus obreros ir a buscar un gallo para soltarlo lo antes posible. El diablo, que estaba al corriente de todo, se vistió de obrero y fue a la casa del chico donde estaba su mujer esperando a su marido. El diablo le dijo a su mujer que su esposo la estaba esperando al otro lado del puente y que debía reunirse con él, urgentemente. Ella no lo dudó ni un momento y cruzó el puente lo más apresuradamente posible. A la mañana siguiente la sirvienta de la casa fue a buscar al joven Sebastiano para darle una mala noticia. Su mujer había perdido el bebe. Fue corriendo a su casa para reunirse con su esposa. La mujer también estaba gravemente enferma. Con grandes esfuerzos la mujer dijo al muchacho que fue al puente tal como le ordenó uno de sus obreros para reunirse con él, pero que no logró encontrarlo en el lugar indicado. Dicho esto, la mujer falleció El pobre muchacho ante la desesperación salió corriendo de su casa en dirección al puente y, desde lo más alto, empezó a gritar todo tipo de maldiciones contra el diablo. Con tal desesperación que perdió el equilibrio y su cuerpo cayó a las aguas del gran Canal y, un gran remolino, se tragó al muchacho. A pesar de presenciar el acontecimiento infinidad de personas y de que algunas se lanzaran a las aguas para rescatarlo, su cuerpo nunca fue hallado. Se dice que su cuerpo vaga por el puente durante las frías noches de invierno buscando al diablo para vengarse de el….
Hoy ha sido dia de estreno y Barcelona se rinde ante uno de los espectáculos mas innovadores de los ultimos tiempos volviendo a llenar de ilusion al mitico “Paral.lel”.Para mi ha sido doble emocion, ya que por un lado, poder ver a mis amigos Suso, Raquel y sara, su adorable niña, ha sido un verdadero honor ya que desde que se empezo a proyectar, pude ser partifice de sus ilusiones y proyectos.Por otro lado, ver in situ, por fin, el fantastico vestuario que tuve la gran suerte de diseñar y confeccionar conjuntamente con mi equipo. En el conocido Teatro Victoria de Barcelona, por fin ha llegado “El circo de los horrores” , que a cargo de Suso y Raquel, han llevado a cabo el mas terrorifico espectáculo con una increíble puesta en escena y un equipo de artistas de categoría excepcional.Desde el primer momento consiguen involucrar al publico con apariciones por el patio de butacas de los mas aterradores personajes de las peliculas de terror.Una gran variedad de numeros de circo, llevados al campo del misterio y el terror dejaban boquiabiertos a los espectadores con actuaciones verdaderamente insolitas como ver una mujer andar boca abajo por el techo del escenario, o cuando la muerte llega con su gran hoz y una enorme capa montada en un fantastico caballo por el escenario del teatro.No podia faltar la famosa niña del exorcista con contorsiones imposibles y unos pallasos maleficos dispuestos a asustar al mas valiente espectador. El maestro de ceremonias Nosferatum, interpretado por el irreconocible Suso, ha puesto la nota de misterio y sarcasmo provocando las risas de los alli presentes y ofreciendo posteriormente su lado mas comico con su divertido personaje de Clown.Raquel no podia estar mas fantastica apareciendo como la mas sexi de las vampiresas con una enorme serpiente albina.Desde el pricipio hasta el final, diversión asegurada con lo mas nuevo del circo para adultos.Recomiendo su asistencia a los visitantes de mi blog y por supuesto el mayor de los exitos a estos “monstruos” del espectáculo.Felicidades Suso y Raquel.
Siempre he dicho que no existe la felicidad pero sí, los momentos felices. Precisamente éste fue uno de ellos. Recuerdo que después de pasar un día agotador, visitando las increíbles ruinas de la ciudad de Pompeya, regresamos a Nápoles con intención de cenar cualquier cosa, en cualquier lugar, y llegar al hotel cuanto antes para descansar y dormir a pierna suelta. La cena fue exquisita en la terraza de uno de los restaurantes cercanos al hotel y para finalizar pedimos un té como de costumbre. Casualmente no tenían té, algo a lo que estamos acostumbrados a tomar todas las noches. No fue algo que tuviera demasiada importancia, la verdad, pero hubiera sido lo suyo. Llegamos por fin al hotel y la idea de poder relajarnos no dejaba de rondar nuestras mentes, pero de pronto algo se nos pasó por la cabeza… tal vez en la cafetería del hotel nos puedan servir un té antes de ir a nuestra habitación. Ascendimos a la sexta planta y nos dirigimos a la cafetería donde un atento camarero nos informó donde estaba la zona de bar y dirigiéndonos al final del comedor llegamos a una inmensa terraza iluminada, indirectamente, donde divisamos las más impresionantes vistas de la ciudad de Nápoles. En ese preciso momento nos olvidamos del cansancio y, nuestro único deseo era tomar asiento en los confortables sillone. Se podría decir que la decoración era de lo más relajante. Inspirada en el estilo Zen, con los suelos totalmente de madera y algunos maceteros con centros minimalistas. Tomamos asiento y rápidamente fuimos servidos. Creo que todos los astros se pusieron de acuerdo para proporcionarnos el más mágico de los momentos, donde una agradable temperatura, una música suave y el deseado té, culminaron el día. Me levanté y me dirigí a uno de los extremos de la terraza para observar la ciudad con sus miles de luces y de pronto algo me llamó poderosamente la atención, algo que no podía faltar en una noche como esta. Por supuesto, la blanca luna estaba presente sobre nuestras cabezas y, mirándola fijamente, observé como bajaba uno de sus parpados haciéndome un repentino guiño y dejándome totalmente sorprendido, me dedicó unas bellas palabras en forma de brisa poniendo en mi conocimiento el secreto de la noche: “LO MARAVILLOSO NO ES EL LUGAR, ES LA COMPAÑÍA…"”
Fue una de esas noches que precedían a la navidad y fuimos invitados a una exquisita cena. Hacia ya tiempo que Marta y Albert, unos amigos recién casados, nos tenían prometida una cena para que viéramos su nuevo piso, pero un día por otro se fue dejando... Por fin llegó el día y con el típico pastelito de rigor acompañado de una botella de vino, nos presentamos en su casa con intención de pasar una fantástica velada. Primeramente visita y recorrido por el impecable piso y felicitaciones por la exquisita decoración (jamás hubiera decorado mi casa de ese modo). Ella estaba muy contenta porque sus padres vivían al girar la esquina y de hecho podían verse cuando salían a tender la ropa por la parte trasera del edificio. No daba la impresión que a Albert le diera la misma alegría por la mueca de desaprobación que hizo en el momento del comentario. Una vez mostrado el piso y dadas las explicaciones al respecto pasamos al comedor donde una mesa preparada para la cena, anticipaba una noche muy animada. - He preparado pavo asado - dijo Marta - lo he cocinado del mismo modo que lo hace mi madre y a ella le sale riquísimo. Espero que a mi me quede igual… Y con una sonrisa, se fue para la cocina mientras nos quedamos tomando asiento. El muchacho estuvo con nosotros conversando animadamente mientras ella terminaba la cena. Un delicioso olor provenía de la cocina y con un… . ¡Ya estoy aquí!!!... recibimos a la joven que llegaba con una gran bandeja con un pavo asado. Una vez colocado en el centro de la mesa se dispuso a trocearlo con unos impecables cuchillos. Desde que Marta trajo el pavo a la mesa, algo me llamó mucho la atención. El pavo tenía cortados los extremos de los muslos. Nunca había visto un pavo, ni siquiera un pollo, que le hubieran cortado parte de sus patas. Mi curiosidad pudo conmigo y le pregunte a Marta porqué el gran pavo carecía de los extremos de sus muslos. Ella me dió la respuesta rápidamente: - Forma parte de la receta, mi abuela ya cocinaba el pavo del mismo modo, mi madre cocina el pavo del mismo modo y yo. también cocino el pavo de la forma que me lo hacían ellas. Parece una tontería pero el sabor es más auténtico con los muslos cortados y cocinado de este modo Verdaderamente el pavo estaba exquisito y por supuesto le pedí la receta para cocinarlo en alguna ocasión. De pronto sonó un timbre y Albert se levantó para ver quién era. Al momento apareció de nuevo y dirigiendo su mirada a Marta le dijo: - Son tus padres que vienen a tomar café... Al poco rato llegaron acompañados de la abuela, una señora mayor que tuvo que hacer un gran sacrificio para llegar hasta la casa de los recién casados. La pobre mujer se sentó en el sofá y tan sólo se limitó a escuchar. Los padres de Marta, se sentaron en la mesa con nosotros y por supuesto, nos preguntaron que tal había estado la cena. Antes de que contestáramos, Marta replico: - He cocinado el pavo asado del mismo modo que tú lo haces, ¡¡ha quedado riquísimo!! Nosotros asentimos con la cabeza en señal de aprobación y le dije a su madre que estaba muy bueno y que el hecho de cortarle las puntas de las patas hace que el sabor penetre mejor al interior del pavo. La señora nos aseguro que ese era el truco de la receta y mirando hacia el sofá donde estaba la señora mayor, nos dijo que aprendió a cocinar el pavo igual como lo hacia su madre. La pobre mujer, que estaba escuchando la conversación levantando la mano para llamarnos la atención dijo con una voz cascada por la edad: - Esa receta la aprendí yo cuando era joven, pero las patas del pavo no las cortaba para darle mejor sabor, SINO PORQUE NO ME CABIA EN EL HORNO Nos quedamos todos sin saber que decir después del tremendo corte que se llevó su hija y su nieta. Albert reaccionó soltando unas inmensas carcajadas que rápidamente contagio al resto de los allí presentes.
A veces la vida te da sorpresas cuando menos te lo esperas.
Esta es una de las divertidas historias que ocurrían todas las noches en el desaparecido “Café Arnau”. (-Blogg -EL CAFÉ ARNAU-15 junio 2009). Era una noche lluviosa del mes de Octubre. Durante todo el día no dejó de llover. Una lluvia fina que predecía que el invierno se estaba acercando inevitablemente. Todas las mesas del Café Arnau estaban llenas de artistas que habían terminado su función y que, como todos los días, se reunían para charlar y comentar las novedades del mundo de la farándula Hacia poco que Angelina y yo habíamos pedido unos cafés con leche y un par de croasants y estábamos esperando que nos los sirvieran. De pronto sonó el timbre y el lotero, que tenia su puesto junto a la entrada, abrió la puerta como de costumbre. Por la menuda puerta incrustada en la persiana metálica entró una mujer con un chubasquero de color negro brillante, con el cuello levantado, y con un gran paraguas negro con topos blancos. Junto a ella, entró un perro de color canela de estatura media. - Buenas noches, doña Concha - dijo el lotero - Vaya nochecita, hijo mío, menuda la que esta cayendo. Haber si me tomo algo calentito que me anime - contestó - Pase usted que seguro que hay alguna mesa que este libre Su entrada al establecimiento clandestino parecía una autentica puesta en escena de una obra de teatro y, lógicamente, captó la atención de todos los que allí estábamos reunidos. Enseguida empezaron a oírse comentarios, Mira, es Concha Velasco… Ella siempre tan divina… Como le gusta llamar la atención…. Además hoy va con un perro… Concha Velasco actuaba todas las noches en el Teatro Apolo, pero normalmente no solía aparecer por el Café Arnau y, por ello, se sorprendieron sus compañeros de reparto al verla llegar. Al pasar junto a las mesas hasta llegar a la única que estaba vacía tuvo que atravesar la sala, y saludando a algunos conocidos y compañeros que allí se encontraban tomo asiento en la mesa asignada. El perro estaba empapado y no hacia más que moverse por todas partes poniéndolo todo perdido. Alguno de los allí presentes tuvo la desastrosa idea de darle un trozo de salchicha de su plato combinado y el perro desde ese momento no dejó de llamar la atención a todos los clientes reclamando algo de comer. Otro muchacho le dió un trozo de pollo y, poniendo sus patas llenas de barro sobre sus rodillas, no conseguía apartarlo de su lado. La gente observaba la escena pensando como era posible que su dueña no lo atara y le obligase a estar a su lado. Nos sorprendió que en un momento dado, el perro se le acercó y, con un gesto de desaprobación, hecho al animal hacia un lado. Pensamos que tal vez no quería que manchase su impecable gabardina. Un representante conocido se acercó a la mesa de Concha, después de los saludos y los dos besos de rigor, le ofreció asiento en su mesa, quedándose ambos conversando animadamente. Al rato, la gente dejó de prestar atención y volvieron a retomar el hilo de las conversaciones. El perro, un poco mas calmado, pero sin dejar de molestar, se sentó a un lado del salón, atento en todo momento por si alguien volvía a darle un nuevo bocado de cualquier cosa. El tiempo pasó y Concha decidió retirarse, no sin antes ponerse su chubasquero brillante y saludando de nuevo a todos sus conocidos. Atravesó la puerta y el lotero la cerró a sus espaldas. Todos prestamos atención de nuevo a su salida, sin acordarnos de que el perro permanecía dando vueltas por el local olisqueándolo todo a su antojo. - Se ha olvidado el perro - dijo una chica levantándose Todos empezamos a buscar instintivamente al animal que seguía olisqueando todos los rincones buscando algún resto de comida. - Hay que avisarla - dijo la chica de nuevo Uno de los muchachos cogió su chaqueta y, corriendo, fue hacia la entrada en busca de la artista. Nos la estábamos imaginando, regresando con su chubasquero brillante y haciéndole carantoñas a su perro diciéndole “pobrecito mío, que te dejaba olvidado, con lo mucho que mami te quiere”. La sala se quedó un poco más silenciosa en espera de la próxima llegada de la artista que no podía tardar mucho para recoger su molesto animal. Sonó de nuevo el timbre de la puerta y el lotero la abrió. En la puerta estaba el muchacho empapado que con las prisas ni siquiera cogió su paraguas. Se aproximó a la mesa donde estaba sentado el y sus amigos y un tanto ruborizado dijo en voz suave: - “EL PERRO NO ES DE ELLA” Todos nos quedamos asombrados y miramos al animal que con cara de extrañeza por ser el centro absoluto de las miradas empezó a mover el rabo y a saltar de nuevo por toda la sala. “Un perro no ladra por valiente, sino por miedoso”
Un hombre llegó a casa tarde, cansado e irritado por el trabajo y se encontró a su hijo pequeño de 5 años esperándole en la entrada de la casa. - ¡Hola Papa! - le dijo con una gran sonrisa en la boca. El hombre se agachó para darle un beso y el pequeño aprovecho para hacer una pregunta. - Papa, ¿puedo preguntarte algo? - Claro que si - le dijo al pequeño. - ¿Cuánto ganas por hora? - ¡Eso no es asunto tuyo!, ¿a qué viene que hagas este tipo de preguntas? - dijo el padre enojado. - Sólo quiero saberlo, por favor, dime cuanto ganas a la hora - suplicó el pequeño. - De acuerdo, te lo diré. Gano 20 euros a la hora - le dijo el padre malhumorado. - ¡OHHH, cuanto! - dijo el pequeño vajando la cabeza y poniendose triste y apenado. - Papa, ¿puedes prestarme 10 euros, por favor? - dijo el niño de pronto. El padre se puso furioso al comprobar que lo único que deseaba el pequeño era pedirle dinero para gastarselo en juguetes. - Vete ahora mismo a tu habitación y acuestate. No entiendo como eres tan egoista. ¿No te das cuenta que trabajo todo el dia durante muchas horas y no tengo tiempo para tus juegos infantiles y tontos?. El pequeño se fue en silencio para su habitacion y cerró la puerta. El hombre se sentó y empezó a pensar en lo que habia ocurrido con su hijo. ¡Como puede preguntarme eso sólo para que le de dinero! Despues de casi una hora, el hombre se calmó y empezó a pensar que tal vez fue un poco duro con su hijo. Quizá realmente necesitaba comprar algo con esos 10 euros y, de hecho, nunca le solia pedir dinero. Fue a la puerta de la habitacion del niño y la abrió. - ¿Estas dormido, hijo? - preguntó - No, papa, estoy despierto - dijo el pequeño. - He estado pensando… - dijo a su hijo - Puede que haya sido un poco duro antes contigo - le dijo al pequeño - Ha sido un largo dia y he llegado malumorado y lo he pagado contigo. ¡Aquí tienes los 10 euros que me has pedido antes! El niño se sento sonriente .
- ¡Ohhh, gracias papa! - dijo ilusionado Entonces empezó a rebuscar debajo de su almohada y sacó un billete de cinco euros y cinco monedas de un euro. El pequeño empezço a contar el dinero despacito, y el padre al ver que su hijo tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. - ¿Para qué me has pedido dinero si ya tenias? - refunfuñó el padre… -Porque antes no tenia suficiente, ahora si que tengo Papa. Ahora que tengo 20 euros… ¿PUEDO COMPRAR UNA HORA DE TU TIEMPO?
"Cuando llegas a ser abuelo, te das cuenta que podrias haber sido mejor padre"
Hace un tiempo, recibí una de las visitas más entrañables que recuerdo. Por nuestro comercio han pasado infinidad de personajes famosos del mundo de la televisión, cine y la farándula en general, pero una de ellas fue la que más ilusión me hizo. Tal vez por su sencillez, su alegría y su gran corazón, Estoy hablando de Rosa, nuestra Rosa de España. Recuerdo que era una tarde del pasado año por estas fechas cuando vino a visitarnos, acompañada por su hermano, para alquilar un traje espectacular para la fiesta de halloween. En la época en que Rosa concursaba en el famoso programa Operación Triunfo, mi querida Paquita, trabajaba en el programa como estilista de los concursantes y se ocupaba del vestuario de los chicos. Actualmente Paquita esta trabajando con mi equipo y sigue siendo una gran profesional en la cual me apoyo en todo momento. Aquella tarde llegó a los oídos de Paquita que Rosa se encontraba en el piso superior y con la alegría de reencontrarse con su amiga subió rápidamente para darle un fuerte abrazo. La emoción de ambas se apreció desde el primer momento. Esto es un pequeño secreto, pero según parece, Paquita fue la única confidente de los chicos, ya que en el único lugar donde no habían cámaras era en los probadores donde se hacían las pruebas de vestuario y, evidentemente, los desorientados muchachos no dejaban de hacerle preguntas en todo momento. Rosa se quedó encandilada con nuestro fantástico vestuario, los trajes de época, los trajes de pedrería, los sombreros con plumas y sobretodo con un traje espectacular de Bruja inspirado en el siglo XVII, que con una gran capa le daba un aire muy solemne. Para evitar que los clientes de la tienda se dieran cuenta que Rosa estaba allí y la molestasen con los lógicos autógrafos y las peticiones de fotos, decidimos que seria mejor que bajásemos a los talleres y de este modo estaría más cómoda y tranquila. Desde ese preciso momento pudimos contemplar la autentica Rosa, campechana, divertida y simpatiquísima que realmente es. Nos contó infinidad de anécdotas de su paso por Operación Triunfo, como lo mal que lo pasó una vez que salió al exterior por el control exhaustivo que estaba sometida por parte del contrato que les obligan a firmar la dirección del programa. Me dejó muy sorprendido cuando nos contó que necesito ayuda psicológica debido a la extraña situación que se vieron sometidos los concursantes por la fama y la popularidad repentina, añadiendo en su caso, de el increíble cambio de imagen por la pérdida de peso. Recuerdo que nos contó que se miraba al espejo y no se reconocía, y se decía mentalmente que la persona que veía reflejada en el espejo no era ella, era otra persona que no conocía. También recuerdo que nos contó que al salir del concurso les confiscaron los móviles y les incomunicaron con todos sus amigos y contactos. En resumidas cuentas sólo podían seguir los pasos que les marcaba la productora del programa. Una vez terminado el contrato al cual estaban atados, pudieron seguir su propio camino y por suerte Rosa siguió el más adecuado cosechando los éxitos que conocemos, asesorada por grandes profesionales del mundo de la discográfica. Fue un verdadero placer conocer a Rosa y compartir tan bellos momentos con mis compañeros de trabajo. Desde ese día sabemos que tenemos una gran amiga a la cual deseamos toda la suerte del mundo, porque verdaderamente se la merece. Por cierto, se llevó el fantástico vestido de bruja con la gran capa con el que estaba guapísima y asesorada por unos maquillajes que le aconsejamos su puesta en escena, seguro, fue un rotundo éxito.
"La vida es un plivilegio ilimitado y, cuando pagas el billete y te subes al tren, no tienes ni idea de la buena compañia que encontraras"
En uno de nuestros viajes, concretamente a Lisboa, ocurrió algo muy curioso y que todavía cuesta de creer. Es muy frecuente encontrarse por las calles de la capital portuguesa infinidad de mendigos, pordioseros y pedigüeños que, incesantemente, piden caridad a todos los transeúntes. En aquella ocasión, tomamos un autobús que nos desplazaría desde el aeropuerto de hasta el centro de la ciudad. Durante el trayecto compartimos el vehiculo con otros turistas que también habían viajado en el mismo avión que nosotros desde Barcelona y que, durante el trayecto, se irían apeando según estuvieran ubicados sus respectivos hoteles. En una de las paradas, un hombre, con aspecto de mendigo, intento subirse al autobús sin dinero suficiente para su billete, por lo que el conductor le hecho a la calle. Todos los que estaban cerca de la parte delantera del bus observaron la situación sin que nadie hiciera nada al respecto. Mientras continuaban subiendo pasajeros por la parte delantera y descendiendo otros por la parte trasera, el hombre aprovechó el “sube y baja” de gente para colarse por la parte trasera escondiéndose en el último asiento del vehículo. Una parada más adelante dos mujeres subieron al bus y se dirigieron al fondo para buscar asientos libres. Al mirar al asiento trasero una de ellas vio al mendigo acuclillado y sorprendida le dijo a la otra mujer: - “Hay un vagabundo escondido en el autobús”. La segunda mujer para asegurarse, pregunto - ¿Qué hay escondido qué? - Un vagabundo – respondió Algunos de los pasajeros que estaban cerca de ellas oyeron el comentario que pasando por el resto de viajeros, de uno en uno, hasta llegar al conductor que entendió “hay una bomba en el autobús”. El conductor frenó de inmediato, abrió las puertas y gritó a los pasajeros que saliéramos corriendo del vehiculo antes de que explotara el artefacto. Cuando se aclaró todo el lío, por supuesto, el mendigo se había esfumado. ¿No creéis que hubiera sido mejor dejar subir al pordiosero en lugar de echarlo a la calle? Entre tantos viajeros que íbamos ninguno tuvimos el detalle de prestarle el dinero que le faltaba. Dios castiga sin palos….
Era una mañana como cualquier otra. Tú, como siempre, estabas de mal humor… Regañaste a tu hijo porque tardaba mucho en desayunar. Le gritaste porque no paraba de jugar con los cubiertos. Le reprendiste porque masticaba con la boca abierta. El pequeño refunfuñó y derramó la leche sobre su ropa. Furioso, lo levantaste por los cabellos y lo empujaste, violentamente, para que fuera a cambiarse. Te despediste de él y le advertiste que no se portara mal. De camino a la escuela no habló y, sentado en el asiento del bus, llevaba la mirada perdida. Por la tarde, cuando regresaste a casa, después de un día de mucho trabajo, lo encontraste jugando en el jardín con un amiguito. Llevaba puestos unos pantalones nuevos y estaba sucio y mojado. Delante de su amiguito le dijiste que debía cuidar su ropa y zapatos y, que parecía no interesarle mucho el sacrificio de sus padres para vestirle. Le hiciste entrar en casa para que se cambiara de ropa y, mientras marchaba delante de ti, le indicaste que caminara erguido. Más tarde continuó haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojaste la servilleta sobre la mesa y te pusiste furioso porque no paraba de jugar. Con un golpe sobre la mesa gritaste que no soportabas más ese escándalo y fuiste a tu cuarto. Al poco rato tu ira comenzó a apagarse. Te diste cuenta que habías exagerado y tuviste el deseo de salir para darle una caricia pero no pudiste. Luego escuchaste unos golpecitos en la puerta. “Adelante” dijiste adivinando que era él. El pequeño abrió la puerta muy despacio y te quedaste indeciso sin saber que decirle. Le miraste con seriedad y le preguntaste ¿Te vas a dormir? ¿Vienes a despedirte? No te contesto…Sólo camino hacia tí con sus pequeños pasos y sin que te lo esperaras abrió sus brazos y se abrazó a tí cariñosamente. Le abrazaste y con un nudo en tu garganta percibiste la ligereza de su delgado cuerpecito. Sus manitas rodearon fuertemente tu cuello y te dió un beso suavemente en tu mejilla. Sentiste que tu alma se quebrantaba. “Hasta mañana papi” te dijo. ¿Porqué te desesperas tan fácilmente? … Te has acostumbrado a tratarle como una persona adulta y a exigirle como si él fuera como tú y no te das cuenta que no lo es. El tiene unas cualidades que tú no tienes: Es puro, legítimo, bueno y sabe demostrar amor. ¿Por qué te cuesta tanto trabajo? ¿Por qué estas siempre de mal humor? ¿Tal vez te estas aburriendo?... TU TAMBIEN FUISTE NIÑO. …Después de un rato entraste en su habitación y encendiste una lamparita con cuidado. Dormía profundamente. Su hermoso rostro estaba ruborizado, su boca entreabierta, su frente húmeda, su aspecto, indefenso. Te inclinaste para rozar tus labios a su mejilla y respiraste su aroma limpio y dulce. No pudiste contener un sollozo y cerraste los ojos. Una de tus lágrimas cayó sobre su piel. No te inmutaste. Te pusiste de rodillas y pediste perdón en silencio. Lo cubriste cuidadosamente con la mantita y saliste de su habitación. Algún día, cuando crezca, él sabrá que los padres no son perfectos, pero que sobretodo, ojalá se dé cuenta de que LE AMAN MÁS QUE A SU VIDA….
Fue en el mes de julio durante las fiestas de la ciudad de Gante cuando después de recorrer las engalanadas calles decidimos hacer un alto en el camino para tomar un tentempié en una de las cafeterías del lugar. Las terrazas estaban repletas de gentes por lo que decidimos pasar al interior del establecimiento donde una existía una completa calma comparado con el bullicio del exterior. Tan solo observamos un único cliente en uno de los extremos del local que con un aspecto descuidado, tomaba relajadamente una copa de coñac. Al poco rato de haber tomado asiento el hombre nos hizo un saludo alzando su copa e hizo una mueca en señal de amistad. Nosotros respondimos al saludo con una señal de cortesía. Al poco rato se acerco a nosotros y nos dijo en tono suave - Si me invitáis a una copa os cuento una historia Nos quedamos un tanto sorprendidos y desconcertados, pero con la curiosidad de saber cual seria la historia que contaría a cambio de una copa de coñac. Al momento apareció una camarera que se dirigió al hombre - Deje de molestar a los chicos y siéntese en su mesa - No nos molesta - le respondí a la chica - Sírvale una copa al señor que le invitamos nosotros Con su copa de coñac entre las manos empezó un sorprendente relato…
"Había una mujer muy pobre que vagabundeaba por las calles de nuestra ciudad con un fardo de tela cruzando su cuerpo donde acurrucaba un precioso bebe. La mujer vivía a las afueras, en un barrio de chavolas y, todos los días, andaba varios kilómetros con su bebe para llegar a la ciudad donde pedía limosna a los transeúntes. Una tarde de camino a su casa escuchó una misteriosa voz que salía de un agujero que quedaba al descubierto a consecuencia de unas obras. La mujer se acercó y observó que algo brillaba dentro de la pequeña cueva. La voz se oyó de nuevo de su interior: “Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal… Cuando salgas, la entrada se cerrará para siempre. Por lo tanto aprovecha la oportunidad, pero recuerda, no te olvides de lo principal” La mujer entró en el agujero y encontró muchas riquezas. Fascinada con el oro y las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía dentro del fardo de tela que cruzaba su cuerpo. La voz misteriosa habló nuevamente: “Tienes sólo ocho minutos” Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia la salida de la cueva. La entrada de la gruta se cerró justo en el momento que salió por ella. Recordó en ese momento que su bebe se había quedado dentro de la cueva y la entrada habia desaparecido. La riqueza duro poco, pero la desesperación siempre. Lo mismo ocurre a veces con nosotros mismos. Tenemos toda la vida para vivir en este mundo, y una voz siempre advierte: “No te olvides de lo principal”. Lo principal son los valores de la vida, la familia, los amigos, la vida misma… …Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado. Que jamás olvidemos que la vida en este mundo pasa rápido y que la muerte llega de inesperado. …Y que cuando las puertas de esta vida se cierran para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Vivimos en un mundo lleno de problemas, angustias, corrupción, vandalismo, injusticias y donde cada día mueren niños inocentes… Pero a pesar de todo, ojala que nunca olvidemos “lo principal”".
Que vulnerables y frágiles son los niños. Están dispuestos a creer todo lo que ven y lo que se les dice. Por ello, es importante prestarles mucha atención y hacer que se sientan queridos y comprendidos. Voy a contar una historia que me ocurrió cuando era pequeño y, a pesar de los años, me acuerdo perfectamente. Era a finales de los 70 cuando por televisión emitían un programa infantil llamado “Los chipiritiflaúticos”. Una tarde, viendo el programa, aparecía uno de los personajes cuyo nombre era “Poquito”. Era un divertido payaso que junto con sus otros compañeros, (Valentina, Tío Aquiles, Barullo, Capitán Tan…y otros que ya no recuerdo) provocaban las risas de los más pequeños cuando contemplaban sus aventuras. Una de ellas fue más allá cuando dijo a todos los telespectadores que tenía el don de hacerse invisible. Con los trucos de la televisión, aparecía y desaparecía por arte de magia, asegurando que gracias a ello gozaba de un montón de ventajas, como por ejemplo, entrar gratis al cine siempre que le apetecía. Mi mente infantil no daba crédito a tan fascinante don. Daba por seguro que si mi amigo Poquito podía ser invisible, también lo podría ser yo. A partir de ese momento le dije a mi mama que quería ser invisible como Poquito. Ella estaba acostumbrada a mis juegos y a mis travesuras, pero mi capricho de ser invisible empezó a tomar un camino distinto al de un simple capricho. Recuerdo que me emperré en ser invisible y el capricho se convirtió en rabieta. Ese día mi mamá y yo fuimos a casa de mi abuela y, ya harta le dijo, - Tú te crees, me tiene desesperada con que quiere ser invisible, este niño se ha vuelto loco. Haber si tú lo convences. - Tú, ¿porqué quieres ser invisible? - me preguntó mi abuela - Quiero ser invisible como Poquito, el entra gratis en el cine y muchos más sitios sin que lo vean - respondí - Pero, no ves que en la televisión todo es mentira - me dijo - No, abuela, yo he visto como aparece y desaparece. Tiene que ser muy divertido - insistí El caso es que ni mi mamá ni mi abuela, consiguieron quitarme de la cabeza el capricho de querer ser invisible. Volvimos a casa y, como cada noche, antes de acostarme fuí a darle las buenas noches a Trini y Julián, los vecinos viejecitos del piso de arriba que me cuidaban mientras mis papas trabajaban. Yo les expliqué una vez más mi empeño en querer ser invisible y les dije que estaba muy enfadado porque mi mamá no me dejaba serlo. Entonces fue cuando Julián me dijo, - ¿Sabes que Trini cuando era pequeña también quiso ser invisible? - ¿Ah, si?... - dije yo asombrado. - Y ¿consiguió serlo? - pregunté - Claro que sí - me insistió - ¿Ves la mano de Trini? - A Trini, le faltaban tres dedos de una mano porque cuando era joven se los pilló con una maquina cuando trabajaba - Cuando Trini quiso ser invisible lo primero que le empezó a desaparecer fue su mano, menos mal que antes que le desapareciera el brazo dijo basta. Desde ese día no volvió a encontrar sus dedos que siguen invisibles. ¿Tú quieres que te ocurra lo mismo? - me dijo Julián. - Noooo – dije – Pero… Trini me dijo que se los pillo con una máquina - dije en voz baja, para que Trini no lo escuchara. - Eso es lo que les decimos a los niños cuando son pequeños, pero tú ya eres un niño un poco más grande y ya puedes saber la verdad. Pero recuerda, no se lo digas a nadie, es nuestro secreto – sentenció Julián - ¡Nooo! ¡¡A nadie!! - dije en voz baja Y con un beso a Trini y otro a Julián me fui a casa, para dormir y soñar que ya nunca más querría ser invisible.
No hay nada más bello que la inocencia de un niño. Educarlos es darles mucho menos de lo ellos nos piden.
Hace mucho tiempo había una pareja muy feliz. Ella era una preciosa princesa de largos cabellos. Su piel era fina y rosada y sus ojos encandilaban por su dulzura. Era feliz y se sentía muy amada por su atento prometido. Una mañana, la princesa observó una pequeña manchita en su rostro y creyó oportuno llamar al doctor pedir unos consejos para solucionar su problema. El doctor al observar la manchita, le diagnostico una extraña dolencia por la cual su rostro se le iría desfigurando poco a poco hasta tener un rostro monstruoso. La princesa no podía creer lo que le comunicó su doctor y entre la angustia y la desesperación empezó a evitar a su prometido hasta el punto de esconderse continuamente para que no pudiera encontrarla. El muchacho después de mucho buscar consiguió encontrarla y le dijo que tenía que decirle algo muy importante. El chico también había ido al doctor y este le había dicho que estaba perdiendo la visión muy rápidamente hasta el punto de quedarse ciego en poco tiempo. Le pidió a la princesa que por favor no le dejase porque la necesitaba. Ella acepto porque sabia que no podría ver como se desfiguraba poco a poco. Paso el tiempo y pasaron los años siendo ambos tan felices como al principio hasta que ambos envejecieron. La princesa murió y en el velatorio todos se compadecían del desconsolado hombre. “Pobre esposo, esta ciego y la necesitaba”, decía uno de los amigos. El hombre se levantó y dió la mano a todos los que estaban reunidos agradeciendo la asistencia. ¿Pero no estabas ciego?, preguntó uno de los allí presentes. Nunca estuve ciego, respondió el apenado hombre. Fue la única forma de que ella me aceptase por esposo. Ella nunca me hubiera aceptado si hubiera sabido que no estaba ciego… …Y YO LA AMO.
“Te amo no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo”
El cansancio, consecuencia de toda la semana recorriendo el país, es inevitable y apareció cuando nos dirigimos a la última de las ciudades de nuestro recorrido. Son las 9 de la mañana. Hoy nos decidimos a visitar Brujas, una de las más bellas ciudades de Bélgica. Hay que apresurarse a tomar el primer tren que nos lleve a Brujas para poder aprovechar al máximo todo el día que tenemos por delante. Nos encontramos en el andén de la vía 4 de la estación de ferrocarril de Bruselas y, a lo lejos, divisamos que nuestro tren se va aproximando. Nuestra prioridad en estos momentos es poder encontrar unos asientos libres para poder pegar una cabezadita durante el trayecto y recuperar fuerzas para el largo día que nos espera. Los asientos son de grupos de cuatro y por suerte encontramos dos de ellos desocupados. A nuestro lado se hallaban dos señores de edad avanzada, serios, callados, relajados… Al otro lado del pasillo, justo enfrente de nosotros se ubicaban tres señoras de entre 55 - 60 años. ¡¡¡Dios mío!!!. Que viajecito nos dieron. Parecían tres cotorras amaestradas. No dejaron de hablar ni un solo instante durante todo el trayecto. No puedo decir que su tono de voz fuera excesivamente alto pero se convirtió en un continuo martilleo, tanto para nuestros tímpanos, como para los del resto de los viajeros del vagón. Sólo se escuchaban ellas. Al poco tiempo descubrimos que los dos hombres de nuestro lado eran los maridos de dos de ellas. Desde ese momento les compadecimos y comprendimos el motivo de porque habían tomado asiento al lado opuesto. Por suerte, la visita a Brujas mereció la pena y, por supuesto, desde que descendimos del tren nos olvidamos por completo de esas tormentosas mujeres. Después de recorrer la ciudad, navegar en una barca por los canales y disfrutar de los magníficos paisajes, a las 7 de la tarde decidimos regresar de nuevo a la estación para tomar de nuevo un tren que nos llevara a Bruselas donde teníamos nuestro alojamiento. Un repaso al tablero de salidas: vía 8. A los cinco minutos de espera en andén no podíamos dar crédito a nuestros ojos. ¡Las tres mujeres del dichoso viaje! ¡NO por favor! Se acercaban hacia nosotros y se ponían a nuestro lado. No lo podíamos creer. Empezamos a correr hacia el otro extremo del andén ante el asombro de los demás pasajeros que allí aguardaban la llegada del tren. El tren llegó y subimos en él. Iba abarrotado de gente aunque afortunadamente encontramos dos asientos junto a una de las puertas. Muchos de los pasajeros no lograron encontrar asiento y andaban de un lado para otro buscando algún hueco libre. El tren arrancó y en un momento determinado pasaron por delante nuestro las tres mujeres buscando asientos y hablando continuamente entre ellas. Nunca se cansan…pensé yo. Por fin las perdimos de vista y respiramos compadeciéndonos de los que les tocase viajar junto a ellas. Lo más increíble de todo es que en los asientos del otro lado del pasillo, opuestos a donde estábamos ubicados, se sentaron unos borrachos que animadísimos, empezaron a hablar y cantar en voz alta molestando a todos los ocupantes del vagón. Además, justo delante nuestro estaba sentado un matrimonio joven que les reían las gracias y les animaban a cantar una típica (y ridícula) canción en alemán. Fue en ese momento cuando nos acordamos de las tres mujeres que hablaban sin parar y que hubiéramos preferido compartir asiento con ellas antes que con los embriagados caballeros. Por suerte, se bajaron en la primera estación para alivio de todos los pasajeros y, así, pudimos pegar una cabezadita antes de llegar a nuestro destino. Estas anécdotas son las que permiten recordar momentos de la vida y momentos del pasado ya que, al fin y al cabo, lo que nos queda de la vida son los recuerdos y, por supuesto, las bellas vivencias.
“El hombre ha de valer tanto, que todas las circunstancias han de serle indiferentes” (Ralph Waldo Emerson )
Cuando era niño recuerdo que siempre hacía preguntas a mis padres, algunas absurdas, otras lógicas de un niño de mi edad. En una ocasión me preguntaron en la escuela cuál era la parte más importante del cuerpo. Teniamos tiempo de pensar la respuesta hasta el dia siguiente y yo, lógicamente, le pregunté a mis papas. Ellos me devolvieron la pregunta con la misma pregunta: ...y - Tú ¿cuál crees que es la parte más importante del cuerpo? Me quedé pensando qué podia ser lo más importante para mí y, entonces, dije con toda mi ingenuidad: - ¡Las orejas!. Que con ellas puedo escucharlo todo. - No - me dijeron ellos - Muchas personas son sordas... Y me quedé pensando de nuevo. Se me ocurrió preguntarselo a mi abuela a la cual también acribillava a preguntas continuamente. - Abuela, ¿cuál es la parte mas importante del cuerpo? - ¿Tú, cuál crees que es? - dijo devolviendome la pregunta. Me quede pensando de nuevo y le dije: - ¡Los ojos! - Cómo va a ser la parte más importante del cuerpo los ojos, si hay personas que son ciegas y viven igual que tú - me respondió No obtenia respuesta y cada vez tenia más dudas al respecto. Querian que por mi mismo supiera cual era la parte más importante del cuerpo. Trini y Julian eran dos viejecitos que vivian en el piso de encima de mi casa y pasaba muchas horas con ellos porque eran muy cariñosos conmigo y me querian mucho. Siempre que mis padres estaban trabajando me quedaba con ellos. Desde muy pequeñito tenía la costumbre, antes de irme a dormir, de darle las buenas noches a Trini y Julian. Esa noche decidí que tenía que preguntarles a ellos cuál era la parte más importante del cuerpo porque todavía no había obtenido respuesta de ningún adulto. Les expuse mi pregunta
- ¿Sabeis cuál es la parte más importante del cuerpo? Ellos me miraron un poco extrañados, se lo tomaron como un juego. - Esta pregunta es muy importante - me dijo Trini muy seria, como si fuera una profesora de escuela. - Sí, sí, muy importante - asintió Julian seguidamente. - ¿Pero vosotros sabeis cuál es esa parte del cuerpo? - insistí - Claro que lo sabemos - dijo trini. - Mira, la parte más importante del cuerpo es “el hombro” - afirmó con rotundidad Me quedé muy sorprendido. - ¿Porqué es lo que sustenta la cabeza? - les pregunté - No - respondió ella - Es porque en un hombro se puede apoyar la cabeza de un amigo o de alguien amado cuando está llorando. La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan… Ahora ya soy adulto y nunca olvido aquelllas entrañables palabras de Trini y Julian.
Si necesitan un hombro para llorar, aquí estoy yo.
Ya falta menos para carnaval y no creo que tarden mucho en llamarme unos grandes amigos a los que cada año, sin falta, no sólo les preparo los mejores disfraces de carnaval, sino que, además, les hago unos maquillajes espectaculares. Con varios meses de antelación ya quieren saber cúal será su disfraz y, por supuesto, con la garantía de ser los que queden ganadores del concurso. Cada año, yo mismo me pongo el listón más alto y cada vez lo tengo más difícil para elegir el disfraz. A pesar de todo, el primer premio siempre se lo han llevado ellos desde el primer año que me ocupe de su estilismo. La única condición es que no pueden llevar máscaras y razones tienen para ello.
Me contaron que en una ocasión...
...Un matrimonio amigos de ellos, que también acudían a las mismas fiestas, les ocurrió algo muy curioso. Siempre se ocupaba la esposa de alquilar los disfraces y comprar las máscaras de ambos ya que el marido siempre estaba muy ocupado con el trabajo. Al hombre le parecía bien cualquier disfraz que eligiera su mujer. Llegó el día de la fiesta y, casualmente, ella se encontraba indispuesta y sin ánimo de diversión, con lo cual, le propuso al marido que fuera el sólo a la fiesta ya que era una pena perder la invitación y los disfraces ya alquilados.
Al marido no le apetecía en absoluto acudir a la fiesta sin su mujer, pero al final ella logró convencerle.
Al rato de marcharse el, la mujer empezó a encontrarse algo mejor y sintiendose mal por haber dejado ir sólo a su marido a la fiesta, decidió disfrazarse y acudir al evento. Al llegar empezó a buscar a su marido , ya que el hombre desconocía cual era el disfraz de su mujer. De pronto divisó a su marido y se llevó la mayor de las sorpresas: estaba tonteando con varias chicas muy animadamente. Su mujer al verlo, se le ocurrió una idea para ponerle a prueba y acercándose empezó a ligotear con el, ya que no podía reconocerla por el disfraz y la máscara. Él al verla no tardó mucho en ser seducido por su propia mujer que muy facilona, permitió que después de un buen rato tonteando, se le fuera la mano en unos reservados de la sala de fiestas. Fue entonces cuando el hombre propuso a la mujer ir a un lugar más tranquilo y más íntimo. Ella aceptó la propuesta pero antes decidio ir al aseo a retocarse. En ese momento, mientras el hombre la esperaba se fue de la fiesta y una vez en su casa se metió de nuevo en la cama sin dejar de pensar lo desvergonzado que era su marido cuando le dejaba solo. Al cabo de unas horas de acostarse, escuchó cómo su marido llegaba intentando no hacer ruido para no despertarla. Ella, que estaba despierta, le preguntó que cómo le había ido en la fiesta y el le respondió que al final no asistió. Por supuesto ella sabía perfectamente que había asistido, pero aun así, le preguntó ¿entonces dónde has estado todo este tiempo?. Pues resulta que al salir del portal de casa me encontré al vecino del primero y le dije que iba a una fiesta de disfraces pero que no me apetecía en absoluto porque no iba contigo y me propuso unirme a jugar al mus con sus amigos en su casa . Le presté el disfraz a su cuñado que también estaba allí y no sabía jugar al mus y acepto asistir a la fiesta en mi lugar. A partir de ese año prohibieron las máscaras en las fiestas de carnaval ya que casualmente los amigos que les ocurrió tan curiosa anegdota tambien eran miembros de la asociación de la fiestas.
" Aveces, ser estrategicamente ventajoso da un paso atras o perder una o dos partidas para poder recuperar el dominio algo mas tarde"